6 de septiembre de 2014

Fiesta de Casamiento

Luego del casamiento legal y formal de la hermana de Daigo, todos los invitados habían sido llevados a la quinta de la familia en las afueras de la ciudad para la celebración propiamente dicha. Claro que, después de pasar tanto tiempo juntos como banda, Eiki (la novia en cuestión) ya conocía a todos los miembros y los invitó a la fiesta. Shinpei y Akihide aceptaron sin dudarlo, dado que era un hermoso acontecimiento que no querían perderse.
Después de varias tandas de baile y brindis, la mayoría de los invitados se fueron retirando de la celebración, quedando únicamente los amigos más cercanos a la familia. Shinpei, luego de no quedarse un segundo quieto durante toda la fiesta, había caído rendido en uno de los sillones de la casa de los Naito, quienes lo dejaron dormir tranquilo; después de todo, aquel chico había puesto mucha energía en la fiesta y merecía descansar.
Daigo, ya algo mareado por los efectos del alcohol, daba vueltas por el jardín tarareando una alegre melodía; Akihide por su parte, se había sentado junto a la pileta para poder observar el cielo nocturno. En una de sus caminatas, Daigo terminó cerca de la piscina, justo en el momento en que su amigo bajaba la vista el cielo hacia la tierra, y sus miradas se cruzaron furtivamente. Algo repentinamente cambió dentro de Daigo, que le dio un pequeño shock, como si hubiera metido la mano en un enchufe.
Una leve sonrisa se esbozó en la cara de Akihide, quien bajó momentáneamente la vista para luego volver a subirla al cielo. Dentro de la cabeza de Daigo, por alguna razón, ese pequeño gesto le dio a entender “algo más”. Buscó a uno de los mozos que todavía quedaban en el salón principal de la fiesta ya casi acabada y le pidió dos vasos de champagne.
- Toma -, le dijo a Akihide, ofreciéndole uno de los vasos al volver al área de la pileta.
- Oh, gracias -, agradeció Akihide con una sonrisa, volviendo la mirada hacia Daigo.
- Brindemos -, dijo levantando su vaso, - por una noche inolvidable para todos.
- Salud!
Por el rabillo del ojo y por encima del vaso que estaba sosteniendo, Daigo observó las facciones de Akihide: por alguna razón no lo había notado antes, pero era muy buen mozo para ser un hombre. Rápidamente, cuando se percató de que su amigo podía llegar a verlo mirándolo, desvió la mirada y terminó de beber su champagne.
- De verdad que fue una noche genial, eh? -, comenzó, como para evitar cualquier pregunta.
- Tienes razón -, respondió Akihide, - Tu hermana estaba preciosa y la ceremonia realmente fue emocionante.
- Qué hay de la fiesta? Creo que fue muy alegre, verdad? Shinpii no paraba de bailar -, dijo Daigo entre risas.
- Es cierto, me pregunto dónde habrá quedado… Creo que perdí noción del tiempo estando aquí sentado -, y diciendo esto, la mirada de Akihide volvió a dirigirse al cielo.
- Creo que se ha dormido dentro de la casa, de… Hey, Aki! -, se exaltó Daigo mientras veía a su amigo perderse en el cielo, -Estás bien? Vuelve a la Tierra!
- Qué? -, Akihide volvió a bajar sus ojos para mirar a Daigo, - Ah sí, perdóname. Es que aquí en las afueras, las estrellas se ven más luminosas…
Realmente parecía que el alcohol había hecho efecto en Akihide: siempre tenía una cuota de filosofía en lo que decía, pero en ese momento realmente estaba fuera del mundo real.
- Oye, quieres ir a descansar adentro? La fiesta ya terminó, y hay camas de sobra…
Akihide no parecía demasiado seguro de querer ir, su mirada no transmitía certeza de ningún tipo; pero, de alguna forma, esa pasividad fue una respuesta positiva para Daigo.
- Venga, vamos -, le dijo, mientras lo tomaba por los hombros.
- Oooye, oye, qué haces? -, respondió Akihide, sorprendido de ser levantado del suelo.
- Te llevaré a mi habitación, de acuerdo? -, la voz de Daigo parecía muy segura de lo que estaba diciendo, - De hecho, yo mismo estaba pensando en ir a acostarme, ese último vaso se me ha subido de repente a la cabeza y quiero descansar un poco.
Así, sin darle la posibilidad de discutirle, Daigo terminó de levantar el pequeño cuerpo de Akihide del suelo y caminaron juntos el espacio entre la pileta y la casa familiar.

Al ingresar a la vivienda, un amplio living les daba la bienvenida: normalmente era muy luminoso, dado que varias partes de las paredes eran ventanales, pero siendo de noche, apenas unos veladores tenues iluminaban el recinto.
- Vamos, Aki. Las habitaciones están en el piso de arriba.
Despacio, agarrándose de la baranda para no trastabillar, ambos subieron las escaleras hasta llegar al hall del piso superior, el cual daba a un pasillo con las puertas de las habitaciones.
La habitación de Daigo era la tercera del lado derecho del pasillo. Ya que de pequeño acostumbraba llevar amigos allí, sus padres habían instalado dos camas en aquel cuarto; lo cual resultó ideal para la situación en la que se encontraban.
- Recuéstate en la cama que prefieras, ambas tienen sabanas limpias puestas y a mí me da lo mismo cualquiera -, dijo Daigo, mientras le señalaba las camas a Akihide, - Acomódate donde quieras, voy un momento al baño -, se excusó antes de salir de la habitación.
Dejando a su compañero solo, ya en el baño Daigo se miró al espejo: realmente algo sucedía dentro suyo, teniendo a Akihide en su habitación. Nunca le había sucedido tal cosa, pensaba que quizás fuera un efecto del alcohol. No sabía exactamente qué era lo que sucedía, pero decidió averiguarlo. Se paró derecho frente al espejo, acomodó su cabello revuelto por el viento nocturno, miró sus propios ojos reflejados y se dijo “esta es la noche”.
Ya de vuelta en la habitación, Akihide se había acomodado en una de las camas, mirando hacia la pared. Realmente era un escenario decepcionante para Daigo, quien esperaba que algo sucediera.
- Oye, Akihide. Estás bien? La cama es cómoda? -, susurró acercándose a él.
- Sí, muchas gracias por dejarme estar aquí esta noche -, murmuró Akihide, todavía de espaldas a Daigo.
- Aki… -, comenzó, - Mírame un segundo, vale?
Entre quejidos, Akihide se dio vuelta para enfrentar a su amigo. Para su sorpresa, la cara de Daigo se encontraba justo frente a la suya, tan cerca que de haberse movido un poco más al girarse, hubieran chocado. Una sonrisa se dibujó en la cara de Daigo, mientras que los ojos de Akihide se abrieron ante la inesperada situación: en un segundo y casi sin darse cuenta, Daigo se acercó aún más a su rostro y lo besó furtivamente.
- Daigo, qué…? -, intentó decir Akihide, antes de que Daigo apoyara un dedo sobre su boca.
- Ssh, no digas nada -, le contestó suavemente, sin quitar su índice de los labios de Akihide, - Esta noche, somos sólo nosotros dos.
- Qué…? -, Akihide no sabía realmente cómo responder a eso. Ya fuera por el cansancio o por el alcohol, no podía pensar muy claramente.
- Exactamente eso. Esta noche… One night love -, terminó Daigo con un suspiro, antes de volver a besarlo sin darle oportunidad de responder.

A la mañana siguiente, unos golpecitos a su puerta los despertaron: Shinpei se había levantado hacía unos momentos, en el mismo lugar en el que se había dormido la noche anterior, y al preguntar dónde estaban Akihide y Daigo, la familia Naito le había respondido que seguramente estuviesen en la habitación de éste último. Antes de comenzar a preparar el desayuno, había decidido ir a ver si estaban despiertos:
- Chicos, están aquí? -, dijo, abriendo suavemente la puerta.
La situación con la que se encontró era todo menos lo que se había imaginado: la ropa de ambos estaba desparramada por toda la habitación, las dos camas habían sido juntadas y tanto Daigo como Akihide, estaban todavía durmiendo en esa improvisada cama tamaño matrimonial.
Al ver que sus compañeros comenzaban a despertarse, Shinpei les dijo, nervioso, que el desayuno los estaría esperando abajo para cuando estuvieran listos, y se retiró inmediatamente de la habitación cerrando la puerta tras de sí.
La confusión reinaba en aquel cuarto cuando ambos despertaron, y ninguno de los dos supo qué decir: su memoria era un borrón de luces y música, y no lograban recordar demasiado de lo que había sucedido luego de la fiesta.
- Aki, qué…? Por qué estás aquí? -, dijo Daigo, todavía confundido por no encontrarse en su habitación de siempre, - Y por qué tenemos las camas juntas? -, terminó, con una nota de sorpresa e impresión en su voz.
- Creo que debería preguntarte lo mismo, qué sucedió anoche? -, respondió Akihide, con el mismo tono confuso de Daigo.
- Ugh, recuerdo la ceremonia de Eiki… Y luego venir a la fiesta… Y estar en el baño peinándome… -, intentó recordar Daigo, sin poder terminar una frase y haciendo un gran esfuerzo por recuperar los hechos.
- Estamos en la misma, yo también recuerdo eso… Sólo que no te vi peinarte pero sí te escuché decir algo en Inglés… -, recapituló Akihide.
Luego de unos breves momentos de reflexión, decidieron que lo mejor era bajar a desayunar para despejar sus mentes y rogar para que la resaca se fuera para recuperar por lo menos parte de lo que había sucedido la noche anterior.

Algunas semanas después de la fiesta, Daigo se apareció con una nueva letra para una canción:
- Miren! Díganme qué les parece así comenzamos a ponerle música!
Luego de que ambos la leyeran, Shinpei dijo que era una letra muy festiva y se notaba que había sido influenciada por la fiesta de Eiki; en cambio, Akihide miraba fijamente el papel luego de terminar de leerlo:
- Recuerdas que la noche, o mejor dicho, la mañana luego de la fiesta te dije que me habías dicho algo en Inglés? -, le dijo a Daigo, mirándolo preocupado.
- Sí… -, respondió Daigo confundido.
- Bueno… Tú me dijiste “one night love”… -, concluyó, esperando que Daigo supiese entender lo que quería decir.
Las miradas de los tres se cruzaron a la vez, dando a entender que todos sabían a qué se refería Akihide con lo que había dicho.

A la semana siguiente, Shinpei propuso un ritmo para la canción: una melodía festiva, con trompetas y alegría, casualmente muy parecido al que Daigo había estado tarareando la noche del casamiento de su hermana, mientras merodeaba por los jardines de la quinta. Así nació la canción Bambino, la cual todos los miembros de la banda esperaban que pudiera mantener el secreto detrás de los hechos que llevaron a su composición.

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