La historia toma lugar a mediados del capítulo 24
del manga Love Stage, cuando Shougo recibe la urgente llamada de Rei y sale
corriendo, dejando el concierto antes de empezar.
La gente había comenzado
a llegar al estadio muy temprano en la mañana y, para la hora a la que los
Crusherz llegaron allí, ya había una considerable fila en la puerta. Shougo, Haru
y Rinpei ingresaron por una entrada lateral, junto con las camionetas que
trasladaban los equipos de sonido. Luego de saludar a todos los trabajadores
del lugar que los acompañarían durante toda la noche, cada uno de los
integrantes de dirigió a su camarín para comenzar a prepararse para el
concierto. Una vez que el equipo encargado del maquillaje (tres adorables y
enérgicas jóvenes llamadas Miho, Shiho y Maho) hubiera terminado su trabajo,
los tres integrantes de la banda de reunieron en el vestidor del vocalista, Shougo,
para hacer la concentración previa y dar los últimos toques de afinación a sus
instrumentos.
- Shougo-kun, tu teléfono
está sonando -, le avisó Haru, al tiempo que el celular de Shougo vibraba sobre
la mesa del camarín.
Shougo interrumpió
por un momento su conversación con el jefe de iluminación del estadio para
atender la llamada afuera de la habitación. Haru lo miró extrañado: normalmente
Shougo pedía que no lo llamaran antes de un concierto para tranquilizarse antes
de salir a dar todo de sí. Sacando a Haru de sus pensamientos, Rinpei preguntó
desconcertado, mirando a su alrededor:
- Y Shougo? Fui a
buscar mi caja de púas hace un momento y estaba aquí para terminar de
prepararnos.
- Recibió una
llamada y está hablando afuera, no lo has visto? -, respondió Haru.
- Pues no… Pero ya
conoces a Shougo, siempre caminando mientras habla por teléfono -, rió Rinpei.
- Seguramente se haya ido por algún pasillo mientras conversaba.
Mientras los
guitarristas conversaban acerca de la lista de temas de aquel día, Shougo volvió
a entrar a la habitación con un aura de desesperación y preocupación a su
alrededor:
- Haru-san, Rinpei…!
-, alcanzó a decir entre respiraciones agitadas.
Los dos se dieron
vuelta para mirar a su compañero, quien realmente lucía mal.
- Lo siento! Debo
ir a ver a Rei! -, exclamó Shougo.
Una mezcla de
expresiones de mezclaron ante aquella declaración: la cara de Shougo seguía expresando
nerviosismo y desesperación, Rinpei se sobresaltó ante la noticia y comenzó a
reclamarle que el concierto estaba a punto de empezar y no podía irse así como
así, mientras que la cara de Haru era la única que reflejaba tranquilidad:
- Entiendo,
adelante. Pensaremos en algo -, respondió Haru. – Pero tú pagas los gastos de
transporte, de acuerdo? -, agregó con una sonrisa.
El alivio se
reflejó en la cara de Shougo, quien salió disparando se la habitación luego de
lanzarle un fugaz pero sincero “gracias!” a Haru.
- Espera, Haru! Realmente
puedes…? -, comenzó a balbucear Rinpei, con un tono cada vez más notorio de
nerviosismo en su voz. Después de todo, el inicio del concierto sería dentro de
diez minutos y el vocalista acababa de marcharse!
- Sus ojos estaban
serios -, respondió tranquilamente Haru. –Además… Alguien que canta sólo para
la persona que ama, no podría hacerlo si el precio a pagar fuera no poder
ayudar a esa persona cuando lo necesita.
Rinpei se quedó
estupefacto frente a la explicación de Haru: realmente había deducido todo eso
sólo por las pocas palabras de Shougo antes de marcharse? Y además, qué diablos
harían para remontar un concierto en el que el público espera ver un trío y
sólo hay un dúo disponible?!
Al ver la cara de
desesperación de Rinpei, Haru se acercó a él y le dijo al oído:
- Si un día yo llegara
a estar con Shougo y algo te pasara a ti, lo dejaría y saldría corriendo para
ir a verte, igual que él ha hecho recién. Ponte en su lugar un momento…
Rinpei se sonrojó
levemente durante un instante: las suaves palabras de Haru habían logrado
calmarlo, por alguna razón, ese chico tenía un efecto mágico sobre él y lograba
quitarle todas sus preocupaciones. Giró la cabeza para mirar a Haru a los ojos
y le sonrió:
- No sé cómo lo
haces, pero gracias por estar siempre a mi lado -, le dijo, acariciando su
mejilla. – Pero prométeme que nunca más me harás pensar en que algo puede
sucederte, se me oscurece desde la punta del pelo hasta el fondo de mi alma de
sólo imaginarlo -, agregó con la mirada baja.
Echaron una
mirada alrededor de la habitación: el jefe de iluminación se había retirado
luego de que Shougo lo hiciera y se habían quedado solos allí. Rinpei volvió a
clavar sus ojos en los de Haru, se quitó sus gafas oscuras y lo besó
tiernamente. Claro que Shougo había visto sus ojos alguna vez, al igual que su
familia y algunos amigos muy cercanos, pero Haru era la única persona que podía
ver sus ojos como realmente eran: por
fuera y a simple vista eran de un oscuro y duro marrón, pero por dentro eran de
un claro color miel, dulce como la persona que los llevaba siempre ocultos.
- Disculpen la
demoraaa, soy Rinpei de los Crusherz! -, exclamó Rinpei al subir al escenario
entre gritos y aplausos. – Por favor, denle la bienvenida a… Haruuu! -, dijo,
mientras señalaba a su derecha, donde un haz de luz iluminaba a Haru mientras
caminaba hacia el centro del escenario entre más ovaciones del público.
Al mirar hacia
adelante, ambos pudieron ver un estadio lleno hasta el tope, donde no cabía un
alfiler entre toda la gente. Sería difícil, pero estaba decidido a hacerlo. Respiró
hondo y volvió a acercarse al micrófono:
- De verdad
lamento decir esto… Pero Shougo hoy no podrá estar aquí con nosotros -, comenzó
a decir, antes de que los murmullos del público taparan su voz. Se armó de
coraje y continuó hablando: - No se preocupen que no le ha ocurrido nada grave,
sólo una leve descompostura que le trajo algo de fiebre. Lamentamos haberlos
hecho entrar, pero estábamos esperando a ver si a último momento mejoraba… -
Ante los gritos de “qué?”, “está Shougo bien?”, “qué le ha sucedido?” y cosas
por el estilo, Rinpei repasó mentalmente la última parte de la excusa que había
ideado con Haru unos minutos antes (acordada con un histérico Sotomura) y
volvió a hablar: - Dado que no podremos dar el concierto hoy, están todos
invitados el mes que viene, el día veinte, a volver a este hermoso estadio a la
exclusiva presentación de nuestro nuevo single! Las entradas que tienen en sus
manos serán válidas para ese día, así que asegúrense de no perderlas! Ustedes y
sólo ustedes podrán ingresar al evento, así que por favor sepan disculparnos y
esperamos verlos de nuevo dentro de un mes! -, terminó.
Los gritos de
alegría ante las palabras “presentación exclusiva” se mezclaron con los que se
quejaban sobre la repentina cancelación del concierto. Escuchando aquellas
voces, Haru y Rinpei volvieron a los camarines.
- Lo hiciste muy
bien, Rinpii. Hay que animarse a enfrentar a diez mil personas que no sabes
cómo reaccionarán -, lo alentó Haru, masajeando la espalda de Rinpei.
- Sí, bueno… Lo
importante es que ya terminó -, suspiró Rinpei. – Oye, quieres ir a cenar algo?
Ya que el concierto no se hará, la fiesta tampoco… Y debo admitir que tengo
algo de hambre, los nervios me abrieron el apetito -, confesó.
Haru lo miró con
ternura: realmente parecía muy fuerte por fuera, pero por dentro sólo era un
osito de peluche a quien quería abrazar todo el tiempo.
- Claro… Pero
estamos algo lejos de casa, - bromeó, - vayamos directo al hotel y cenemos allí,
así nadie puede molestarnos, qué te parece? -, propuso.
Luego de un
asentimiento de cabeza, Haru y Rinpei salieron del camarín para dirigirse a la
camioneta que los llevaría de vuelta al hotel.
- Recepción, en
qué puedo ayudarle? -, escuchó Haru al otro lado del teléfono.
- Buenas noches. Llamo
de la Platinum Suite del quinto piso para preguntar si podría pedirle la cena.
- Claro. Qué desea
comer esta noche, señor? -, preguntó amablemente la recepcionista.
Luego de unos
treinta minutos, Haru y Rinpei estaban sentados a la mesa de la habitación,
mirando una vieja película romántica mientras cenaban un sencillo pero
delicioso saltado de carne y verduras
con diferentes salsas. Después de terminar de comer, ambos se acomodaron en el
sillón para ver el final de la película “Nocking Hill”, en la que el
protagonista corre hacia su amada y la recupera luego de sortear una serie de
problemas.
- Sabes, me
dejaste pensando… -, comenzó a decir Rinpei, acariciando la frente de Haru,
quien estaba recostado sobre sus piernas. – De verdad no sé qué haría si algo
te sucediera, seguramente haría lo mismo que Shougo y saldría corriendo a
buscarte…
Haru le respondió
con una sonrisa que hablaba por sí sola: Rinpei era todo su mundo, quien lo entendía
mejor que nadie y estaba siempre allí para él cuando algo le sucedía; desde cosas
sencillas como regular la temperatura de su té, hasta elevarse del piso sobre
una silla para limpiar el ventilador de techo al que él no alcanzaba ni
siquiera subido a la mesa.
- Ven,
aprovechemos para descansar esta noche y durmamos temprano. Mañana tendremos
que enfrentar a la gente de SenaPro y a los organizadores del concierto de hoy
para darles explicaciones y será un largo día -, respondió Haru, incorporándose
del sillón y tomando a Rinpei de la mano para llevarlo hacia la habitación.
Se cambiaron la
ropa y se metieron bajo las sabanas. Rinpei estaba totalmente dispuesto a
dormir abrazado a Haru, pero éste tenía otras intenciones:
- Oye, Rinpii. De verdad
pretendes dormirte así sin más? -, preguntó con una mirada irónica.
- Quieres que te abrace?
-, respondió Rinpei, distraído.
- De verdad eres
malo con las indirectas, eh? -, suspiró Haru, al tiempo que se acercaba a Rinpei
para besarlo.
- Oh, así que de
esto se trata… -, rió Rinpei. – Bueno, tú lo pediste…
Dejando la frase por
la mitad y con un movimiento rápido pero nada brusco, logró dar vuelta a Haru para
ponerlo debajo de él. De verdad era muy divertido cuando Haru intentaba
comenzar el juego previo, pero al final, ambos sabían cómo terminarían. A diferencia
de otras veces, Haru estaba realmente enérgico aquella noche, y no se quedó en
los besos clásicos que anticipaban lo que sucedería. No solamente comenzó a
masajear la parte baja de Rinpei sino que, cuando ya lo notó duro, alejó sus
labios de los de su pareja para bajar hacia la zona de la cintura.
- Haru, qué…? -,
intentó decir Rinpei, antes de emitir un suspiro agitado al sentir el suave
roce de la lengua de Haru. – De verdad e-estás entusias-mado hoy… eh?
Levantando levemente
la mirada, Haru se volvió a acercar a la cara de Rinpei:
- Estoy realmente
feliz de no haber tenido el concierto, así no estamos cansados y podemos hacer
lo que queramos -, dijo, antes de darle un fugaz beso. – Déjame malcriarte un
poco, quieres? -, terminó con una sonrisa pícara, mientras volvía a agachar la
cabeza.
Frente a ese tipo
de estímulos, Rinpei no podía estarse quieto y comenzó a pasar su mano sobre la
espalda de Haru, dejando gruesas marcas cuando el placer le hacía clavarle las
uñas en la piel.
Una vez que Haru se
hubiese dado cuenta de que Rinpei estaba casi en su límite, lentamente comenzó
a alejarse de la zona pélvica de Rinpei, dándole tiempo a relajarse para no acabar
todavía. Cuando sus cabezas estuvieron a la misma altura, ambos se fundieron en
un pasional beso, que fue subiendo en su intensidad y temperatura, hasta que Rinpei
tomó el cuerpo de Haru y lo acomodó entre sus piernas, mientras masajeaba su
parte trasera para prepararla para lo que vendría.
- Quiero tenerte
frente a mí hoy, está bien? -, preguntó repentinamente Rinpei, interrumpiendo
lo que estaba haciendo con su mano llena de lubricante.
- Haz lo que
quieras, Rinpei. Soy todo tuyo -, respondió Haru, todavía agitado por los besos
y los masajes que recibía de parte de su compañero, quien lo besó y volvió a
acomodarlo en su cintura.
Haru tomó del
cuello a Rinpei, una vez que este se encontraba en su interior, para abrazarlo
mientras se acostumbraba a la sensación de tenerlo adentro suyo. Lentamente, Rinpei
comenzó a moverse, regulando sus acciones para que Haru no sintiera otra cosa
más que placer. A medida que aumentaba la velocidad y fuerza de sus
movimientos, Haru le tiraba del pelo y mordía su cuello, en señal de desesperación
y placer extremo.
- Estás… excelente…
-, exhaló Rinpei, antes de advertirle a Haru que si no se detenía, descargaría
en su interior.
- No te… detengas
-, dijo, a su vez, un agitado Haru. – Yo también es- estoy en mi límite,
hagá-moslo juntos!
Diciendo esto, Rinpei
volvió a aumentar la fiereza de sus embestidas, lo que Haru disfrutaba completamente
y se lo hacía saber mediante gemidos y gritos de placer.
- Haru, me… Ah! -,
suspiró Rinpei, mientras bajaba la mirada y veía que Haru también se había venido
unos momentos atrás.
Exhaustos, ambos
se acostaron boca arriba en aquella cama enorme, intentando recuperar el ritmo
normal de respiración.
- Iré un momento
al baño a lavarme, ya vengo -, se excusó Haru, quien terminó yendo acompañado
al cuarto de baño, donde ambos tomaron una ducha juntos y se divirtieron un
poco más antes de dormirse profundamente cerca de la madrugada.
- Buenos días,
bello durmiente -, dijo suavemente Rinpei, despertando a Haru desde la puerta
de la habitación, sosteniendo una mesa portable con un desayuno preparado para
dos.
- Buenos días,
niño colorido -, respondió Haru, bromeando entre bostezos. Siempre que quería
burlarse de Rinpei, hacía alusión a las locas y divertidas tinturas que ponía
en el cabello.
- Vaaamos, que te
hice el desayuno y todo! -, protestó Rinpei, aunque sabía perfectamente que era
un chiste inocente.
Luego de
desayunar juntos en la cama, se vistieron y se prepararon para salir hacia las
oficinas de los organizadores del fallido recital, sin antes hablar con Shougo para
que éste les cuente cómo había ido todo con Rei.
- Salimos? -, dijo Rinpei
en el umbral de la puerta, extendiendo su mano hacia Haru, quien todavía estaba
colocándose sus zapatos.
- Claro!
Haru tomó la mano
que Rinpei le ofrecía, lo besó fugazmente antes de salir del cuarto, y abrieron
la puerta para salir juntos a vivir un nuevo día.
Waaaa quedó hermoso ....<3
ResponderEliminarGracias peke, me alegro que te haya gustado :3
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