26 de septiembre de 2014

Debut

Era su primer concierto luego de la separación de la banda que lo había llevado a la fama: los Breakerz habían decidido tomarse un tiempo para que cada uno desarrollara su música en solitario. Shinpei había estado buscando y reclutando músicos para su nuevo proyecto, tanto por internet como llamando a viejos colegas del medio. Finalmente, luego de una intensa búsqueda, nació Muscle Attack: una banda ruidosa y alegre para llenar el vacío musical en el que Shinpei se encontraba luego de dejar que Daigo y Akihide tomaran sus propios caminos. Claro que no habían dejado de hablarse, después de estar tantos años juntos, no podían separarse así sin más.
- Aki! El sábado debuto con Muscle, vendrás, cierto?!
Claro que iría, no se lo perdería por nada del mundo. Si bien Akihide estaba trabajando en su propio disco instrumental, no le haría ningún mal tomarse la noche libre para ir a ver en qué andaba Shinpei, musicalmente hablando, ya que él sabía perfectamente en qué andaba con su vida.
- Daigo! Este sábado tengo mi primer recital con los Muscle, te quiero ahí, vale?
Aunque su apretada agenda no le permitía tomarse mucho tiempo libre, Daigo no pudo negarse a semejante invitación. Después de todo, sabía que Shinpei contaba con un gran talento musical y tenía muchas ganas de ver lo que había logrado en solitario.

El día había llegado y Shinpei estaba muy nervioso: daba vueltas de un lado a otro en su camarín, retocando su cabello, decidiendo qué lentes usaría, afinando una y mil veces su guitarra, sentándose y parándose continuamente sin poder quedarse quieto por más de treinta segundos. De repente, unos golpes sonaron a su puerta:
- Shinpei-sama! Jong-sama lo necesita en su camarín! -, se escuchó al otro lado de la puerta.
Shinpei tomó uno de los tantos lentes que tenía sobre su mesa y salió de su vestidor para dirigirse al de Jong, su bajista, a ver qué necesitaba. Luego de pedir permiso y entrar, se encontró con que, además de Jong, allí también se encontraban Shunp y Hidehiro (guitarrista y baterista respectivamente).
- Qué sucede? Reunión de grupo para calmarnos un poco? -, bromeó Shinpei.
Luego de una corta conversación y charla motivacional para quitarse los nervios de encima, Hidehiro, quien conocía bien a Shinpei desde hacía años, anunció:
- La verdad es, Shinpei… Te tenemos una sorpresa…
Sorprendido, Shinpei se quedó en silencio mirando a sus compañeros, mientras iban todos hacia la puerta del baño del vestidor donde se encontraban.
- Esperemos que te guste! -, exclamaron todos al unísono, mientras abrían la puerta del pequeño baño.
Una figura flaca y alta se vislumbró desde dentro, quien levantó los brazos y esbozó una sonrisa al ver que finalmente lo dejaban salir de aquel baño.
- Sorpresa Shinpiiiiiiiiiiiiii! -, exclamó Daigo, mientras se abalanzaba sobre su ex – compañero de banda, quien no podía salir de su asombro.
Ambos se fundieron en un cálido abrazo, mientras el resto de la banda Muscle Attack sonreía al verlos, felices de que a Shinpei le hubiera gustado la “sorpresa” que le habían organizado. La verdad es que Hidehiro había visto a Daigo sentado tranquilamente en el sector VIP del pequeño teatro donde tocarían, esperando a que comenzara la función, y se le había ocurrido invitarlo al detrás de escena para alegrar a Shinpei. Le comunicó su idea al resto de la banda, y tanto Shunp como Jung estuvieron a bordo del plan.
- La verdad es que sólo vine a decirte lo que ya sabes… -, ante las palabras de Daigo, Shinpei se quedó confundido, por lo que éste continuó: - Eres un excelente músico, Shinpi, y lo sabes. No te lo digo como amigo sino colega: aleja los nervios de tu mente y concéntrate en disfrutar del show. Igual que cuando estábamos a punto de entrar al Boudoukan, vale? La frente alta, la sonrisa enorme, y el beso de la buena suerte! -, dijo Daigo, antes de darle un rápido y suave beso a Shinpei, quien no pudo hacer más que sonreír tiernamente. Realmente disfrutaba de esa sorpresa que su banda le había organizado y ya estaba mucho más relajado.
- Vamos chicos, tenemos una audiencia que nos está esperando, no los decepcionemos! -, exclamó Shinpei, luego de abrazar a Daigo y agradecerle su visita.

Las luces estaban apagadas, por lo que nadie en el público podía ver nada más que el reflejo de su celular, listo para filmar la primera canción. Repentinamente, todas las luces se encendieron y las guitarras de Shinpei y Shunp comenzaron a sonar a todo volumen. La gente respondió enérgicamente, y los Muscle Attack comenzaron su concierto de debut.
Shinpei recorría con la mirada a quienes estaban abajo del escenario, disfrutando del concierto. En una de esas pasadas, pudo encontrar el sector VIP en el primer piso del teatro. En aquel momento, su universo dio un vuelco de 180º al verlo a Akihide sentado en primera fila, tomando un café mientras lo miraba cantar, con una sonrisa en la cara. Un impulso de gritarle “Aki!” pujó por salir, pero Shinpei pudo controlarlo y el recital continuó sin que nadie se percatara de lo que sucedía en el interior del guitarrista principal de aquella nueva banda.
El concierto salió perfecto,  incluso aún mejor de lo que habían esperado. Luego de terminar su presentación, la banda se retiró a sus camarines y el público fue vaciando despacio el lugar. Claro que en el sector VIP nadie estaba forzado a irse en cuanto el concierto terminara, sino que podían esperar a que sus autos los fueran a buscar o incluso a que la banda saliera de los vestidores para saludarlos.
Una vez que Shinpei se hubiera bañado y cambiado, decidió salir para ver si Akihide aún no se había retirado del teatro. Apurado, recorrió los pasillos que conectaban los camarines con el espacio del público y rápidamente llegó al sector VIP del lugar. Fue enorme la decepción que se llevó Shinpei al no ver a Akihide entre quienes quedaban en aquel lugar; Daigo ya le había dicho que debía retirarse en cuanto el show terminara, por lo que no le extrañó no verlo allí y decidió llamarlo al día siguiente. Entristecido, volvió lentamente a su vestidor arrastrando los pies: cómo podía ser que se hubiera ido sin siquiera saludar? Tendría sueño? Le dolería la cabeza? O acaso… no le habría gustado el espectáculo? Miles de ideas cruzaron su mente mientras recorría de nuevo el pasillo hacia su camarín, y ninguna de ellas le daba ánimos como para ir a la fiesta que tendrían en casa de Jong luego del concierto.
Al doblar la curva que tomaba el pasillo que lo llevaba a su vestidor, se llevó la segunda sorpresa de la noche: una pequeña silueta vestida de gris y negro estaba parada en su puerta, mirando hacia el frente con los ojos pacíficos:
- Aaaaaaakiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! -, exclamó Shinpei mientras corría los pocos metros que lo separaban de Akihide, que estaba justamente allí esperándolo.
Cuando hubo llegado hasta él, Akihide esquivó su abrazo, para abrir la puerta del camarín y dirigirse hacia dentro, invitando a Shinpei a hacer lo mismo. Habiéndose asegurado que la puerta había quedado bien cerrada, Akihide se lanzó a los brazos de Shinpei, quien lo miraba sin entender todavía por qué había esquivado su saludo:
- No quería darte tu felicitación allí afuera -, dijo Akihide, mientras lo miraba tiernamente. – Fue un concierto hermoso, te felicito, Shin -, terminó, antes de apretar sus labios contra los de Shinpei, quien no salía de su asombro.
Justo cuando pensaba que Akihide se había ido, lo encuentra en su propio vestidor. La energía le volvió al alma y le devolvió el abrazo y el beso a Akihide, quien no lo soltaba desde hacía ya varios segundos.
- De verdad pensaba que te habías ido -, dijo Shinpei, con un dejo de tristeza en su voz. – De hecho, pensé que no te había gustado y te habías marchado temprano…
- Nunca haría eso, Shinpii, y lo sabes. Respeto a los músicos hasta su última nota, aunque no me guste lo que están haciendo. Además, cómo puedes pensar que me iría sin verte? Tontito -, respondió Akihide sonriendo, mientras daba suaves golpecitos sobre la húmeda cabellera de Shinpei.
Nuevamente se fundieron en un cálido abrazo, que duró varios minutos en los que no se dijeron nada, sencillamente porque no necesitaban decirse nada, la fuerza que hacían para no soltarse decía todo lo que sentían uno por el otro.
- Ahora tienes la fiesta en casa de Jong, verdad? -, preguntó Akihide, luego de separarse.
- Sí, de hecho debería ir a verlo ahora mismo… -, respondió Shinpei, pensativo.
- Ve, no te preocupes por mí. Sólo quise pasar a saludarte antes de irme.
- Espera, Aki! Si no he vuelto dentro de cinco minutos, puedes irte tranquilo -, pidió Shinpei. – Pero por cinco minutos, quédate aquí, vale?
Confundido, Akihide asintió sin discutir y vio partir a Shinpei. A fin de cuentas, no le afectaba en nada esperar cinco minutos en aquel vestidor. Luego de pasados cuatro minutos y veinte segundos, la puerta del camarín volvió a abrirse y Shinpei ingresó nuevamente, algo agitado:
- Vamos, Aki -, lo llamó, extendiéndole la mano.
- Eh? A dónde vamos? -, preguntó Akihide, confundido, pero tomando la mano que Shinpei le ofrecía.
- A casa, le conté a Jong que estabas aquí y me respondió “Akihide-san está aquí? Y qué estás haciendo aquí conmigo?! Ve con él!”… Así que aquí estoy, vamos! -, explicó alegremente Shinpei.
- Por qué…? -, Akihide no lograba comprender la respuesta de Jong, hasta que una idea loca apareció en su mente: - Espera Shinpei, acaso Jong sabe… de esto?
Shinpei bajó la mirada, avergonzado, dándole a entender a Akihide que efectivamente Jong estaba al tanto de su situación. En un primer momento, Akihide comenzó a enojarse y a ponerse nervioso, pero esos sentimientos fueron rápidamente barridos por la ternura que le causaba la sonrojada cara de Shinpei.
- Está bien, Shinpii. Vamos a tu casa, ya podremos comprar algo para comer en el camino -, accedió, mientras se levantaba del sillón y volvía a tomar la mano de Shinpei. –Ah! Y dale las gracias a Jong-san y al resto de la banda de mi parte, y pídeles perdón por no ir a su fiesta -, agregó.
Una enorme sonrisa volvió a dibujarse en la cara de Shinpei, quien apretó la mano de Akihide para salir del camarín hacia la camioneta que lo esperaba fuera del teatro.

Shinpei comenzó a repasar todo lo que había sucedido aquella noche: su primer concierto con Muscle Attack, la sorpresa de Daigo saludándolo en su camarín antes del show, la energía positiva de la gente que los había ido a ver, la completa ausencia de errores técnicos en el concierto… Pero ninguna de aquellas cosas había sido tan hermosa como poder dormir abrazado a la persona que amaba.
Una vez más, giró su cabeza para ver el pequeño cuerpo de Akihide durmiendo a su lado, con una pequeña sonrisa en su rostro, como si estuviera soñando algo que le agradaba. Pasó su mano suavemente por la mejilla de Akihide, al tiempo que susurraba “gracias por esta noche Aki, te amo”, antes de rendirse él mismo ante el sueño.

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