Después de terminar
de ensayar toda la tarde, los Breakerz se habían retirado cada uno por su lado,
para luego volver a juntarse a la noche para festejar el cumpleaños de Daigo en
la casa de éste. Akihide había decidido volver a su casa porque iría su tío a
visitarlo, quien venía desde Hokkaido sólo por una semana; Shinpei volvía
también a su casa, simplemente porque estaba cansado del ensayo y quería
recuperar energías para el festejo de la noche; y Daigo iba a la casa de sus
padres para tener un pequeño festejo familiar con su hermana y el resto de sus
parientes, antes de la reunión nocturna con sus compañeros.
Cerca
de las once de la noche, ya estaban todos reunidos otra vez en el piso de Daigo
para festejar su cumpleaños:
- Brindemoooos! -,
dijeron los tres al unísono, chocando sus vasos en el aire.
No sería una
noche para deprimirse, la regla era que nadie contara nada que pudiera bajarles
el ánimo festivo que reinaba en el ambiente. Lamentablemente, hubo un incidente
que rompió esa regla: de repente, desde la habitación donde se encontraba la
cama de Daigo, se escucharon ruidos como si se hubiera caído un velador.
- Sakura! -,
exclamó Daigo inmediatamente.
- Sakura? -, se
preguntaron Akihide y Shinpei, mirándose desconcertados.
-Perdonen chicos,
tengo que ir a ver si Saku-chan está bien. Ya vuelvo -, se excusó Daigo antes
de salir corriendo hacia su habitación.
Sakura era la
monita de Daigo, a la que él cuidaba desde hacía ya un tiempo. Normalmente,
ella vivía en una reserva con el resto de los monos de su especie, pero al ser
una ocasión especial como su cumpleaños, los cuidadores permitieron que se la
llevara a su casa a pasar la noche con él. Después de todo, no era la primera
vez que le daban un permiso como ese y sabían que no iba a haber ningún
inconveniente respecto a su cuidado.
Daigo volvió de
la habitación con Sakura en brazos y, ante la cara de desconcierto de sus
amigos, intentó explicar la situación:
- No pasó nada
grave por suerte, Saku-chan está bien. Pero el viento lanzó una bolsa dentro de
mi habitación, Sakura la vio y saltó de su cama para intentar atraparla… Pero
en el juego de perseguir la bolsa, golpeó una de las lámparas, que cayó al piso
y se asustó, miren cómo está! -, dijo mientras señalaba a Sakura, acurrucada
dentro de su chaleco. –No les molesta si la tengo aquí conmigo un ratito hasta
que vuelva a dormirse? -, preguntó con una expresión preocupada.
- No, no, claro
que no hay problema! -, respondió inmediatamente Shinpei.
- Claro, que se
quede. De todas maneras, nos quedaremos aquí charlando y no haremos ruidos
molestos que puedan alterarte, verdad Sakura? -, dijo Akihide, acariciando
suavemente la cabeza de la monita.
La conversación
continuó amigablemente durante un rato y, por más que intentaban mantener un
nivel de voz tranquilo, había situaciones en las que las risas se elevaban un
par de tonos y Sakura levantaba su cabeza en señal de curiosidad acerca de lo
que sucedía fuera del chaleco de Daigo. Aunque no fuera la idea inicial, los
tres terminaron jugando con Sakura y una pelota con un cascabel dentro, claramente
evitando que la monita volviera a la habitación a dormir; todo lo contrario,
ella se convirtió en el centro de atención y el alma de la fiesta.
Finalmente, cerca
de las dos de la mañana, el pequeño cuerpo de Sakura se quedó sin energías y se
desplomó en uno de los almohadones del sillón de la sala de estar.
- Parece que Sakura
no daba más, eh? -, dijo tiernamente Shinpei.
- Qué esperabas,
si estuvo saltando por todas partes! -, contestó riendo Daigo.
- Anda, llévala a
su camita así no vuelve a despertarse -, agregó Akihide.
Daigo se levantó
de su almohadón y llevó a Sakura en brazos hasta su habitación, de la cual
volvió luego de un momento.
- Más allá del
susto que me dio Saku-chan hace un rato, de verdad que fue un gran cumpleaños,
gracias por venir, chicos -, dijo Daigo sonriendo, al volver a sentarse junto a
Shinpei en el suelo.
- Brindemos -,
dijo Akihide, - por otro año más juntos, y que sean muchos más así de
divertidos!
Y los vasos de
los tres se entrechocaron en el aire al grito de “feliz cumpleaños, Daigo!”.
Continuaron hablando
un tiempo más, hasta que propusieron poner una película y ver quién aguantaba
más despierto (claro que todos tenían mucho sueño dada la actividad del día,
entonces lo divertido era ver quién se rendía primero y dibujarle la cara,
igual que cuando iban a la casa de algún compañero de la escuela de pequeños). Todos
aceptaron el reto alegremente y dispusieron los almohadones de tal modo que
quedaran los tres frente al televisor para ver la película.
No fue sorpresa
que ninguno llegó despierto a la primera hora de la película, por lo que
terminaron los tres dormidos, recostados uno sobre el otro, frente a la
televisión. Terminada la película, el silencio despertó a Shinpei: por alguna
razón, el sonido de la película no le molestaba para dormir, pero el hecho de
que la habitación se hubiese quedado en silencio pareció parecerle extraño a su
cuerpo y se despertó. Al ver a sus dos amigos dormidos, decidió volver a su
casa sin dibujarlos, ya que ellos tampoco lo habían dibujado a él y hubiera
sido injusto aprovecharse de ellos de esa manera. Hacía tiempo ya que todos
habían intercambiado las llaves de sus departamentos, por lo que no le pareció
bien despertar a Daigo para que le abriese la puerta, y se retiró en silencio.
Al día siguiente,
volvieron al estudio, esta vez no para ensayar sino para comenzar a grabar el
tema que venían ensayando hacía unas semanas.
- Bueniaaaa -,
dijo Daigo alegremente al entrar a la recepción del estudio, donde ya estaban
Shinpei y Akihide esperándolo.
Ambos lo
saludaron, mientras se quitaba el abrigo: afuera estaba realmente frio, y
dentro del estudio había mucha calefacción.
- Shinpii, dónde
estabas hoy a la mañana? -, preguntó Daigo intrigado.
- Eso! Nos despertamos
y ya no estabas allí, en qué momento te fuiste? -, agregó Akihide.
-Bueno, terminó
la película y por alguna razón me desperté… Y ustedes dos parecían tan
profundamente dormidos que me fui sin despertarlos, no quería molestar -,
respondió Shinpei.
Luego de las
respuestas afirmativas de Daigo y Akihide, Shinpei se quedó pensando un
momento, algo no terminaba de cerrarle…
- Esperen. Ustedes
dos se despertaron juntos?
- Claro, yo dormí
en casa de Daigo. De hecho, me desperté hoy en el mismo lugar donde me dormí
ayer -, dijo Akihide, con una sonrisa avergonzada.
- Yo me desperté
cerca de las… No lo sé, serían las seis de la mañana, y me fui a mi habitación,
donde Sakura seguía dormida en su camita. -, agregó Daigo.
Shinpei se quedó
reflexionando sobre ambas respuestas, y luego todo en su mente tuvo sentido:
- Daigo! -,
exclamó, ante lo cual éste lo miró extrañado, - Podrías explicarme qué son las
marcas en tu espalda?
- Eeeeeeeeehhhhhhhhhhhhhhhhhhhh?!
-, respondió Daigo con una cara de susto pocas veces vista.
- Claro! Ahora todo
tiene sentido! -, dijo Shinpei, más para sí mismo que para los demás.
Akihide y Daigo no
sabían que decir, no entendían a qué se refería su amigo.
- Shinpei, puedes
explicarnos por favor en qué estás pensando, no entendemos nada! -, reclamó Akihide.
- Chicos, ya no lo
nieguen… -, comenzó Shinpei, quien al ver las caras de extrañeza de sus
compañeros, continuó hablando, aunque en un susurro: - Ya sé que pasaron la
noche juntos -, terminó guiñando un ojo.
La noticia les
cayó como un balde de agua fría a ambos, que abrieron tanto los ojos que
podrían haber fácilmente pasado por occidentales.
Akihide, rápido
como el viento para salir de ese tipo de situaciones, le pidió a su manager si
podían retirarse a un cuarto privado mientras esperaban a que se haga la hora
de entrar al estudio, para no quedarse en el hall de entrada. Ante la respuesta
positiva, se dirigieron a un pequeño cuarto de reuniones, donde trabaron la
puerta para no poder ser molestados.
- Shinpei, de qué
recoveco de tu cabeza has sacado semejante idea?! -, estalló Akihide.
- Aki-sama, está
bien, no hay problema! No se lo diré a nadie, y de verdad me alegro por
ustedes! -, respondió alegremente
Shinpei.
- Por favor, dime
de dónde se te ha ocurrido eso -, presionó Akihide, ante la inutilidad de Daigo
en ese tipo de situaciones.
- Bueno, pues fue
así -, comenzó a relatar Shinpei, - Primero que nada, ustedes dos durmieron en
la misma casa. Y antes de que me interrumpas para decir que eso no prueba nada,
déjame terminar -, se atajó, ante el gesto de Akihide de intentar frenarle el
discurso. – Después, está obviamente el hecho de que esos besos en vivo no
pueden terminar en la nada. Y finalmente… - Shinpei hizo una pausa expectante,
durante la cual Akihide contuvo la respiración de los nervios,- están los
rasguñones!
Daigo y Akihide se
miraron entre ellos, y luego miraron extrañados a Shinpei, como pidiendo una
explicación con la mirada.
- Bueno, veo que
todavía no lo entienden -, resopló Shinpei, - Daigo, tú cuando llegaste te
sacaste los abrigos porque hacía muchos calor aquí, cierto? -, dijo, mirándolo.
Al recibir un asentimiento de cabeza como respuesta, continuó: - Cuando te
quitaste el suéter, tu remera se escurrió hacia arriba y dejó ver que tu
espalda estaba toda rayada de rasguños.
Daigo hizo una
mueca, sonrojándose y torciendo la boca en gesto de “metí la pata”. Al ver esta
expresión, Shinpei se dio cuenta que había entendido lo que había querido decir
y terminó su explicación:
- Por si no lo
sabías, y esto va para ti también, Aki… dicen que cuando te arañan la espalda,
es señal de buen sexo… -, dijo Shinpei, dirigiendo una sonrisa pícara hacia los
otros dos.
Los nervios se
reflejaron en la cara de Daigo, que nunca había sido bueno para esconder sus
emociones.
- Ah, eso! No, no,
no, verás! -, comenzó a intentar explicarse Daigo, - Eso! Ah, no, piensas mal,
Shinpii! Eso me lo hizo Sakura! Verás, cuando la bolsa entró a la habitación y
ella se asustó, recuerdas que yo fui a buscarla y la llevé de vuelta a la sala
para que se calme? Bueno, cuando intentaba agarrarla, ella intentó trepar por
mi espalda y me dejó esas marcas! Realmente pensabas que había sido Akihide
quien me había hecho eso? -, concluyó entre risas nerviosas.
- Déjame decirte,
Daigo, que no suenas para naaaaada convincente! -, le respondió Shinpei con una
sonrisa tan amplia que dejaba ver todos sus dientes.
- Eh, eh… -,
intento continuar Daigo, - Aki, ayúdame quieres?! -, reclamó desesperado.
Akihide se había
quedado sentado, contemplando la discusión. Realmente no había caso con esos
dos: Daigo era pésimo escondiendo secretos, y Shinpei era tan perceptivo y
observador como siempre.
- Qué quieres que
diga, Daigo? No creo que haya manera de remontar esa fantasiosa historia tuya
con Sakura -, respondió Akihide entre risas.
El color se fue
de la cara de Daigo al escuchar esto, para volver casi inmediatamente, tornándose
en un tomate con ojos y boca.
- Aaakiiii, no
seas malo, qué cosas dices? -, intentó decir, más nervioso aun que antes.
- Hey, está bien. Detente
Daigo, no tienes por qué seguir con esto -, lo calmó Shinpei mirándolo a los
ojos con una mirada tranquilizadora. – De verdad que estoy bien con esto. De hecho,
lo venía pensando hace un tiempo, sólo que hoy lo terminé de confirmar. Tranquilo,
sí? -, terminó, pasándole una mano por los hombros y sacudiéndolo en tono
amistoso para que calmara sus nervios.
De repente, pasados
unos momentos en los que Shinpei intentaba que Daigo acompasara su respiración
luego del momento de tensión, unos golpes sonaron en la puerta y la voz de su
manager los llamaba desde afuera: el estudio estaba listo y debían ingresar
para grabar.
Fue una sesión
excelente, en la que todos pudieron grabar su parte en pocas tomas. Todos salieron
contentos del estudio aquel día, pero más importante que la alegría física que
sentían de que todo hubiera salido perfecto, era la alegría emocional que
tenían los tres miembros de la banda dentro suyo. Daigo seguía algo nervioso de
que Shinpei hubiera descubierto lo suyo con Akihide, pero había logrado
calmarse; a su vez, Shinpei estaba contento de que finalmente sus amigos
hubiesen admitido lo que sentían frente a él; y Akihide sentía una gran paz
interna, ya que había por lo menos una persona frente a la cual ya no tendría
que disimular sus sentimientos.
Ohhhh, es la primera vez que leo un fic de ellos dos así que me siento feliz <3
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