Se acercaba el cumpleaños
de su amado y sentía que debía hacer
algo, no podía ser sólo “un día más”. Aunque todavía faltaban dos meses para el
22 de noviembre, cumpleaños de Rei, Shougo decidió comenzar a preparar todo con
mucha antelación para que nada pudiera salir mal.
- Soootomura-saaaan!
-, llamó Shougo, al entrar a la sala de ensayo donde Rinpei y Haru, sus
compañeros en la banda Crusherz, lo estaban esperando.
- Sí, Shougo-kun?
-, respondió al instante Sotomura, el manager de la banda, quien estaba sentado
en un rincón mirando nerviosamente el reloj.
- Me dirías
nuestro itinerario hasta fin de año? -, pidió Shougo gentilmente.
- Claro… Aunque
aún hay algunos conciertos que no han sido confirmados, de acuerdo? -, aclaró
el manager. – Mira, hacia finales de septiembre tenemos una serie de shows en
varios teatros de Oosaka. La primera semana de octubre tendremos una
conferencia de prensa, aunque todavía no sabemos el día, para anunciar nuestro
nuevo sencillo “Love or Die”. Luego de la salida a las disquerías el día trece,
desde ese día y hasta fin de mes tenemos una gira por todo el país para hacer
firmas de autógrafos en diferentes disquerías…
Mientras Sotomura
revisaba su agenda, Shougo se mostraba satisfecho con los planes hasta ese
punto y asentía enérgicamente en señal de aprobación.
- La primera
semana de noviembre tenemos un concierto en Kagoshima, - continuó Sotomura, - luego la segunda semana haremos tres conciertos
seguidos con un día entre cada uno en Nagoya, Hamamatsu y Shizuoka… A ver,
déjame ver qué más…
Ante esa pausa, Shougo
no pudo hacer más que emocionarse: si Sotomura decía que no había nada más
planeado, significaba que el día del cumpleaños de Rei podría estar en casa!
- Ah sí! El día 18
de noviembre tenemos que participar en un festival público en Sapporo…
Shougo estaba
cada vez más emocionado conforme Sotomura se acercaba al día 22.
- Bueno, el último
gran concierto que tenemos planeado antes del cierre de fin de año en el
Boudoukan es el día 30 en Yamagata. Luego quizás tengamos que aparecer en algún
programa de televisión o de radio, quieres también que te diga eso? -, preguntó
Sotomura, luego de terminar de revisar su agenda. – Igualmente no hay nada
confirmado todavía…
La mente de Shougo
se llenó de fuegos artificiales que bailaban por todas partes: entre el 18 y el
30 estaría totalmente libre de obligaciones! Solamente debía pedirle a Sotomura
que no hiciera un trato para un programa en esa fecha y ya estaba todo
perfecto, todas las piezas encajarían para darle una gran celebración a Rei!
- Pero qué
bieeeeen, gracias Sotomura-san! -, exclamó Shougo, abalanzándose sobre su
manager, quien lo miró con extrañeza ante su reacción.
Haru y Rinpei se
miraron entre sí y se dijeron todo con sus ojos: ambos sabían el porqué de la alegría
de Shougo, aunque no terminaban de comprender la necesidad de saberlo con tanta
antelación. Por el momento, decidieron no decir nada y hablarlo en privado
cuando dejaran la sala de ensayo donde todos los técnicos de sonido podían
escuchar su conversación.
- Hola, hablo con
la compañía Migiyaka de catering para eventos? -, la voz de Shougo se escurría
a través del micrófono de su teléfono, - Quería hacerles un pedido…
Apenas era mitad
de septiembre y el cantante ya había comenzado a contactar a las empresas de organización
de fiestas y eventos empresariales para poder tener todo listo para el 22 de
noviembre: había reservado un salón privado en un club exclusivo en las afueras
de Tokyo, contratado a varios mozos y cocineros para que se encargaran de la
comida de aquella noche, incluso un DJ amigo suyo pasaría música toda la
velada. Claro que no planeaba una gran fiesta, de hecho había invitado únicamente
a su familia y a algunas personas cercanas que trabajaban con Rei en SenaPro
(aunque “invitado” fuese una manera de decirlo, puesto que todavía no les había
avisado). Además, una fiesta monumental llamaría la atención de los paparazzis,
quienes se alimentarían de ellos con titulares como “la gran fiesta de Shogo!”,
“misteriosa relación de Shogo con un miembro de su productora” o cosas por el
estilo.
Para el día trece
de octubre, cuando comenzaría la gira nacional de los Crusherz, Shougo ya tenía
prácticamente toda la fiesta lista. Contento con cómo le estaban saliendo las
cosas, le contó de su plan a Rinpei y a Haru, quienes respondieron con “nos lo
imaginábamos desde aquel día en la sala de ensayo, tú nunca preguntas por
nuestra agenda” y apoyaron completamente a su vocalista en cualquier cosa que
necesitara para la organización de la fiesta.
La gira se
desarrolló con total normalidad, las ventas de su nuevo sencillo fueron un éxito
y la banda alcanzaba cada vez más popularidad entre la gente. Llegada la
primera semana de noviembre, la cual sería la más agotadora en cuanto a
conciertos, Shougo decidió avisarle a su familia y al resto de los invitados
acerca de la fiesta sorpresa para Rei; de más está decir que todos aceptaron
con energía la idea y acordaron no decir ni una sola palabra sobre el tema
dentro de las oficinas de SenaPro, puesto que Rei podía estar cerca y
escucharlos.
- Shougo-kun!
Haru-kun! Dónde está Rinpei-kun?! -, preguntó agitado Sotomura, al entrar a la
oficina donde se suponía que todos estarían esperándolo.
- Rinpii fue un
momento al baño, qué sucede Sotomura-san? -, respondió Haru, preocupado por el
estado de su manager.
Justo en ese
momento, se abrió la puerta de la oficina y entró Rinpei:
- Manager! Has
llegado, qué te hizo llamarnos tan urgentemente? -, dijo mientras entraba a la habitación
y se acomodaba en uno de los sillones.
Todo el cuerpo de
Sotomura expresaba sus nervios: las manos le temblaban, su respiración estaba
agitada y la voz se le quebraba al intentar explicarles: el concierto del día
15 en Shizuoka había sido pospuesto por
las malas condiciones meteorológicas que se esperaban para ese día. Un alerta
de sismo y tifón se había anunciado el día anterior y los organizadores
decidieron posponerlo una semana para evitar cualquier tipo de riesgos.
“… Una semana…?”.
Shougo comenzó a hacer cuentas en su cabeza: “una semana exacta luego del 15
sería…”. El festival se haría el día 22 de noviembre en la ciudad de Shizuoka,
a casi 200 kilómetros de donde sería la fiesta de cumpleaños de Rei.
- Nooooooooooooooooo!!!
-, exclamó repentinamente Shougo, causándoles un susto a quienes estaban con él
en la oficina.
Haru comprendió
inmediatamente lo que había pensado Shougo, por lo que le pidió a Sotomura si podía
traerle un vaso de jugo a Shougo para que se relajara y así aprovechar para
alejarlo un rato de la habitación para hablar tranquilos.
- Por qué? Por
qué? Es injusto! -, lloriqueaba Shougo con la cabeza apoyada entre sus manos contra
la mesa. – Una vez que logro organizar la fiesta perfecta y sucede esto! Por quééééé?!
Sus compañeros
intentaron calmarlo, aunque sin saber demasiado qué decir para que dejara de
llorar. De repente, Rinpei tuvo una idea:
- Oye, se me
ocurrió algo! -, dijo, captando la atención de sus compañeros, - Nosotros somos
la banda principal, cierto? El festival no será lo mismo si no vamos… -, dejó
la frase inconclusa para que los otros dos captaran la indirecta.
Shougo estaba
bloqueado por sus sentimientos y no entendió lo que Rinpei quiso decir, pero
Haru sí lo entendió y respondió inmediatamente:
- Eso es, Rinpii
tiene razón! -, dijo palmeándole la espalda a Shougo, - Diremos que tenemos
otro compromiso planeado para ese día y tendrán que moverlo de fecha!
Al escuchar esto,
Shougo levantó levemente la cabeza para mirar a Rinpei:
- Otro compromiso?
Como qué? Sotomura sabe toda nuestra agenda, no podemos escapar! -, dijo lamentándose
y volviendo a enterrar la cabeza entre sus manos.
Luego de algunos
segundos de duda, Rinpei volvió a tener la idea que los salvaría de aquel
embrollo:
- Diremos que le
prometimos a mi sobrina cantar en su cumpleaños! Después de todo, supuestamente
el 22 era nuestro día libre y podíamos hacer lo que quisiéramos… Decidimos “cantar
en la fiesta de Atsuko-chan como regalo” en nuestro día libre. De algo así no
podemos zafarnos y Sotomura no podrá decirnos nada!
Lentamente, las
lágrimas dejaron de correr por la cara de Shougo, para que su mirada comenzara
a mostrar algo de positivismo frente a la situación.
Al regresar Sotomura
con el jugo de Shougo, éste se excusó rápidamente diciendo que debía ir al baño
y se retiró escondiendo su cara. Al volver a la habitación, luego de haberse
enjuagado y limpiado, se encontró con que, de alguna manera, Haru y Rinpei se
las habían ingeniado para que Sotomura acepte proponerles un nuevo cambio de
fecha a los organizadores del festival.
Al día siguiente,
un bip-bip en el celular de Shougo le
anunció que tenía un mensaje: era de Sotomura, quien había escrito “no ha sido fácil,
pero logré convencer a la gente de Shizuoka para que el festival se lleve a
cabo el día 25”. Una sonrisa de oreja a oreja se dibujó en la cara de Shougo,
quien finalmente pensó que su tan ansiada fiesta perfecta iba a salir tal y
como lo había planeado.
Finalmente, el
día 22 había llegado: Rei había recibido todo tipo de tarjetas de felicitación de
parte de sus compañeros y de gente con la que trabajaba y quería congraciarse
con él. Era realmente extraño, pero Shougo sólo le había enviado un mensaje diciéndole
“feliiiiiz cumpleañoooos! Sé que no te gusta hacer un gran escándalo, así que
vente a mi casa para cenar, vale? Vístete lindo! <3”. No le había parecido
mal la propuesta, después de todo no quería hacer nada pomposo en aquella fecha
que no le significaba nada. Luego de terminar su jornada laboral como todos los
días, se dirigió a su casa para bañarse y arreglarse para salir. “Arreglarme? No
es necesario, voy a lo de Shougo y sé dónde terminará mi ropa al final de la
noche…”, pensó Rei para sí, “aunque… Bueno, ponerme mi camisa nueva no será
ningún esfuerzo”.
A las ocho de la
noche, el timbre de la casa de Shougo sonó alegremente, dándole a entender que
Rei había llegado:
- Ya voooy! -,
respondió por el portero eléctrico.
Luego de algunos
minutos, un Shougo muy bien vestido pero fiel a su estilo salió por la puerta
de su departamento. Rei se sorprendió en un primer momento de verlo así vestido,
pero más se sorprendió cuando el dueño de casa le negó la entrada:
- No-oh. Si nos
quedamos aquí, no creo que esa hermosa ropa te dure mucho tiempo puesta -, le
dijo, mirándolo de arriba a abajo. - Primero iremos a cenar a un lindo lugar,
vale? -, terminó con una sonrisa pícara, mientras lo tomaba de la mano y lo
arrastraba hacia un auto que estaba estacionado frente a su puerta.
Luego de unos cuarenta
minutos de viaje, donde las cortinas que tapaban las ventanillas le impedían a
Rei ver hacia dónde se dirigían, arribaron a un lugar extraño, claramente en
las afueras de Tokyo, dado que no tenía altos edificios a su alrededor.
- Siento que
hayamos viajado tanto, pero te prometo que este lugar vale la pena! -, dijo Shougo,
entusiasmado.
Al traspasar el
umbral del club, Rei tuvo la sensación de que aquel lugar era muy exclusivo y refinado,
la sola decoración y el aire que allí se respiraba denotaba sofisticación y elegancia.
Se dejó conducir por Shougo a través de los pasillos iluminados con grandes lámparas
colgantes estilo antiguo y cuadros de todas las épocas, hasta que finalmente se
detuvieron frente a una puerta color claro que reflejaba la luz de la araña que
colgaba frente a ella.
- Antes de entrar,
mírame -, dijo Shougo, tomando la mano de Rei y acercándolo hacia él. –Feliz cumpleaños,
Rei. Te amo -, concluyó, antes de darle un suave y tierno beso.
- Qué haces? Podrían
vernos -, dijo Rei, sonrojado, en cuanto Shougo se separó unos centímetros.
- No te preocupes,
en este pasillo estamos sólo nosotros -, susurró, antes de volver a besarlo. Esta
vez, Rei respondió con ternura, apretándose contra el cuerpo de Shougo y fundiéndose
en un abrazo. – Entramos? -, propuso Shougo.
Al abrir la
puerta, un fuerte grito de “sorpresa!” inundó la habitación y dejó perplejo a
Rei. Allí lo estaban esperando todos sus amigos y conocidos más cercanos: el
matrimonio Sena con su hijo menor, los asistentes de SenaPro que estaban con él
todos los días en la oficina, los integrantes de la banda Crusherz y su
manager. No era mucha gente, pero ya es sólo hecho de verlos ahí a todos
juntos, reunidos y dejando de lado sus propios compromisos para asistir a la
fiesta, llenó el alma de Rei hasta hacerla estallar de felicidad.
La fiesta
transcurrió con completa normalidad, perfectamente de acuerdo al plan de Shougo,
quien estaba desbordante de alegría al ver a Rei tan contento. Cuando, ya
pasada la medianoche, la fiesta llegó a su tramo final, Rei aprovechó para
agradecerle a todos desde lo profundo de su corazón el haber estado allí aquel
día. Si bien para él, sus cumpleaños no tenían mucho significado, estaba seguro
que aquel día no lo olvidaría jamás.
Antes de
retirarse del salón, luego de que todos los invitados se hubieran ido, Shougo se
excusó para ir al baño antes del viaje de regreso a casa. Mientras estaba lavándose
las manos, la puerta del baño se abrió para dar paso a Rei:
- Gracias, de
verdad -, fue lo único que dijo, mientras rodeaba a Shougo con ambos brazos y
los apretaba con fuerza. – Soy muy feliz, Shougo. Gracias -, repitió, sin
soltarlo.
- No es nada, Rei.
Tu felicidad es el mejor de los sentimientos que puedo tener -, respondió Shougo
con una sonrisa, y devolviéndole el abrazo, aun con las manos húmedas.
No se soltaron
durante algunos minutos, hasta que finalmente Rei aflojó y preguntó:
- Quieres venir a
mi casa? Quisiera seguir abrazándote toda la noche -, susurró, levantando su
cabeza para mirar a Shougo a la cara y escuchar su respuesta.
Viéndolo a Rei
sonrojado y con una sonrisa que ocupaba toda su cara, Shougo respondió:
- Te abrazaré toda
la noche y toda la vida también. Vamos -, terminó tiernamente.
Tomando suavemente
a Rei de la mano, se dirigieron al auto que los esperaba en el estacionamiento
del club y que los llevaría de vuelta a la ciudad.
Definitivamente,
sería una noche que ninguno de los dos olvidaría jamás.
lo he pillado y esta genial...muy tierno
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