1 de septiembre de 2014

Cumpleaños

Después de terminar de ensayar toda la tarde, los Breakerz se habían retirado cada uno por su lado, para luego volver a juntarse a la noche para festejar el cumpleaños de Daigo en la casa de éste. Akihide había decidido volver a su casa porque iría su tío a visitarlo, quien venía desde Hokkaido sólo por una semana; Shinpei volvía también a su casa, simplemente porque estaba cansado del ensayo y quería recuperar energías para el festejo de la noche; y Daigo iba a la casa de sus padres para tener un pequeño festejo familiar con su hermana y el resto de sus parientes, antes de la reunión nocturna con sus compañeros.
Cerca de las once de la noche, ya estaban todos reunidos otra vez en el piso de Daigo para festejar su cumpleaños:
- Brindemoooos! -, dijeron los tres al unísono, chocando sus vasos en el aire.
No sería una noche para deprimirse, la regla era que nadie contara nada que pudiera bajarles el ánimo festivo que reinaba en el ambiente. Lamentablemente, hubo un incidente que rompió esa regla: de repente, desde la habitación donde se encontraba la cama de Daigo, se escucharon ruidos como si se hubiera caído un velador.
- Sakura! -, exclamó Daigo inmediatamente.
- Sakura? -, se preguntaron Akihide y Shinpei, mirándose desconcertados.
-Perdonen chicos, tengo que ir a ver si Saku-chan está bien. Ya vuelvo -, se excusó Daigo antes de salir corriendo hacia su habitación.
Sakura era la monita de Daigo, a la que él cuidaba desde hacía ya un tiempo. Normalmente, ella vivía en una reserva con el resto de los monos de su especie, pero al ser una ocasión especial como su cumpleaños, los cuidadores permitieron que se la llevara a su casa a pasar la noche con él. Después de todo, no era la primera vez que le daban un permiso como ese y sabían que no iba a haber ningún inconveniente respecto a su cuidado.
Daigo volvió de la habitación con Sakura en brazos y, ante la cara de desconcierto de sus amigos, intentó explicar la situación:
- No pasó nada grave por suerte, Saku-chan está bien. Pero el viento lanzó una bolsa dentro de mi habitación, Sakura la vio y saltó de su cama para intentar atraparla… Pero en el juego de perseguir la bolsa, golpeó una de las lámparas, que cayó al piso y se asustó, miren cómo está! -, dijo mientras señalaba a Sakura, acurrucada dentro de su chaleco. –No les molesta si la tengo aquí conmigo un ratito hasta que vuelva a dormirse? -, preguntó con una expresión preocupada.
- No, no, claro que no hay problema! -, respondió inmediatamente Shinpei.
- Claro, que se quede. De todas maneras, nos quedaremos aquí charlando y no haremos ruidos molestos que puedan alterarte, verdad Sakura? -, dijo Akihide, acariciando suavemente la cabeza de la monita.
La conversación continuó amigablemente durante un rato y, por más que intentaban mantener un nivel de voz tranquilo, había situaciones en las que las risas se elevaban un par de tonos y Sakura levantaba su cabeza en señal de curiosidad acerca de lo que sucedía fuera del chaleco de Daigo. Aunque no fuera la idea inicial, los tres terminaron jugando con Sakura y una pelota con un cascabel dentro, claramente evitando que la monita volviera a la habitación a dormir; todo lo contrario, ella se convirtió en el centro de atención y el alma de la fiesta.

Finalmente, cerca de las dos de la mañana, el pequeño cuerpo de Sakura se quedó sin energías y se desplomó en uno de los almohadones del sillón de la sala de estar.
- Parece que Sakura no daba más, eh? -, dijo tiernamente Shinpei.
- Qué esperabas, si estuvo saltando por todas partes! -, contestó riendo Daigo.
- Anda, llévala a su camita así no vuelve a despertarse -, agregó Akihide.
Daigo se levantó de su almohadón y llevó a Sakura en brazos hasta su habitación, de la cual volvió luego de un momento.
- Más allá del susto que me dio Saku-chan hace un rato, de verdad que fue un gran cumpleaños, gracias por venir, chicos -, dijo Daigo sonriendo, al volver a sentarse junto a Shinpei en el suelo.
- Brindemos -, dijo Akihide, - por otro año más juntos, y que sean muchos más así de divertidos!
Y los vasos de los tres se entrechocaron en el aire al grito de “feliz cumpleaños, Daigo!”.
Continuaron hablando un tiempo más, hasta que propusieron poner una película y ver quién aguantaba más despierto (claro que todos tenían mucho sueño dada la actividad del día, entonces lo divertido era ver quién se rendía primero y dibujarle la cara, igual que cuando iban a la casa de algún compañero de la escuela de pequeños). Todos aceptaron el reto alegremente y dispusieron los almohadones de tal modo que quedaran los tres frente al televisor para ver la película.
No fue sorpresa que ninguno llegó despierto a la primera hora de la película, por lo que terminaron los tres dormidos, recostados uno sobre el otro, frente a la televisión. Terminada la película, el silencio despertó a Shinpei: por alguna razón, el sonido de la película no le molestaba para dormir, pero el hecho de que la habitación se hubiese quedado en silencio pareció parecerle extraño a su cuerpo y se despertó. Al ver a sus dos amigos dormidos, decidió volver a su casa sin dibujarlos, ya que ellos tampoco lo habían dibujado a él y hubiera sido injusto aprovecharse de ellos de esa manera. Hacía tiempo ya que todos habían intercambiado las llaves de sus departamentos, por lo que no le pareció bien despertar a Daigo para que le abriese la puerta, y se retiró en silencio.

Al día siguiente, volvieron al estudio, esta vez no para ensayar sino para comenzar a grabar el tema que venían ensayando hacía unas semanas.
- Bueniaaaa -, dijo Daigo alegremente al entrar a la recepción del estudio, donde ya estaban Shinpei y Akihide esperándolo.
Ambos lo saludaron, mientras se quitaba el abrigo: afuera estaba realmente frio, y dentro del estudio había mucha calefacción.
- Shinpii, dónde estabas hoy a la mañana? -, preguntó Daigo intrigado.
- Eso! Nos despertamos y ya no estabas allí, en qué momento te fuiste? -, agregó Akihide.
-Bueno, terminó la película y por alguna razón me desperté… Y ustedes dos parecían tan profundamente dormidos que me fui sin despertarlos, no quería molestar -, respondió Shinpei.
Luego de las respuestas afirmativas de Daigo y Akihide, Shinpei se quedó pensando un momento, algo no terminaba de cerrarle…
- Esperen. Ustedes dos se despertaron juntos?
- Claro, yo dormí en casa de Daigo. De hecho, me desperté hoy en el mismo lugar donde me dormí ayer -, dijo Akihide, con una sonrisa avergonzada.
- Yo me desperté cerca de las… No lo sé, serían las seis de la mañana, y me fui a mi habitación, donde Sakura seguía dormida en su camita. -, agregó Daigo.
Shinpei se quedó reflexionando sobre ambas respuestas, y luego todo en su mente tuvo sentido:
- Daigo! -, exclamó, ante lo cual éste lo miró extrañado, - Podrías explicarme qué son las marcas en tu espalda?
- Eeeeeeeeehhhhhhhhhhhhhhhhhhhh?! -, respondió Daigo con una cara de susto pocas veces vista.
- Claro! Ahora todo tiene sentido! -, dijo Shinpei, más para sí mismo que para los demás.
Akihide y Daigo no sabían que decir, no entendían a qué se refería su amigo.
- Shinpei, puedes explicarnos por favor en qué estás pensando, no entendemos nada! -, reclamó Akihide.
- Chicos, ya no lo nieguen… -, comenzó Shinpei, quien al ver las caras de extrañeza de sus compañeros, continuó hablando, aunque en un susurro: - Ya sé que pasaron la noche juntos -, terminó guiñando un ojo.
La noticia les cayó como un balde de agua fría a ambos, que abrieron tanto los ojos que podrían haber fácilmente pasado por occidentales.
Akihide, rápido como el viento para salir de ese tipo de situaciones, le pidió a su manager si podían retirarse a un cuarto privado mientras esperaban a que se haga la hora de entrar al estudio, para no quedarse en el hall de entrada. Ante la respuesta positiva, se dirigieron a un pequeño cuarto de reuniones, donde trabaron la puerta para no poder ser molestados.
- Shinpei, de qué recoveco de tu cabeza has sacado semejante idea?! -, estalló Akihide.
- Aki-sama, está bien, no hay problema! No se lo diré a nadie, y de verdad me alegro por ustedes! -, respondió  alegremente Shinpei.
- Por favor, dime de dónde se te ha ocurrido eso -, presionó Akihide, ante la inutilidad de Daigo en ese tipo de situaciones.
- Bueno, pues fue así -, comenzó a relatar Shinpei, - Primero que nada, ustedes dos durmieron en la misma casa. Y antes de que me interrumpas para decir que eso no prueba nada, déjame terminar -, se atajó, ante el gesto de Akihide de intentar frenarle el discurso. – Después, está obviamente el hecho de que esos besos en vivo no pueden terminar en la nada. Y finalmente… - Shinpei hizo una pausa expectante, durante la cual Akihide contuvo la respiración de los nervios,- están los rasguñones!
Daigo y Akihide se miraron entre ellos, y luego miraron extrañados a Shinpei, como pidiendo una explicación con la mirada.
- Bueno, veo que todavía no lo entienden -, resopló Shinpei, - Daigo, tú cuando llegaste te sacaste los abrigos porque hacía muchos calor aquí, cierto? -, dijo, mirándolo. Al recibir un asentimiento de cabeza como respuesta, continuó: - Cuando te quitaste el suéter, tu remera se escurrió hacia arriba y dejó ver que tu espalda estaba toda rayada de rasguños.
Daigo hizo una mueca, sonrojándose y torciendo la boca en gesto de “metí la pata”. Al ver esta expresión, Shinpei se dio cuenta que había entendido lo que había querido decir y terminó su explicación:
- Por si no lo sabías, y esto va para ti también, Aki… dicen que cuando te arañan la espalda, es señal de buen sexo… -, dijo Shinpei, dirigiendo una sonrisa pícara hacia los otros dos.
Los nervios se reflejaron en la cara de Daigo, que nunca había sido bueno para esconder sus emociones.
- Ah, eso! No, no, no, verás! -, comenzó a intentar explicarse Daigo, - Eso! Ah, no, piensas mal, Shinpii! Eso me lo hizo Sakura! Verás, cuando la bolsa entró a la habitación y ella se asustó, recuerdas que yo fui a buscarla y la llevé de vuelta a la sala para que se calme? Bueno, cuando intentaba agarrarla, ella intentó trepar por mi espalda y me dejó esas marcas! Realmente pensabas que había sido Akihide quien me había hecho eso? -, concluyó entre risas nerviosas.
- Déjame decirte, Daigo, que no suenas para naaaaada convincente! -, le respondió Shinpei con una sonrisa tan amplia que dejaba ver todos sus dientes.
- Eh, eh… -, intento continuar Daigo, - Aki, ayúdame quieres?! -, reclamó desesperado.
Akihide se había quedado sentado, contemplando la discusión. Realmente no había caso con esos dos: Daigo era pésimo escondiendo secretos, y Shinpei era tan perceptivo y observador como siempre.
- Qué quieres que diga, Daigo? No creo que haya manera de remontar esa fantasiosa historia tuya con Sakura -, respondió Akihide entre risas.
El color se fue de la cara de Daigo al escuchar esto, para volver casi inmediatamente, tornándose en un tomate con ojos y boca.
- Aaakiiii, no seas malo, qué cosas dices? -, intentó decir, más nervioso aun que antes.
- Hey, está bien. Detente Daigo, no tienes por qué seguir con esto -, lo calmó Shinpei mirándolo a los ojos con una mirada tranquilizadora. – De verdad que estoy bien con esto. De hecho, lo venía pensando hace un tiempo, sólo que hoy lo terminé de confirmar. Tranquilo, sí? -, terminó, pasándole una mano por los hombros y sacudiéndolo en tono amistoso para que calmara sus nervios.
De repente, pasados unos momentos en los que Shinpei intentaba que Daigo acompasara su respiración luego del momento de tensión, unos golpes sonaron en la puerta y la voz de su manager los llamaba desde afuera: el estudio estaba listo y debían ingresar para grabar.


Fue una sesión excelente, en la que todos pudieron grabar su parte en pocas tomas. Todos salieron contentos del estudio aquel día, pero más importante que la alegría física que sentían de que todo hubiera salido perfecto, era la alegría emocional que tenían los tres miembros de la banda dentro suyo. Daigo seguía algo nervioso de que Shinpei hubiera descubierto lo suyo con Akihide, pero había logrado calmarse; a su vez, Shinpei estaba contento de que finalmente sus amigos hubiesen admitido lo que sentían frente a él; y Akihide sentía una gran paz interna, ya que había por lo menos una persona frente a la cual ya no tendría que disimular sus sentimientos.

1 comentario:

  1. Ohhhh, es la primera vez que leo un fic de ellos dos así que me siento feliz <3

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