16 de septiembre de 2014

Fiesta Sorpresa

Se acercaba el cumpleaños de su amado y sentía que debía hacer algo, no podía ser sólo “un día más”. Aunque todavía faltaban dos meses para el 22 de noviembre, cumpleaños de Rei, Shougo decidió comenzar a preparar todo con mucha antelación para que nada pudiera salir mal.

- Soootomura-saaaan! -, llamó Shougo, al entrar a la sala de ensayo donde Rinpei y Haru, sus compañeros en la banda Crusherz, lo estaban esperando.
- Sí, Shougo-kun? -, respondió al instante Sotomura, el manager de la banda, quien estaba sentado en un rincón mirando nerviosamente el reloj.
- Me dirías nuestro itinerario hasta fin de año? -, pidió Shougo gentilmente.
- Claro… Aunque aún hay algunos conciertos que no han sido confirmados, de acuerdo? -, aclaró el manager. – Mira, hacia finales de septiembre tenemos una serie de shows en varios teatros de Oosaka. La primera semana de octubre tendremos una conferencia de prensa, aunque todavía no sabemos el día, para anunciar nuestro nuevo sencillo “Love or Die”. Luego de la salida a las disquerías el día trece, desde ese día y hasta fin de mes tenemos una gira por todo el país para hacer firmas de autógrafos en diferentes disquerías…
Mientras Sotomura revisaba su agenda, Shougo se mostraba satisfecho con los planes hasta ese punto y asentía enérgicamente en señal de aprobación.
- La primera semana de noviembre tenemos un concierto en Kagoshima, - continuó Sotomura, -  luego la segunda semana haremos tres conciertos seguidos con un día entre cada uno en Nagoya, Hamamatsu y Shizuoka… A ver, déjame ver qué más…
Ante esa pausa, Shougo no pudo hacer más que emocionarse: si Sotomura decía que no había nada más planeado, significaba que el día del cumpleaños de Rei podría estar en casa!
- Ah sí! El día 18 de noviembre tenemos que participar en un festival público en Sapporo…
Shougo estaba cada vez más emocionado conforme Sotomura se acercaba al día 22.
- Bueno, el último gran concierto que tenemos planeado antes del cierre de fin de año en el Boudoukan es el día 30 en Yamagata. Luego quizás tengamos que aparecer en algún programa de televisión o de radio, quieres también que te diga eso? -, preguntó Sotomura, luego de terminar de revisar su agenda. – Igualmente no hay nada confirmado todavía…
La mente de Shougo se llenó de fuegos artificiales que bailaban por todas partes: entre el 18 y el 30 estaría totalmente libre de obligaciones! Solamente debía pedirle a Sotomura que no hiciera un trato para un programa en esa fecha y ya estaba todo perfecto, todas las piezas encajarían para darle una gran celebración a Rei!
- Pero qué bieeeeen, gracias Sotomura-san! -, exclamó Shougo, abalanzándose sobre su manager, quien lo miró con extrañeza ante su reacción.
Haru y Rinpei se miraron entre sí y se dijeron todo con sus ojos: ambos sabían el porqué de la alegría de Shougo, aunque no terminaban de comprender la necesidad de saberlo con tanta antelación. Por el momento, decidieron no decir nada y hablarlo en privado cuando dejaran la sala de ensayo donde todos los técnicos de sonido podían escuchar su conversación.

- Hola, hablo con la compañía Migiyaka de catering para eventos? -, la voz de Shougo se escurría a través del micrófono de su teléfono, - Quería hacerles un pedido…
Apenas era mitad de septiembre y el cantante ya había comenzado a contactar a las empresas de organización de fiestas y eventos empresariales para poder tener todo listo para el 22 de noviembre: había reservado un salón privado en un club exclusivo en las afueras de Tokyo, contratado a varios mozos y cocineros para que se encargaran de la comida de aquella noche, incluso un DJ amigo suyo pasaría música toda la velada. Claro que no planeaba una gran fiesta, de hecho había invitado únicamente a su familia y a algunas personas cercanas que trabajaban con Rei en SenaPro (aunque “invitado” fuese una manera de decirlo, puesto que todavía no les había avisado). Además, una fiesta monumental llamaría la atención de los paparazzis, quienes se alimentarían de ellos con titulares como “la gran fiesta de Shogo!”, “misteriosa relación de Shogo con un miembro de su productora” o cosas por el estilo.
Para el día trece de octubre, cuando comenzaría la gira nacional de los Crusherz, Shougo ya tenía prácticamente toda la fiesta lista. Contento con cómo le estaban saliendo las cosas, le contó de su plan a Rinpei y a Haru, quienes respondieron con “nos lo imaginábamos desde aquel día en la sala de ensayo, tú nunca preguntas por nuestra agenda” y apoyaron completamente a su vocalista en cualquier cosa que necesitara para la organización de la fiesta.
La gira se desarrolló con total normalidad, las ventas de su nuevo sencillo fueron un éxito y la banda alcanzaba cada vez más popularidad entre la gente. Llegada la primera semana de noviembre, la cual sería la más agotadora en cuanto a conciertos, Shougo decidió avisarle a su familia y al resto de los invitados acerca de la fiesta sorpresa para Rei; de más está decir que todos aceptaron con energía la idea y acordaron no decir ni una sola palabra sobre el tema dentro de las oficinas de SenaPro, puesto que Rei podía estar cerca y escucharlos.

- Shougo-kun! Haru-kun! Dónde está Rinpei-kun?! -, preguntó agitado Sotomura, al entrar a la oficina donde se suponía que todos estarían esperándolo.
- Rinpii fue un momento al baño, qué sucede Sotomura-san? -, respondió Haru, preocupado por el estado de su manager.
Justo en ese momento, se abrió la puerta de la oficina y entró Rinpei:
- Manager! Has llegado, qué te hizo llamarnos tan urgentemente? -, dijo mientras entraba a la habitación y se acomodaba en uno de los sillones.
Todo el cuerpo de Sotomura expresaba sus nervios: las manos le temblaban, su respiración estaba agitada y la voz se le quebraba al intentar explicarles: el concierto del día 15 en Shizuoka había sido pospuesto  por las malas condiciones meteorológicas que se esperaban para ese día. Un alerta de sismo y tifón se había anunciado el día anterior y los organizadores decidieron posponerlo una semana para evitar cualquier tipo de riesgos.
“… Una semana…?”. Shougo comenzó a hacer cuentas en su cabeza: “una semana exacta luego del 15 sería…”. El festival se haría el día 22 de noviembre en la ciudad de Shizuoka, a casi 200 kilómetros de donde sería la fiesta de cumpleaños de Rei.
- Nooooooooooooooooo!!! -, exclamó repentinamente Shougo, causándoles un susto a quienes estaban con él en la oficina.
Haru comprendió inmediatamente lo que había pensado Shougo, por lo que le pidió a Sotomura si podía traerle un vaso de jugo a Shougo para que se relajara y así aprovechar para alejarlo un rato de la habitación para hablar tranquilos.
- Por qué? Por qué? Es injusto! -, lloriqueaba Shougo con la cabeza apoyada entre sus manos contra la mesa. – Una vez que logro organizar la fiesta perfecta y sucede esto! Por quééééé?!
Sus compañeros intentaron calmarlo, aunque sin saber demasiado qué decir para que dejara de llorar. De repente, Rinpei tuvo una idea:
- Oye, se me ocurrió algo! -, dijo, captando la atención de sus compañeros, - Nosotros somos la banda principal, cierto? El festival no será lo mismo si no vamos… -, dejó la frase inconclusa para que los otros dos captaran la indirecta.
Shougo estaba bloqueado por sus sentimientos y no entendió lo que Rinpei quiso decir, pero Haru sí lo entendió y respondió inmediatamente:
- Eso es, Rinpii tiene razón! -, dijo palmeándole la espalda a Shougo, - Diremos que tenemos otro compromiso planeado para ese día y tendrán que moverlo de fecha!
Al escuchar esto, Shougo levantó levemente la cabeza para mirar a Rinpei:
- Otro compromiso? Como qué? Sotomura sabe toda nuestra agenda, no podemos escapar! -, dijo lamentándose y volviendo a enterrar la cabeza entre sus manos.
Luego de algunos segundos de duda, Rinpei volvió a tener la idea que los salvaría de aquel embrollo:
- Diremos que le prometimos a mi sobrina cantar en su cumpleaños! Después de todo, supuestamente el 22 era nuestro día libre y podíamos hacer lo que quisiéramos… Decidimos “cantar en la fiesta de Atsuko-chan como regalo” en nuestro día libre. De algo así no podemos zafarnos y Sotomura no podrá decirnos nada!
Lentamente, las lágrimas dejaron de correr por la cara de Shougo, para que su mirada comenzara a mostrar algo de positivismo frente a la situación.
Al regresar Sotomura con el jugo de Shougo, éste se excusó rápidamente diciendo que debía ir al baño y se retiró escondiendo su cara. Al volver a la habitación, luego de haberse enjuagado y limpiado, se encontró con que, de alguna manera, Haru y Rinpei se las habían ingeniado para que Sotomura acepte proponerles un nuevo cambio de fecha a los organizadores del festival.
Al día siguiente, un bip-bip en el celular de Shougo le anunció que tenía un mensaje: era de Sotomura, quien había escrito “no ha sido fácil, pero logré convencer a la gente de Shizuoka para que el festival se lleve a cabo el día 25”. Una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en la cara de Shougo, quien finalmente pensó que su tan ansiada fiesta perfecta iba a salir tal y como lo había planeado.

Finalmente, el día 22 había llegado: Rei había recibido todo tipo de tarjetas de felicitación de parte de sus compañeros y de gente con la que trabajaba y quería congraciarse con él. Era realmente extraño, pero Shougo sólo le había enviado un mensaje diciéndole “feliiiiiz cumpleañoooos! Sé que no te gusta hacer un gran escándalo, así que vente a mi casa para cenar, vale? Vístete lindo! <3”. No le había parecido mal la propuesta, después de todo no quería hacer nada pomposo en aquella fecha que no le significaba nada. Luego de terminar su jornada laboral como todos los días, se dirigió a su casa para bañarse y arreglarse para salir. “Arreglarme? No es necesario, voy a lo de Shougo y sé dónde terminará mi ropa al final de la noche…”, pensó Rei para sí, “aunque… Bueno, ponerme mi camisa nueva no será ningún esfuerzo”.
A las ocho de la noche, el timbre de la casa de Shougo sonó alegremente, dándole a entender que Rei había llegado:
- Ya voooy! -, respondió por el portero eléctrico.
Luego de algunos minutos, un Shougo muy bien vestido pero fiel a su estilo salió por la puerta de su departamento. Rei se sorprendió en un primer momento de verlo así vestido, pero más se sorprendió cuando el dueño de casa le negó la entrada:
- No-oh. Si nos quedamos aquí, no creo que esa hermosa ropa te dure mucho tiempo puesta -, le dijo, mirándolo de arriba a abajo. - Primero iremos a cenar a un lindo lugar, vale? -, terminó con una sonrisa pícara, mientras lo tomaba de la mano y lo arrastraba hacia un auto que estaba estacionado frente a su puerta.
Luego de unos cuarenta minutos de viaje, donde las cortinas que tapaban las ventanillas le impedían a Rei ver hacia dónde se dirigían, arribaron a un lugar extraño, claramente en las afueras de Tokyo, dado que no tenía altos edificios a su alrededor.
- Siento que hayamos viajado tanto, pero te prometo que este lugar vale la pena! -, dijo Shougo, entusiasmado.
Al traspasar el umbral del club, Rei tuvo la sensación de que aquel lugar era muy exclusivo y refinado, la sola decoración y el aire que allí se respiraba denotaba sofisticación y elegancia. Se dejó conducir por Shougo a través de los pasillos iluminados con grandes lámparas colgantes estilo antiguo y cuadros de todas las épocas, hasta que finalmente se detuvieron frente a una puerta color claro que reflejaba la luz de la araña que colgaba frente a ella.
- Antes de entrar, mírame -, dijo Shougo, tomando la mano de Rei y acercándolo hacia él. –Feliz cumpleaños, Rei. Te amo -, concluyó, antes de darle un suave y tierno beso.
- Qué haces? Podrían vernos -, dijo Rei, sonrojado, en cuanto Shougo se separó unos centímetros.
- No te preocupes, en este pasillo estamos sólo nosotros -, susurró, antes de volver a besarlo. Esta vez, Rei respondió con ternura, apretándose contra el cuerpo de Shougo y fundiéndose en un abrazo. – Entramos? -, propuso Shougo.
Al abrir la puerta, un fuerte grito de “sorpresa!” inundó la habitación y dejó perplejo a Rei. Allí lo estaban esperando todos sus amigos y conocidos más cercanos: el matrimonio Sena con su hijo menor, los asistentes de SenaPro que estaban con él todos los días en la oficina, los integrantes de la banda Crusherz y su manager. No era mucha gente, pero ya es sólo hecho de verlos ahí a todos juntos, reunidos y dejando de lado sus propios compromisos para asistir a la fiesta, llenó el alma de Rei hasta hacerla estallar de felicidad.

La fiesta transcurrió con completa normalidad, perfectamente de acuerdo al plan de Shougo, quien estaba desbordante de alegría al ver a Rei tan contento. Cuando, ya pasada la medianoche, la fiesta llegó a su tramo final, Rei aprovechó para agradecerle a todos desde lo profundo de su corazón el haber estado allí aquel día. Si bien para él, sus cumpleaños no tenían mucho significado, estaba seguro que aquel día no lo olvidaría jamás.
Antes de retirarse del salón, luego de que todos los invitados se hubieran ido, Shougo se excusó para ir al baño antes del viaje de regreso a casa. Mientras estaba lavándose las manos, la puerta del baño se abrió para dar paso a Rei:
- Gracias, de verdad -, fue lo único que dijo, mientras rodeaba a Shougo con ambos brazos y los apretaba con fuerza. – Soy muy feliz, Shougo. Gracias -, repitió, sin soltarlo.
- No es nada, Rei. Tu felicidad es el mejor de los sentimientos que puedo tener -, respondió Shougo con una sonrisa, y devolviéndole el abrazo, aun con las manos húmedas.
No se soltaron durante algunos minutos, hasta que finalmente Rei aflojó y preguntó:
- Quieres venir a mi casa? Quisiera seguir abrazándote toda la noche -, susurró, levantando su cabeza para mirar a Shougo a la cara y escuchar su respuesta.
Viéndolo a Rei sonrojado y con una sonrisa que ocupaba toda su cara, Shougo respondió:
- Te abrazaré toda la noche y toda la vida también. Vamos -, terminó tiernamente.
Tomando suavemente a Rei de la mano, se dirigieron al auto que los esperaba en el estacionamiento del club y que los llevaría de vuelta a la ciudad.


Definitivamente, sería una noche que ninguno de los dos olvidaría jamás.

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