2 de septiembre de 2014

Bienvenida a Casa

La historia se ubica en algún punto entre los capítulos 5 y 8 de la novela de Back Stage, cuando Rei está en los momentos previos a aceptar lo que siente por Shougo.

El tour de Crusherz por Asia había terminado el día anterior y sus integrantes estaban regresando a Japón en el avión que arribaría a las cuatro de la madrugada. Shougo, Haru y Rinpei se hallaban profundamente dormidos en sus asientos, cuando Sotomura Kousuke, su manager, fue a despertarlos para avisarles que ya habían aterrizado. Todavía algo confundidos, Sotomura les explicó que estaba todo bien a pesar de las malas condiciones meteorológicas, y habían aterrizado apenas veinte minutos después de lo planeado.
En cuanto bajaron del avión, Shougo prendió su teléfono (si bien era un adicto a las redes sociales, no le gustaba mucho volar y le tenía mucho respeto a la regla de “apague sus celulares”, ya que una vez un amigo le había contado que podía interferir con las comunicaciones y generar problemas en la navegación). Claro que no esperaba tener ningún mensaje, era muy de madrugada y se imaginaba que nadie estaría despierto, menos él. Pero, para su sorpresa, un clink clink resonó en su mano, y un aviso de “mensaje nuevo” apareció en la pantalla: “De Sagara Rei, llegaste bien?”. A Shougo se le escapó un gritito de alegría al ver esto, cosa que alertó a sus compañeros de banda, pero luego de que Shougo les explicara por qué había gritado, entendieron todo y se calmaron.
“Rei, qué sorpresa! No pensé que estarías despierto a estas horas! Acabamos de aterrizar, dormí tooodo el viaje y soñé cosas que no puedo contarte por aquí fue el mensaje que recibió Rei, unos veinticinco minutos luego de haberle mandado el mensaje de “llegaste bien?” a Shougo. Claro que no estaba preocupado por ese chico (o por lo menos eso decía), pero como parte de SenaPro, era su responsabilidad asegurarse de que no les pasara nada.
“Me alegro que ya estén aquí, el reporte del tiempo decía que había mucha niebla y que podrían llegar a desviar los aterrizajes a otro lugar. Gracias por avisar, hablamos luego”, respondió Rei, y se acostó a dormir, ya que era bien entrada la madrugada y al día siguiente debía levantarse para trabajar.
Para no molestar a sus familias, los Crusherz habían reservado tres habitaciones en un hotel para pasar lo que quedara de la noche, para no hacer ruido en sus casas y, además, poder dormir hasta la hora que quisieran. Shougo se despidió de sus compañeros en la puerta de su habitación y se arrojó sobre la cama con una sonrisa de oreja a oreja. Después de todo, el mensaje de Rei había sido una sorpresa de bienvenida a Japón muy agradable.

Rei se levantó como todos los días, a las 8:30 para ir a trabajar a SenaPro, después de todo, vivía a cinco minutos de las oficinas y no necesitaba madrugar demasiado. La noche anterior, luego de responderle el mensaje a Shougo, había tirado el celular dentro de un cajón, por lo que no había leído la contestación de Shougo. Cuando la vio, se dio cuenta que había sido una mala idea mandar el primer mensaje desde el comienzo: “”Hablamos luego”? Vamos Rei, no seas frío! Acabo de llegar de Rusia, mañana nos veremos a la tarde, de acuerdo? Tengo muchas ganas de verte, necesito recargarme de ti!”. Rei no había querido darle falsas expectativas a Shougo, pero claramente había fallado en su misión. Se imaginó que el chico todavía seguiría durmiendo, por lo que resolvió responderle más tarde.
Shougo se despertó ya pasado el mediodía, cerca de las tres de la tarde, de verdad estaba muy cansado! Se bañó, se vistió y fue a la habitación de Haru a saludarlo, pero nadie respondió a la puerta, mientras que se escuchaban voces desde la habitación de Rinpei. Shougo se dirigió allí, y un somnoliento Rinpei abrió la puerta: “buenos días! Ven, pasa. Sotomura ya nos ha traído el desalmuerzo y estaba por ir a llamarte”. Claro que no era un desayuno normal, pero tampoco podía llamárselo almuerzo por lo que la bandeja contenía. Lo cierto es que, como banda, estaban acostumbrados a los horarios extraños, y tomar un “desalmuerzo” no era nada raro para ellos.
- Chicos, hoy vuelvo a ver a Rei! -, dijo alegremente Shougo, con un pedazo de pan en la boca.
- De verdad, tan pronto? Y que tienes planeado hacer? -, preguntó Haru.
- Bueno, no lo sé… Sólo sé que va a ser genial, no puede ser un reencuentro como cualquier otro! Quiero que sea especial -, concluyó Shougo.

Alrededor de las cinco de la tarde, Rei recibió un mensaje de Shougo. Ya que él no le había respondido, parece que el muchacho había decidido mandarle un nuevo mensaje: “Rei, buen día! ^_^ Esta noche nos veremos, vale? Hice una reservación en el restaurant de la calle Naito, recuerdas al que fuimos el año pasado? Estate ahí a las nueve, nos vemos! ”. Por una parte, odiaba que él resolviera todo por sí mismo sin preguntarle, qué si tenía otro compromiso asumido ya?; pero por otro lado, una pequeña porción de su alma deseaba verlo. Decidió aceptar la invitación de Shougo, por lo que se excusó con Sena Seiya, jefe de SenaPro y cabeza de la familia Sena, que ese día no podría cenar con ellos y se retiró temprano a su apartamento para arreglarse.
Por su parte, Shougo había dejado el hotel luego de la comida y se había despedido de Haru y Rinpei para dirigirse a su casa. Al llegar a la residencia Sena, todos lo recibieron alegremente; después de todo, hacía varios meses que no lo veían.
- Y Rei? -, preguntó extrañado Shougo.
- Rei se retiró temprano hoy, dijo que tenía algo que hacer a la noche y no comerá con nosotros -, le respondió Nagisa, su madre.
- Oh… Bueno, ya lo podré saludar otro día! -, dijo Shougo, con una sonrisita.
Para un muchacho de su edad, no era extraño salir de noche de fiesta, por lo que a eso de las 20, Shougo salió de la casa para dirigirse a aquel restaurant, pero sin decirle a su familia a dónde iba.
Rei llegó algunos minutos antes de las nueve, por lo que decidió entrar y esperar a Shougo en la mesa reservada. Pero, claro, no se esperaba la sorpresa que había dentro del restaurant: había una sola mesa ocupada, la cual tenía un velador eléctrico encima, y el resto de las mesas estaban desocupadas, con velas encima iluminando el recinto. Al divisar a Shougo sentado en la mesa central, Rei le espetó:
- Shougo! Que es esto?!
- Reeeeeiiiiiiiiiiiiiiii! -, exclamó Shougo con una sonrisa que iba desde sus ojos hasta su barbilla,- Bienvenido! -, terminó, arrojándose sobre él.
- Shougo! Espera, qué haces? -, respondió Rei, intentando evitar el ataque de Shougo, -Puedes por favor explicarme esto.
- Ah, sí, bueno… -, balbuceó Shougo, - Es que quería que fuera un reencuentro especial, entonces reservé todo el restaurant! Así nadie podrá molestarnos y podremos charlar con libertad. Todos, desde el cocinero hasta los mozos, son parte del equipo del tour de Crusherz, por lo que no tienes por qué tener miedo a paparazzis ni nada.
- Oh, por Dios, Shougo! Ya pareces Yukki*… -, resopló Rei. [ver * al final]
- Quién? -, preguntó Shougo, haciendo una mueca de interrogación.
- Nadie, no te preocupes. Es un personaje de un dorama que se emitió mientras tú estabas fuera.
- Ah… -, Shougo no pareció contento con la respuesta de Rei, pero lo dejó pasar, -Bueno, vamos a comer! - Y con un gesto de su mano, dos mozos comenzaron a traer la comida.
La cena transcurrió placenteramente, con una conversación agradable y divertida. Claro que Rei nunca aceptaría que le gustaba pasar el rato con Shougo, pero realmente la estaba pasando bien.

Luego de un menú de tres platos y postre, Shougo hizo una señal para que comenzaran a limpiar la mesa, mientras le decía a Rei que ya era hora de irse.
- Espera, no hay un “nos” vamos. Yo me iré a mi casa y tú a la tuya -, dijo Rei firmemente.
- Eeehhh? -, comenzó a protestar Shougo, - Pero no es lo único que tenía preparado para esta noche!
Ante la mirada sorprendida de Rei, Shougo continuó:
- Vamos, de verdad pensabas que iba a ser sólo una cena? -, dijo, guiñando un ojo.
Rei dejó escapar un leve sonrojo, pero lo suficiente como para que Shougo lo viera.
- Tu cara lo dice todo! Vamos, ya está el taxi esperando afuera -, concluyó, mientras lo tomaba de la mano y lo arrastraba hacia la calle.
Una vez en el taxi, Rei pensó que sabría a dónde se dirigía al escuchar lo que Shougo le diría al chofer… Pero el plan de Shougo era perfecto: el auto estaba contratado por teléfono, por lo que la dirección de llegada ya estaba dada desde la llamada.
- Shougo, a dónde vamos? Mañana debo trabajar… -, dijo Rei, mirando el reloj.
- Tú no te preocupes, déjalo todo en mis manos, vale? -, respondió alegremente Shougo.
El taxi se detuvo frente a un lujoso edificio con muchos pisos, el cual Rei desconocía:
- Dónde estamos?
- Ah, tú nunca viniste aquí, verdad? -, respondió Shougo, -Vamos que arriba te lo explico, o quizás te des cuenta solo.
Desconcertado, Rei se bajó del taxi y se dirigió a la puerta principal de aquel edificio, mientras Shougo pagaba al chofer.
- Quédese con el cambio, gracias por traernos! -, dijo, mientras se bajaba del auto.
El ascensor los llevó al décimo piso, donde descendieron y se encaminaron hacia el departamento D. Shougo, claramente, tenía la llave de aquel departamento que Rei desconocía. Pero, al traspasar el umbral, éste se hizo una idea acerca de quién podía ser el dueño:
- Oye… Esta es la casa de Rinpei? -, preguntó extrañado. La cantidad de pósters en las paredes, las estanterías llenas de discos, y numerosas guitarras dispuestas en un mueble le habían dado la pista. –Pero, y Rinpei? No volvió con ustedes en el avión?
- Sí, claro que volvió con nosotros! No pensabas que lo dejaríamos en Rusia, verdad? -, respondió Shougo, riendo, -Rinpii se fue a pasar la noche a casa de Haru y me dijo que podría venir aquí contigo -, terminó, sonrojándose al decir la última parte.
Rei no sabía qué pensar: la idea de que Shougo hubiera involucrado a Rinpei en todo eso chocaba con la ternura que le producía toda la planeación que había tenido Shougo respecto de aquella noche.
- Bueno, tú eres quien conoce el lugar. Qué haremos?
- Creo que sabes lo que haremos… -, murmuró Shougo, con voz seductora, al tiempo que se acercaba a Rei lentamente.
Shougo, despacio, tomó a Rei de la mano y lo llevó hacia la sala de estar, donde había un gran sillón (“perfecto para mis planes!”, pensó). Ambos se sentaron, uno junto al otro, en aquel gran sillón. Sus bocas comenzaron a jugar entre sí, pero Rei tuvo un pensamiento repentino que lo hizo alejarse brevemente:
- Espera Shougo, mañana debo trabajar temprano y no puedo aparecerme vestido de esta manera. Definitivamente no puedo pasar la noche aquí.
- Ah, eso! No te preocupes, he pensado en todo! -, respondió Shougo, levantándose del sillón y dirigiéndose a la habitación de Rinpei. – Mira! Recuerdas que una vez dejaste un traje en mi casa, por si necesitabas hacer un cambio de ropa urgente? Bueno, lo traje aquí para que puedas ponértelo mañana! -, terminó, sonriendo, mientras le mostraba la percha con el traje colgando desde la puerta de la habitación.
Rei se acercó para ver se cerca aquel traje, y efectivamente era el que había dejado en la casa de los Sena. Shougo, rápido como era para aprovechar esas situaciones, tomó a Rei de la cintura y lo lanzó hacia la cama de Rinpei, al tiempo que apoyaba el traje en una silla que había al costado de la mesa de luz.
- Sho-Shougo! Esta no es tu ca… AH! -, intentó reclamar Rei, aunque el suave toque de Rei bajo su camisa lo sorprendió y no lo dejó terminar.
- Olvídate de eso, Rei, ahora lo único que importa somos nosotros dos -, dijo Shougo, mientras bajaba su mano hacia la cintura de Rei. – Bueno, parece que no soy el único entusiasmado por divertirnos hoy, verdad? -, rió, al sentir que su compañero ya estaba duro.
Rei se dejó llevar por sus impulsos, y dio rienda suelta a la “diversión”, como la había llamado Shougo. Reanudó los besos, cada vez más pasionales y fuertes, al tiempo que Shougo lo iba desvistiendo, prenda por prenda. Por alguna razón, no podía resistirse al toque de aquel chico, y su cuerpo reaccionaba como con ninguna otra persona.
Cuando ambos no soportaban más el juego previo, Rei le pidió, casi rogando, “hazlo de una vez”, mientras lo agarraba de la cabeza, tironeando de su melena rubia, dándole a entender que realmente estaba disfrutando aquello. Con un suave y sonriente “sí, señor”, Shougo se ubicó detrás de la cintura de Rei, y comenzó a preparar la zona con su mano.
- De veras, Rei, parece que no soy el único que necesitaba esto! Apenas si necesitas preparación…
- Cá-llate! -, dijo Rei, entre respiraciones agitadas.
Shougo estiró su brazo hasta uno de los cajones de la mesa de luz de Rinpei y sacó un frasco de lubricante. Por suerte, Rei no estaba pensando del todo claro y no preguntó sobre si ese frasco lo había llevado Shougo o ya estaba allí, ya que Shougo de verdad no quería responder esa pregunta.
Todo lo que sucedió después fue, en una palabra, borroso. En el aire flotaba la pasión y ninguno de los dos dejó atadura por soltar al momento de la acción. Hasta que sus cuerpos no tuvieron energía, no dejaron de cambiar de posiciones y de probar cosas nuevas, hasta que el amanecer los sorprendió cuando estaban ya quedándose dormidos.

A la mañana siguiente, Rei se levantó con la alarma de su teléfono celular, a la hora de todos los días. La apagó, como siempre hacía, y se desperezó. Al hacer ese movimiento, se dio cuenta de que no era su cama donde se encontraba, y los sucesos de la noche anterior le vinieron como un fogonazo a su mente. Dio media vuelta, para encontrarse cara a cara con Shougo, quien todavía dormía. Se quedó un momento mirándolo y, desde el fondo de su corazón, le salió un impulso de acariciarle la mejilla. Al sentir el tacto, Shougo se despertó y lo miró. Rei, rápidamente, retiró su mano de la cara de Shougo para que no se hiciera una idea equivocada.
- Buenos días, Rei -, dijo con una sonrisa todavía somnolienta Shougo, - Puedes dejar tu mano sobre mi mejilla, de verdad que no me molesta…
- Eh? Ah, no. Es que tenías una mosca apoyada y quise espantarla -, respondió Rei, atolondrado y desviando la mirada, trabándose las palabras de la mejor excusa que se le pudo ocurrir en el momento.
Shougo sonrió, mirando a Rei a los ojos, y todavía con sueño en su mirada, dijo:
- Rei… Gracias por anoche. Realmente fue una hermosa bienvenida a casa.
Rei se sonrojó por un momento y no pudo evitar sonreír. Claro que no podía dejar que Shougo supiera que le causaba ternura verlo de esa manera, a medio despertar y todo despeinado, por lo que apartó la mirada rápidamente.
- N-no es nada, de verdad… Gracias por la cena, y asegúrate de agradecer a Rinpei por dejarte usar su casa, le pediste algo inaudito e igualmente él accedió…
- Oh, no te preocupes! Estoy seguro que la pasó bien en casa de Haru.

Luego de esa pequeña conversación matutina, Rei se dio cuenta de que no se encontraba a cinco minutos de SenaPro, sino a media hora de tren. Rápidamente llamó a las oficinas para disculparse, diciendo que se le había inundado la cocina y que llegaría algo tarde a trabajar. Al colgar el teléfono, se dirigió a la cocina a preparar el desayuno para dos.

*Yukki es el personaje que interpreta Daigo en el dorama Love Shuffle, quien es millonario y siempre reserva los restaurantes por completo cuando tiene una cita.

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