Por qué había
terminado de esa manera? Todo estaba perfectamente ensayado, no había razón para
que algo saliera mal… Bueno, de hecho nada había salido mal en el show, sino
que algo andaba mal dentro de su corazón. O por lo menos, eso creía.
En uno de los
ensayos previos al show, algunos días antes de la presentación, Daigo se había juntado
con su banda para prepararse para el concierto del fin de semana. Mientras practicaban
Queen Stardust, su guitarrista principal había tropezado y caído sobre él. En un primer momento, sólo se habían preocupado
de que ninguno de los dos hubiera salido lastimado, pero luego del show, una
idea loca había aparecido en sus mentes: “y si lo hacemos a propósito?”.
Muchas de las
bandas que ellos escuchaban hacían lo que se llamaba “fanservice”: un momento
del concierto en que dos integrantes del grupo interactuaban más allá de la
actuación musical y se tocaban, se acercaban insinuando que “algo más” pasaba,
o se daban besos arriba del escenario para deleite de los fans. Entonces, por
qué no sumarse a la movida de tantos otros grupos? Podría ser divertido y, después
de todo, si no les gustaba, podría ser una cosa de un solo show y no hacerlo
nunca más.
Acordaron hacerlo,
justamente, durante Queen Stardust. Habían practicado los movimientos que
harían, las caras que pondrían, el momento exacto en que comenzarían a danzar
uno frente al otro. Llegado el momento, todo salió perfecto, de acuerdo a lo
que habían practicado. La canción fue un éxito, el video se hizo viral en pocos
días en Youtube y sus fans, agradecidos. Claro que esto era únicamente la
fachada que mostraban al mundo, nadie sabía realmente lo que había sucedido
tras bambalinas, luego de aquel show.
Daigo llegó a su
camarín, exhausto luego de bailar durante casi una hora y media arriba del
escenario, y se tiró sobre el sillón que había en un rincón. “Qué gran show, el
público realmente estaba entusiasmado y la banda sonó excelente”, pensó para sí
mismo. Cuando, de repente, al pensar en su banda, se le vino a la cabeza la
imagen de Akihide, el guitarrista con el que había hecho ese juego de “fanservice”
durante una de sus canciones: “sí que toca bien ese muchacho, menos mal que lo
contraté. Trata con tanto cariño a su guitarra que las notas le salen
naturalmente… Me pregunto si tocará otras cosas con tanto cariño…”, siguió
reflexionando. No era extraño en él el humor en doble sentido, por lo que ese
chiste fue de lo más normal en su mente; lo único extraño fue la sensación que
comenzó a tener en su zona baja, algo le apretaba en su pantalón, qué estaba
sucediendo?
- Daigo-sama? -,
llamó a su puerta una voz, -su auto está esperándolo.
Todavía confundido,
Daigo se levantó del sillón, aun sintiendo extraña su cintura. Le contestó a la
voz que venía desde afuera que estaría listo en un segundo, juntó sus cosas y
salió del camarín.
Una vez en su
casa, se preparó un alegre y fresco licuado de frutas y se sentó a mirar la
televisión. Mientras veía el noticiero de medianoche, el periodista de espectáculos
comenzó a dar un reporte sobre su recital de aquella noche. Claro que Daigo dejó
de lado el control remoto y se concentró en lo que los medios decían sobre él. El
periodista hizo un pequeño repaso de la lista de temas y, para concluir la
nota, se transmitió la secuencia que había actuado con Akihide en Queen
Stardust. Otra vez, al igual que en el camarín, Daigo sintió una presión sobre
su pantalón, qué diablos le pasaba con ese acto?!
“Basta, Daigo,
debes calmarte!”, pensó mientras dejaba de lado el licuado para dirigirse al
baño a enjuagarse la cara. Luego de tirarse agua varias veces sobre los ojos y
la frente, se sentó sobre la tapa del inodoro, para tomar la toalla y secarse
antes de volver a la sala. Pero, sin esperárselo, al cerrar los ojos, la cara
de Akihide volvió a su mente y la presión en su cintura se hizo más fuerte.
No pudo
soportarlo más y, diciéndose a sí mismo que era mejor liberar la tensión, se
bajó el cierre del pantalón y comenzó a pasar su mano por encima de la ropa
interior. “Bueno, será una sola vez y ya. Por alguna razón, mi cuerpo está
excitado y debo relajarlo de alguna manera”, se dijo, mientras hacía a un lado
el borde de sus calzoncillos y su mano tocaba no ropa sino piel. “Todo culpa de
ese Akihide y su pequeño acto!”, pensaba mientras su mano subía y bajaba, “si
no hubiera sido por ese juego, nada de esto hubiera sucedido”. Se dio cuenta
que, al tiempo que el nombre de Akihide aparecía en su mente, se ponía cada vez
más duro. Levantó su cabeza, todavía confundido, cerró los ojos y se entregó al
placer del roce de su mano con su miembro, a la vez que el movimiento de
incitación de Akihide con su guitarra volvía a su cabeza.
“Ah!”, exclamó
finalmente, luego de liberar sobre su mano toda la presión que venía aguantando
desde hacía algunas horas. “Aki-sama…”, dijo con un suspiro. Volvió a abrir sus
ojos para encontrarse exactamente donde estaba: sentado en su baño y con la
necesidad de enjuagar su mano. No estaba en el escenario, donde Akihide sensualmente
tocaba la guitarra encima suyo, no estaba en su camarín donde el juego del
concierto podría haber pasado a mayores, no estaba en el departamento de su
guitarrista donde podría haber ido a cenar y que él lo ayudara a descargarse. Esas
y muchas imágenes más habían cruzado su mente mientras intentaba deshacerse de
su excitación.
Demasiado irritado
y avergonzado consigo mismo, decidió salir del baño e ir directamente a dormir,
sin terminar de ver el noticiero de medianoche. Realmente necesitaba una buena
noche de sueño para lavar todos los recuerdos de lo que acababa de suceder.
Diez años habían
transcurrido de aquella noche, pero las costumbres de Daigo no habían cambiado,
lo único diferente era la canción: como en un comienzo había sido con Queen
Stardust, en la actualidad Real Love había ocupado su lugar y era la canción en
la que hacía “fanservice” con Akihide arriba del escenario. No había noche que,
luego de terminado el show, Daigo no se dirigiera al baño de su casa a masajear
su zona íntima pensando en Akihide.
Diez años habían pasado,
pero sus sentimientos no habían cambiado en lo más mínimo.
Pobre pibe!!! hacerte la paja todo el tiempo durante 10 años JAJAJAJA se hubiera ahorrado mucho arrinconandolo en el baño y dándole duro contra el muro XD
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