La historia se ubica en algún punto entre los capítulos
5 y 8 de la novela de Back Stage, cuando Rei está en los momentos previos a aceptar
lo que siente por Shougo.
El tour de
Crusherz por Asia había terminado el día anterior y sus integrantes estaban
regresando a Japón en el avión que arribaría a las cuatro de la madrugada. Shougo,
Haru y Rinpei se hallaban profundamente dormidos en sus asientos, cuando Sotomura
Kousuke, su manager, fue a despertarlos para avisarles que ya habían aterrizado.
Todavía algo confundidos, Sotomura les explicó que estaba todo bien a pesar de
las malas condiciones meteorológicas, y habían aterrizado apenas veinte minutos
después de lo planeado.
En cuanto bajaron
del avión, Shougo prendió su teléfono (si bien era un adicto a las redes
sociales, no le gustaba mucho volar y le tenía mucho respeto a la regla de “apague
sus celulares”, ya que una vez un amigo le había contado que podía interferir
con las comunicaciones y generar problemas en la navegación). Claro que no
esperaba tener ningún mensaje, era muy de madrugada y se imaginaba que nadie estaría
despierto, menos él. Pero, para su sorpresa,
un clink clink resonó en su mano, y
un aviso de “mensaje nuevo” apareció en la pantalla: “De Sagara Rei, llegaste
bien?”. A Shougo se le escapó un gritito de alegría al ver esto, cosa que
alertó a sus compañeros de banda, pero luego de que Shougo les explicara por
qué había gritado, entendieron todo y se calmaron.
“Rei, qué
sorpresa! No pensé que estarías despierto a estas horas! Acabamos de aterrizar,
dormí tooodo el viaje y soñé cosas que no puedo contarte por aquí ♥” fue el mensaje que recibió
Rei, unos veinticinco minutos luego de haberle mandado el mensaje de “llegaste
bien?” a Shougo. Claro que no estaba preocupado por ese chico (o por lo menos
eso decía), pero como parte de SenaPro, era su responsabilidad asegurarse de
que no les pasara nada.
“Me alegro que ya estén aquí, el reporte del tiempo
decía que había mucha niebla y que podrían llegar a desviar los aterrizajes a
otro lugar. Gracias por avisar, hablamos luego”, respondió Rei, y se acostó a
dormir, ya que era bien entrada la madrugada y al día siguiente debía
levantarse para trabajar.
Para no molestar a sus familias, los Crusherz habían
reservado tres habitaciones en un hotel para pasar lo que quedara de la noche,
para no hacer ruido en sus casas y, además, poder dormir hasta la hora que
quisieran. Shougo se despidió de sus compañeros en la puerta de su habitación y
se arrojó sobre la cama con una sonrisa de oreja a oreja. Después de todo, el
mensaje de Rei había sido una sorpresa de bienvenida a Japón muy agradable.
Rei se levantó como todos los días, a las 8:30 para
ir a trabajar a SenaPro, después de todo, vivía a cinco minutos de las oficinas
y no necesitaba madrugar demasiado. La noche anterior, luego de responderle el
mensaje a Shougo, había tirado el celular dentro de un cajón, por lo que no había
leído la contestación de Shougo. Cuando la vio, se dio cuenta que había sido
una mala idea mandar el primer mensaje desde el comienzo: “”Hablamos luego”? Vamos
Rei, no seas frío! Acabo de llegar de Rusia, mañana nos veremos a la tarde, de
acuerdo? Tengo muchas ganas de verte, necesito recargarme de ti!”. Rei no había
querido darle falsas expectativas a Shougo, pero claramente había fallado en su
misión. Se imaginó que el chico todavía seguiría durmiendo, por lo que resolvió
responderle más tarde.
Shougo se despertó ya pasado el mediodía, cerca de
las tres de la tarde, de verdad estaba muy cansado! Se bañó, se vistió y fue a
la habitación de Haru a saludarlo, pero nadie respondió a la puerta, mientras
que se escuchaban voces desde la habitación de Rinpei. Shougo se dirigió allí,
y un somnoliento Rinpei abrió la puerta: “buenos días! Ven, pasa. Sotomura ya
nos ha traído el desalmuerzo y estaba por ir a llamarte”. Claro que no era un
desayuno normal, pero tampoco podía llamárselo almuerzo por lo que la bandeja
contenía. Lo cierto es que, como banda, estaban acostumbrados a los horarios
extraños, y tomar un “desalmuerzo” no era nada raro para ellos.
- Chicos, hoy vuelvo a ver a Rei! -, dijo
alegremente Shougo, con un pedazo de pan en la boca.
- De verdad, tan pronto? Y que tienes planeado
hacer? -, preguntó Haru.
- Bueno, no lo sé… Sólo sé que va a ser genial, no
puede ser un reencuentro como cualquier otro! Quiero que sea especial -,
concluyó Shougo.
Alrededor de las cinco de la tarde, Rei recibió un
mensaje de Shougo. Ya que él no le había respondido, parece que el muchacho
había decidido mandarle un nuevo mensaje: “Rei, buen día! ^_^ Esta noche nos veremos,
vale? Hice una reservación en el restaurant de la calle Naito, recuerdas al que
fuimos el año pasado? Estate ahí a las nueve, nos vemos! ”. Por una parte,
odiaba que él resolviera todo por sí mismo sin preguntarle, qué si tenía otro
compromiso asumido ya?; pero por otro lado, una pequeña porción de su alma
deseaba verlo. Decidió aceptar la invitación de Shougo, por lo que se excusó
con Sena Seiya, jefe de SenaPro y cabeza de la familia Sena, que ese día no
podría cenar con ellos y se retiró temprano a su apartamento para arreglarse.
Por su parte, Shougo había dejado el hotel luego de
la comida y se había despedido de Haru y Rinpei para dirigirse a su casa. Al llegar
a la residencia Sena, todos lo recibieron alegremente; después de todo, hacía
varios meses que no lo veían.
- Y Rei? -, preguntó extrañado Shougo.
- Rei se retiró temprano hoy, dijo que tenía algo
que hacer a la noche y no comerá con nosotros -, le respondió Nagisa, su madre.
- Oh… Bueno, ya lo podré saludar otro día! -, dijo Shougo,
con una sonrisita.
Para un muchacho de su edad, no era extraño salir
de noche de fiesta, por lo que a eso de las 20, Shougo salió de la casa para
dirigirse a aquel restaurant, pero sin decirle a su familia a dónde iba.
Rei llegó algunos minutos antes de las nueve, por
lo que decidió entrar y esperar a Shougo en la mesa reservada. Pero, claro, no
se esperaba la sorpresa que había dentro del restaurant: había una sola mesa
ocupada, la cual tenía un velador eléctrico encima, y el resto de las mesas
estaban desocupadas, con velas encima iluminando el recinto. Al divisar a Shougo
sentado en la mesa central, Rei le espetó:
- Shougo! Que es esto?!
- Reeeeeiiiiiiiiiiiiiiii! -, exclamó Shougo con una
sonrisa que iba desde sus ojos hasta su barbilla,- Bienvenido! -, terminó, arrojándose
sobre él.
- Shougo! Espera, qué haces? -, respondió Rei,
intentando evitar el ataque de Shougo, -Puedes por favor explicarme esto.
- Ah, sí, bueno… -, balbuceó Shougo, - Es que quería
que fuera un reencuentro especial, entonces reservé todo el restaurant! Así nadie
podrá molestarnos y podremos charlar con libertad. Todos, desde el cocinero
hasta los mozos, son parte del equipo del tour de Crusherz, por lo que no
tienes por qué tener miedo a paparazzis ni nada.
- Oh, por Dios, Shougo! Ya pareces Yukki*… -,
resopló Rei. [ver * al final]
- Quién? -, preguntó Shougo, haciendo una mueca de
interrogación.
- Nadie, no te preocupes. Es un personaje de un
dorama que se emitió mientras tú estabas fuera.
- Ah… -, Shougo no pareció contento con la respuesta
de Rei, pero lo dejó pasar, -Bueno, vamos a comer! - Y con un gesto de su mano,
dos mozos comenzaron a traer la comida.
La cena transcurrió placenteramente, con una
conversación agradable y divertida. Claro que Rei nunca aceptaría que le
gustaba pasar el rato con Shougo, pero realmente la estaba pasando bien.
Luego de un menú de tres platos y postre, Shougo hizo
una señal para que comenzaran a limpiar la mesa, mientras le decía a Rei que ya
era hora de irse.
- Espera, no hay un “nos” vamos. Yo me iré a mi casa y tú a la tuya -, dijo Rei
firmemente.
- Eeehhh? -, comenzó a protestar Shougo, - Pero no
es lo único que tenía preparado para esta noche!
Ante la mirada sorprendida de Rei, Shougo continuó:
- Vamos, de verdad pensabas que iba a ser sólo una cena? -, dijo, guiñando un ojo.
Rei dejó escapar un leve sonrojo, pero lo
suficiente como para que Shougo lo viera.
- Tu cara lo dice todo! Vamos, ya está el taxi
esperando afuera -, concluyó, mientras lo tomaba de la mano y lo arrastraba
hacia la calle.
Una vez en el taxi, Rei pensó que sabría a dónde se
dirigía al escuchar lo que Shougo le diría al chofer… Pero el plan de Shougo
era perfecto: el auto estaba contratado por teléfono, por lo que la dirección de
llegada ya estaba dada desde la llamada.
- Shougo, a dónde vamos? Mañana debo trabajar… -,
dijo Rei, mirando el reloj.
- Tú no te preocupes, déjalo todo en mis manos,
vale? -, respondió alegremente Shougo.
El taxi se detuvo frente a un lujoso edificio con
muchos pisos, el cual Rei desconocía:
- Dónde estamos?
- Ah, tú nunca viniste aquí, verdad? -, respondió Shougo,
-Vamos que arriba te lo explico, o quizás te des cuenta solo.
Desconcertado, Rei se bajó del taxi y se dirigió a
la puerta principal de aquel edificio, mientras Shougo pagaba al chofer.
- Quédese con el cambio, gracias por traernos! -,
dijo, mientras se bajaba del auto.
El ascensor los llevó al décimo piso, donde descendieron
y se encaminaron hacia el departamento D. Shougo, claramente, tenía la llave de
aquel departamento que Rei desconocía. Pero, al traspasar el umbral, éste se
hizo una idea acerca de quién podía ser el dueño:
- Oye… Esta es la casa de Rinpei? -, preguntó
extrañado. La cantidad de pósters en las paredes, las estanterías llenas de
discos, y numerosas guitarras dispuestas en un mueble le habían dado la pista. –Pero,
y Rinpei? No volvió con ustedes en el avión?
- Sí, claro que volvió con nosotros! No pensabas que
lo dejaríamos en Rusia, verdad? -, respondió Shougo, riendo, -Rinpii se fue a
pasar la noche a casa de Haru y me dijo que podría venir aquí contigo -,
terminó, sonrojándose al decir la última parte.
Rei no sabía qué pensar: la idea de que Shougo
hubiera involucrado a Rinpei en todo eso chocaba con la ternura que le producía
toda la planeación que había tenido Shougo respecto de aquella noche.
- Bueno, tú eres quien conoce el lugar. Qué haremos?
- Creo que sabes lo que haremos… -, murmuró Shougo,
con voz seductora, al tiempo que se acercaba a Rei lentamente.
Shougo, despacio, tomó a Rei de la mano y lo llevó
hacia la sala de estar, donde había un gran sillón (“perfecto para mis planes!”,
pensó). Ambos se sentaron, uno junto al otro, en aquel gran sillón. Sus bocas
comenzaron a jugar entre sí, pero Rei tuvo un pensamiento repentino que lo hizo
alejarse brevemente:
- Espera Shougo, mañana debo trabajar temprano y no
puedo aparecerme vestido de esta manera. Definitivamente no puedo pasar la
noche aquí.
- Ah, eso! No te preocupes, he pensado en todo! -,
respondió Shougo, levantándose del sillón y dirigiéndose a la habitación de
Rinpei. – Mira! Recuerdas que una vez dejaste un traje en mi casa, por si
necesitabas hacer un cambio de ropa urgente? Bueno, lo traje aquí para que
puedas ponértelo mañana! -, terminó, sonriendo, mientras le mostraba la percha
con el traje colgando desde la puerta de la habitación.
Rei se acercó para ver se cerca aquel traje, y
efectivamente era el que había dejado en la casa de los Sena. Shougo, rápido
como era para aprovechar esas situaciones, tomó a Rei de la cintura y lo lanzó
hacia la cama de Rinpei, al tiempo que apoyaba el traje en una silla que había
al costado de la mesa de luz.
- Sho-Shougo! Esta no es tu ca… AH! -, intentó
reclamar Rei, aunque el suave toque de Rei bajo su camisa lo sorprendió y no lo
dejó terminar.
- Olvídate de eso, Rei, ahora lo único que importa
somos nosotros dos -, dijo Shougo, mientras bajaba su mano hacia la cintura de
Rei. – Bueno, parece que no soy el único entusiasmado por divertirnos hoy,
verdad? -, rió, al sentir que su compañero ya estaba duro.
Rei se dejó llevar por sus impulsos, y dio rienda
suelta a la “diversión”, como la había llamado Shougo. Reanudó los besos, cada
vez más pasionales y fuertes, al tiempo que Shougo lo iba desvistiendo, prenda
por prenda. Por alguna razón, no podía resistirse al toque de aquel chico, y su
cuerpo reaccionaba como con ninguna otra persona.
Cuando ambos no soportaban más el juego previo, Rei
le pidió, casi rogando, “hazlo de una vez”, mientras lo agarraba de la cabeza,
tironeando de su melena rubia, dándole a entender que realmente estaba
disfrutando aquello. Con un suave y sonriente “sí, señor”, Shougo se ubicó detrás
de la cintura de Rei, y comenzó a preparar la zona con su mano.
- De veras, Rei, parece que no soy el único que
necesitaba esto! Apenas si necesitas preparación…
- Cá-llate! -, dijo Rei, entre respiraciones
agitadas.
Shougo estiró su brazo hasta uno de los cajones de
la mesa de luz de Rinpei y sacó un frasco de lubricante. Por suerte, Rei no
estaba pensando del todo claro y no preguntó sobre si ese frasco lo había
llevado Shougo o ya estaba allí, ya que Shougo de verdad no quería responder
esa pregunta.
Todo lo que sucedió después fue, en una palabra,
borroso. En el aire flotaba la pasión y ninguno de los dos dejó atadura por
soltar al momento de la acción. Hasta que sus cuerpos no tuvieron energía, no
dejaron de cambiar de posiciones y de probar cosas nuevas, hasta que el
amanecer los sorprendió cuando estaban ya quedándose dormidos.
A la mañana siguiente, Rei se levantó con la alarma
de su teléfono celular, a la hora de todos los días. La apagó, como siempre
hacía, y se desperezó. Al hacer ese movimiento, se dio cuenta de que no era su
cama donde se encontraba, y los sucesos de la noche anterior le vinieron como un
fogonazo a su mente. Dio media vuelta, para encontrarse cara a cara con Shougo,
quien todavía dormía. Se quedó un momento mirándolo y, desde el fondo de su
corazón, le salió un impulso de acariciarle la mejilla. Al sentir el tacto, Shougo
se despertó y lo miró. Rei, rápidamente, retiró su mano de la cara de Shougo para
que no se hiciera una idea equivocada.
- Buenos días, Rei -, dijo con una sonrisa todavía
somnolienta Shougo, - Puedes dejar tu mano sobre mi mejilla, de verdad que no me
molesta…
- Eh? Ah, no. Es que tenías una mosca apoyada y
quise espantarla -, respondió Rei, atolondrado y desviando la mirada, trabándose
las palabras de la mejor excusa que se le pudo ocurrir en el momento.
Shougo sonrió, mirando a Rei a los ojos, y todavía
con sueño en su mirada, dijo:
- Rei… Gracias por anoche. Realmente fue una hermosa
bienvenida a casa.
Rei se sonrojó por un momento y no pudo evitar
sonreír. Claro que no podía dejar que Shougo supiera que le causaba ternura
verlo de esa manera, a medio despertar y todo despeinado, por lo que apartó la
mirada rápidamente.
- N-no es nada, de verdad… Gracias por la cena, y asegúrate
de agradecer a Rinpei por dejarte usar su casa, le pediste algo inaudito e
igualmente él accedió…
- Oh, no te preocupes! Estoy seguro que la pasó bien
en casa de Haru.
Luego de esa pequeña conversación matutina, Rei se
dio cuenta de que no se encontraba a cinco minutos de SenaPro, sino a media
hora de tren. Rápidamente llamó a las oficinas para disculparse, diciendo que
se le había inundado la cocina y que llegaría algo tarde a trabajar. Al colgar
el teléfono, se dirigió a la cocina a preparar el desayuno para dos.
*Yukki es el personaje que interpreta Daigo en el dorama Love Shuffle,
quien es millonario y siempre reserva los restaurantes por completo cuando
tiene una cita.
kyaaaaaa fue hemoso!me fascino *-* como amo a estos 2 <3
ResponderEliminarjejejeje me a encantado :3 ke ternura... sigue subiendo *-*
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