Era su primer
concierto luego de la separación de la banda que lo había llevado a la fama:
los Breakerz habían decidido tomarse un tiempo para que cada uno desarrollara
su música en solitario. Shinpei había estado buscando y reclutando músicos para
su nuevo proyecto, tanto por internet como llamando a viejos colegas del medio.
Finalmente, luego de una intensa búsqueda, nació Muscle Attack: una banda
ruidosa y alegre para llenar el vacío musical en el que Shinpei se encontraba
luego de dejar que Daigo y Akihide tomaran sus propios caminos. Claro que no habían
dejado de hablarse, después de estar tantos años juntos, no podían separarse
así sin más.
- Aki! El sábado
debuto con Muscle, vendrás, cierto?!
Claro que iría,
no se lo perdería por nada del mundo. Si bien Akihide estaba trabajando en su
propio disco instrumental, no le haría ningún mal tomarse la noche libre para
ir a ver en qué andaba Shinpei, musicalmente hablando, ya que él sabía
perfectamente en qué andaba con su vida.
- Daigo! Este sábado
tengo mi primer recital con los Muscle, te quiero ahí, vale?
Aunque su
apretada agenda no le permitía tomarse mucho tiempo libre, Daigo no pudo
negarse a semejante invitación. Después de todo, sabía que Shinpei contaba con
un gran talento musical y tenía muchas ganas de ver lo que había logrado en
solitario.
El día había llegado
y Shinpei estaba muy nervioso: daba vueltas de un lado a otro en su camarín,
retocando su cabello, decidiendo qué lentes usaría, afinando una y mil veces su
guitarra, sentándose y parándose continuamente sin poder quedarse quieto por
más de treinta segundos. De repente, unos golpes sonaron a su puerta:
- Shinpei-sama! Jong-sama
lo necesita en su camarín! -, se escuchó al otro lado de la puerta.
Shinpei tomó uno
de los tantos lentes que tenía sobre su mesa y salió de su vestidor para dirigirse
al de Jong, su bajista, a ver qué necesitaba. Luego de pedir permiso y entrar,
se encontró con que, además de Jong, allí también se encontraban Shunp y Hidehiro
(guitarrista y baterista respectivamente).
- Qué sucede? Reunión
de grupo para calmarnos un poco? -, bromeó Shinpei.
Luego de una corta
conversación y charla motivacional para quitarse los nervios de encima,
Hidehiro, quien conocía bien a Shinpei desde hacía años, anunció:
- La verdad es, Shinpei…
Te tenemos una sorpresa…
Sorprendido, Shinpei
se quedó en silencio mirando a sus compañeros, mientras iban todos hacia la
puerta del baño del vestidor donde se encontraban.
- Esperemos que te
guste! -, exclamaron todos al unísono, mientras abrían la puerta del pequeño
baño.
Una figura flaca
y alta se vislumbró desde dentro, quien levantó los brazos y esbozó una sonrisa
al ver que finalmente lo dejaban salir de aquel baño.
- Sorpresa
Shinpiiiiiiiiiiiiii! -, exclamó Daigo, mientras se abalanzaba sobre su ex –
compañero de banda, quien no podía salir de su asombro.
Ambos se
fundieron en un cálido abrazo, mientras el resto de la banda Muscle Attack sonreía
al verlos, felices de que a Shinpei le hubiera gustado la “sorpresa” que le habían
organizado. La verdad es que Hidehiro había visto a Daigo sentado
tranquilamente en el sector VIP del pequeño teatro donde tocarían, esperando a
que comenzara la función, y se le había ocurrido invitarlo al detrás de escena
para alegrar a Shinpei. Le comunicó su idea al resto de la banda, y tanto Shunp
como Jung estuvieron a bordo del plan.
- La verdad es que
sólo vine a decirte lo que ya sabes… -, ante las palabras de Daigo, Shinpei se
quedó confundido, por lo que éste continuó: - Eres un excelente músico, Shinpi,
y lo sabes. No te lo digo como amigo sino colega: aleja los nervios de tu mente
y concéntrate en disfrutar del show. Igual que cuando estábamos a punto de
entrar al Boudoukan, vale? La frente alta, la sonrisa enorme, y el beso de la
buena suerte! -, dijo Daigo, antes de darle un rápido y suave beso a Shinpei,
quien no pudo hacer más que sonreír tiernamente. Realmente disfrutaba de esa
sorpresa que su banda le había organizado y ya estaba mucho más relajado.
- Vamos chicos,
tenemos una audiencia que nos está esperando, no los decepcionemos! -, exclamó Shinpei,
luego de abrazar a Daigo y agradecerle su visita.
Las luces estaban
apagadas, por lo que nadie en el público podía ver nada más que el reflejo de
su celular, listo para filmar la primera canción. Repentinamente, todas las
luces se encendieron y las guitarras de Shinpei y Shunp comenzaron a sonar a
todo volumen. La gente respondió enérgicamente, y los Muscle Attack comenzaron
su concierto de debut.
Shinpei recorría
con la mirada a quienes estaban abajo del escenario, disfrutando del concierto.
En una de esas pasadas, pudo encontrar el sector VIP en el primer piso del
teatro. En aquel momento, su universo dio un vuelco de 180º al verlo a Akihide sentado
en primera fila, tomando un café mientras lo miraba cantar, con una sonrisa en
la cara. Un impulso de gritarle “Aki!” pujó por salir, pero Shinpei pudo
controlarlo y el recital continuó sin que nadie se percatara de lo que sucedía
en el interior del guitarrista principal de aquella nueva banda.
El concierto
salió perfecto, incluso aún mejor de lo
que habían esperado. Luego de terminar su presentación, la banda se retiró a
sus camarines y el público fue vaciando despacio el lugar. Claro que en el
sector VIP nadie estaba forzado a irse en cuanto el concierto terminara, sino
que podían esperar a que sus autos los fueran a buscar o incluso a que la banda
saliera de los vestidores para saludarlos.
Una vez que Shinpei
se hubiera bañado y cambiado, decidió salir para ver si Akihide aún no se había
retirado del teatro. Apurado, recorrió los pasillos que conectaban los
camarines con el espacio del público y rápidamente llegó al sector VIP del
lugar. Fue enorme la decepción que se llevó Shinpei al no ver a Akihide entre
quienes quedaban en aquel lugar; Daigo ya le había dicho que debía retirarse en
cuanto el show terminara, por lo que no le extrañó no verlo allí y decidió
llamarlo al día siguiente. Entristecido, volvió lentamente a su vestidor
arrastrando los pies: cómo podía ser que se hubiera ido sin siquiera saludar? Tendría
sueño? Le dolería la cabeza? O acaso… no le habría gustado el espectáculo? Miles
de ideas cruzaron su mente mientras recorría de nuevo el pasillo hacia su
camarín, y ninguna de ellas le daba ánimos como para ir a la fiesta que
tendrían en casa de Jong luego del concierto.
Al doblar la
curva que tomaba el pasillo que lo llevaba a su vestidor, se llevó la segunda
sorpresa de la noche: una pequeña silueta vestida de gris y negro estaba parada
en su puerta, mirando hacia el frente con los ojos pacíficos:
- Aaaaaaakiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!
-, exclamó Shinpei mientras corría los pocos metros que lo separaban de Akihide,
que estaba justamente allí esperándolo.
Cuando hubo
llegado hasta él, Akihide esquivó su abrazo, para abrir la puerta del camarín y
dirigirse hacia dentro, invitando a Shinpei a hacer lo mismo. Habiéndose asegurado
que la puerta había quedado bien cerrada, Akihide se lanzó a los brazos de Shinpei,
quien lo miraba sin entender todavía por qué había esquivado su saludo:
- No quería darte
tu felicitación allí afuera -, dijo Akihide, mientras lo miraba tiernamente. –
Fue un concierto hermoso, te felicito, Shin -, terminó, antes de apretar sus
labios contra los de Shinpei, quien no salía de su asombro.
Justo cuando
pensaba que Akihide se había ido, lo encuentra en su propio vestidor. La energía
le volvió al alma y le devolvió el abrazo y el beso a Akihide, quien no lo
soltaba desde hacía ya varios segundos.
- De verdad
pensaba que te habías ido -, dijo Shinpei, con un dejo de tristeza en su voz. –
De hecho, pensé que no te había gustado y te habías marchado temprano…
- Nunca haría eso,
Shinpii, y lo sabes. Respeto a los músicos hasta su última nota, aunque no me
guste lo que están haciendo. Además, cómo puedes pensar que me iría sin verte? Tontito
-, respondió Akihide sonriendo, mientras daba suaves golpecitos sobre la húmeda
cabellera de Shinpei.
Nuevamente se
fundieron en un cálido abrazo, que duró varios minutos en los que no se dijeron
nada, sencillamente porque no necesitaban decirse nada, la fuerza que hacían
para no soltarse decía todo lo que sentían uno por el otro.
- Ahora tienes la
fiesta en casa de Jong, verdad? -, preguntó Akihide, luego de separarse.
- Sí, de hecho
debería ir a verlo ahora mismo… -, respondió Shinpei, pensativo.
- Ve, no te
preocupes por mí. Sólo quise pasar a saludarte antes de irme.
- Espera, Aki! Si
no he vuelto dentro de cinco minutos, puedes irte tranquilo -, pidió Shinpei. –
Pero por cinco minutos, quédate aquí, vale?
Confundido, Akihide
asintió sin discutir y vio partir a Shinpei. A fin de cuentas, no le afectaba
en nada esperar cinco minutos en aquel vestidor. Luego de pasados cuatro
minutos y veinte segundos, la puerta del camarín volvió a abrirse y Shinpei ingresó
nuevamente, algo agitado:
- Vamos, Aki -, lo
llamó, extendiéndole la mano.
- Eh? A dónde
vamos? -, preguntó Akihide, confundido, pero tomando la mano que Shinpei le
ofrecía.
- A casa, le conté
a Jong que estabas aquí y me respondió “Akihide-san está aquí? Y qué estás
haciendo aquí conmigo?! Ve con él!”… Así que aquí estoy, vamos! -, explicó
alegremente Shinpei.
- Por qué…? -, Akihide
no lograba comprender la respuesta de Jong, hasta que una idea loca apareció en
su mente: - Espera Shinpei, acaso Jong sabe… de esto?
Shinpei bajó la
mirada, avergonzado, dándole a entender a Akihide que efectivamente Jong estaba
al tanto de su situación. En un primer momento, Akihide comenzó a enojarse y a
ponerse nervioso, pero esos sentimientos fueron rápidamente barridos por la
ternura que le causaba la sonrojada cara de Shinpei.
- Está bien, Shinpii.
Vamos a tu casa, ya podremos comprar algo para comer en el camino -, accedió,
mientras se levantaba del sillón y volvía a tomar la mano de Shinpei. –Ah! Y dale
las gracias a Jong-san y al resto de la banda de mi parte, y pídeles perdón por
no ir a su fiesta -, agregó.
Una enorme
sonrisa volvió a dibujarse en la cara de Shinpei, quien apretó la mano de Akihide
para salir del camarín hacia la camioneta que lo esperaba fuera del teatro.
Shinpei comenzó a
repasar todo lo que había sucedido aquella noche: su primer concierto con
Muscle Attack, la sorpresa de Daigo saludándolo en su camarín antes del show,
la energía positiva de la gente que los había ido a ver, la completa ausencia
de errores técnicos en el concierto… Pero ninguna de aquellas cosas había sido tan
hermosa como poder dormir abrazado a la persona que amaba.
Una vez más, giró
su cabeza para ver el pequeño cuerpo de Akihide durmiendo a su lado, con una
pequeña sonrisa en su rostro, como si estuviera soñando algo que le agradaba. Pasó
su mano suavemente por la mejilla de Akihide, al tiempo que susurraba “gracias
por esta noche Aki, te amo”, antes de rendirse él mismo ante el sueño.
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