4 de septiembre de 2014

Comienzo

Por qué había terminado de esa manera? Todo estaba perfectamente ensayado, no había razón para que algo saliera mal… Bueno, de hecho nada había salido mal en el show, sino que algo andaba mal dentro de su corazón. O por lo menos, eso creía.

En uno de los ensayos previos al show, algunos días antes de la presentación, Daigo se había juntado con su banda para prepararse para el concierto del fin de semana. Mientras practicaban Queen Stardust, su guitarrista principal había tropezado y caído sobre él. En  un primer momento, sólo se habían preocupado de que ninguno de los dos hubiera salido lastimado, pero luego del show, una idea loca había aparecido en sus mentes: “y si lo hacemos a propósito?”.
Muchas de las bandas que ellos escuchaban hacían lo que se llamaba “fanservice”: un momento del concierto en que dos integrantes del grupo interactuaban más allá de la actuación musical y se tocaban, se acercaban insinuando que “algo más” pasaba, o se daban besos arriba del escenario para deleite de los fans. Entonces, por qué no sumarse a la movida de tantos otros grupos? Podría ser divertido y, después de todo, si no les gustaba, podría ser una cosa de un solo show y no hacerlo nunca más.
Acordaron hacerlo, justamente, durante Queen Stardust. Habían practicado los movimientos que harían, las caras que pondrían, el momento exacto en que comenzarían a danzar uno frente al otro. Llegado el momento, todo salió perfecto, de acuerdo a lo que habían practicado. La canción fue un éxito, el video se hizo viral en pocos días en Youtube y sus fans, agradecidos. Claro que esto era únicamente la fachada que mostraban al mundo, nadie sabía realmente lo que había sucedido tras bambalinas, luego de aquel show.

Daigo llegó a su camarín, exhausto luego de bailar durante casi una hora y media arriba del escenario, y se tiró sobre el sillón que había en un rincón. “Qué gran show, el público realmente estaba entusiasmado y la banda sonó excelente”, pensó para sí mismo. Cuando, de repente, al pensar en su banda, se le vino a la cabeza la imagen de Akihide, el guitarrista con el que había hecho ese juego de “fanservice” durante una de sus canciones: “sí que toca bien ese muchacho, menos mal que lo contraté. Trata con tanto cariño a su guitarra que las notas le salen naturalmente… Me pregunto si tocará otras cosas con tanto cariño…”, siguió reflexionando. No era extraño en él el humor en doble sentido, por lo que ese chiste fue de lo más normal en su mente; lo único extraño fue la sensación que comenzó a tener en su zona baja, algo le apretaba en su pantalón, qué estaba sucediendo?
- Daigo-sama? -, llamó a su puerta una voz, -su auto está esperándolo.
Todavía confundido, Daigo se levantó del sillón, aun sintiendo extraña su cintura. Le contestó a la voz que venía desde afuera que estaría listo en un segundo, juntó sus cosas y salió del camarín.
Una vez en su casa, se preparó un alegre y fresco licuado de frutas y se sentó a mirar la televisión. Mientras veía el noticiero de medianoche, el periodista de espectáculos comenzó a dar un reporte sobre su recital de aquella noche. Claro que Daigo dejó de lado el control remoto y se concentró en lo que los medios decían sobre él. El periodista hizo un pequeño repaso de la lista de temas y, para concluir la nota, se transmitió la secuencia que había actuado con Akihide en Queen Stardust. Otra vez, al igual que en el camarín, Daigo sintió una presión sobre su pantalón, qué diablos le pasaba con ese acto?!
“Basta, Daigo, debes calmarte!”, pensó mientras dejaba de lado el licuado para dirigirse al baño a enjuagarse la cara. Luego de tirarse agua varias veces sobre los ojos y la frente, se sentó sobre la tapa del inodoro, para tomar la toalla y secarse antes de volver a la sala. Pero, sin esperárselo, al cerrar los ojos, la cara de Akihide volvió a su mente y la presión en su cintura se hizo más fuerte.
No pudo soportarlo más y, diciéndose a sí mismo que era mejor liberar la tensión, se bajó el cierre del pantalón y comenzó a pasar su mano por encima de la ropa interior. “Bueno, será una sola vez y ya. Por alguna razón, mi cuerpo está excitado y debo relajarlo de alguna manera”, se dijo, mientras hacía a un lado el borde de sus calzoncillos y su mano tocaba no ropa sino piel. “Todo culpa de ese Akihide y su pequeño acto!”, pensaba mientras su mano subía y bajaba, “si no hubiera sido por ese juego, nada de esto hubiera sucedido”. Se dio cuenta que, al tiempo que el nombre de Akihide aparecía en su mente, se ponía cada vez más duro. Levantó su cabeza, todavía confundido, cerró los ojos y se entregó al placer del roce de su mano con su miembro, a la vez que el movimiento de incitación de Akihide con su guitarra volvía a su cabeza.
“Ah!”, exclamó finalmente, luego de liberar sobre su mano toda la presión que venía aguantando desde hacía algunas horas. “Aki-sama…”, dijo con un suspiro. Volvió a abrir sus ojos para encontrarse exactamente donde estaba: sentado en su baño y con la necesidad de enjuagar su mano. No estaba en el escenario, donde Akihide sensualmente tocaba la guitarra encima suyo, no estaba en su camarín donde el juego del concierto podría haber pasado a mayores, no estaba en el departamento de su guitarrista donde podría haber ido a cenar y que él lo ayudara a descargarse. Esas y muchas imágenes más habían cruzado su mente mientras intentaba deshacerse de su excitación.
Demasiado irritado y avergonzado consigo mismo, decidió salir del baño e ir directamente a dormir, sin terminar de ver el noticiero de medianoche. Realmente necesitaba una buena noche de sueño para lavar todos los recuerdos de lo que acababa de suceder.

Diez años habían transcurrido de aquella noche, pero las costumbres de Daigo no habían cambiado, lo único diferente era la canción: como en un comienzo había sido con Queen Stardust, en la actualidad Real Love había ocupado su lugar y era la canción en la que hacía “fanservice” con Akihide arriba del escenario. No había noche que, luego de terminado el show, Daigo no se dirigiera al baño de su casa a masajear su zona íntima pensando en Akihide.
Diez años habían pasado, pero sus sentimientos no habían cambiado en lo más mínimo. 

1 comentario:

  1. Pobre pibe!!! hacerte la paja todo el tiempo durante 10 años JAJAJAJA se hubiera ahorrado mucho arrinconandolo en el baño y dándole duro contra el muro XD

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