30 de agosto de 2014

Festival III: Sinceridad

Luego de recuperar su teléfono que había dejado olvidado en la camioneta, Akihide se apresuró a subir a la habitación donde el resto de su ex – banda, que se había reunido por esa sola noche, lo estaba esperando. Cuando se levantó a la mañana, definitivamente no pensó que su día terminaría de esta manera: que luego del recital en el festival de Zepp Tokyo, estaría en una habitación de hotel junto a Shinpei y Daigo, y además haber tenido la oportunidad de cruzar algunas palabras con Usami Akihiko, uno de los novelistas a quien más admiraba. Realmente tenía muchas ganas de hablar con ellos largo y tendido, sobre todo después de haber visto a Usami de la mano de otro chico, cosa que le suscitó una necesidad de sacar de su sistema cierto tema que le venía dando vueltas hacía un tiempo ya.

Para cuando Akihide entró a la habitación 1120 del hotel Teito, Daigo y Shinpei ya habían conseguido bebidas y comida como para pasar toda la noche en vela: habían armado una especie de buffet en la mesa baja de la sala de estar (al ser una habitación de lujo, constaba de un cuarto con la cama, una sala de estar con sillones y televisión, una pequeña cocina y un baño). Tenían de todo: sándwiches de diferentes sabores, un calentador de arroz y diversas salsas en pequeños potes, gaseosas y bebidas con alcohol, y muchas cosas más amontonadas sobre la mesita.
- Ah, Aki! Ven, mira todo lo que conseguimos! -, exclamó Shinpei alegremente al verlo entrar.
Akihide sintió que era el momento apropiado para decirles lo que venía pensando, pero primero debía prepararlos para ello y actuó como toda fanática que acababa de ver a su ídolo:
- A que no saben a quién me crucé en el vestíbulo antes de llegar al estacionamiento! -, dijo con una amplia sonrisa.
- A quién, a quién?! -, respondieron al unísono Daigo y Shinpei.
La emoción flotaba en la habitación, pero Akihide decidió molestarlos un rato antes de decirles quién era:
- Nah, no creo que lo conozcan… -, dijo con un aire de desinterés hacia ellos y volteando su cabeza.
- Vaamos Akiii -, protestó Daigo.
- Anda, anda, dinos! No puedes decirnos algo así y luego pretender que no nos entusiasmemos! Quién es, quién es? -, exigió alegremente Shinpei.
Luego de ver sus expresiones de ansiedad, Akihide no pudo hacer más que sonreír.
- De acuerdo, aquí va… -y haciendo un pequeño intervalo de suspenso, continuó: - Usami Akihiko! Pueden creerlo? -, terminó con una sonrisa de oreja a oreja.
Daigo y Shinpei se miraron desorientados. Claro que Akihide sabía que ninguno de los dos conocería el nombre, por eso comenzó a reírse ante sus caras:
- Oh, pero qué incultos que son, chicos! Es un novelista muy importante! De hecho acaba de ganar el premio de una importante editorial por su último trabajo.
Dicho esto, a Shinpei se le iluminaron las ideas adentro de su cabeza llena de tintura y lo relacionó con lo que Akihide le había dicho antes:
- Ese no es el que dijiste que escribe BL?
- BL? -, saltó sorprendido Daigo, - BL como las cosas que hace mi hermana?!
Ante ambas reacciones, Akihide hizo una pequeña afirmación con la cabeza, silenciosamente, esperando a ver qué dirían sus amigos frente a eso. Claro que, entre todas las posibilidades de respuesta que había evaluado, la de Daigo no estaba en su lista:
- Satou Akihide! Qué haces leyendo novelas BL sin avisar?! -, exclamó, con una cara mucho más seria de lo que todos hubieran esperado.
Tanto Shinpei como Akihide lo miraron sorprendidos, para luego mirarse entre ellos.
- …Avisar? … Daigo, qué…? -, comenzó a balbucear Akihide.
Shinpei, rápido como era para salvar conversaciones, lo interrumpió:
- Aaaah, Aki-sama, estabas leyendo cosas sucias a escondidas, eh? No, no, no, ese es mi papel aquí, yo soy quien se esconde en el depósito para mirar revistas de adultos -, dijo entre risas, evocando una de las escenas del videoclip de Grand Finale.
De alguna manera, ese comentario hizo que todos estallaran en carcajadas frente al recuerdo de dicho videoclip y todo lo que se habían divertido filmándolo.
- Ya en serio, Akihide. Qué hacías leyendo ese tipo de novelas? No sabía que te gustaba ese tipo de textos -, dijo Daigo luego de tragar una bola de arroz con curry.
- De verdad te piensas que yo leo historias BL? Yo leo sus novelas serias, lo de BL es sólo un rumor que corre acerca de que Usami-sama publica novelas BL bajo un seudónimo. Aunque…
Akihide dejó la frase a la mitad, un poco intencionalmente y un poco porque quería un sándwich. Luego de algunos segundos de silencio expectante por parte de sus amigos, Akihide continuó:
- Aunque… Mientras hablábamos en el vestíbulo, un chico que parecía recién salido del secundario lo llamó “Usagi-san”, y Usami-sama lo agarró de la mano para irse juntos luego de disculparse conmigo…
Nuevamente, las caras de Daigo y Shinpei reflejaron la más absoluta sorpresa ante esta revelación: por una parte, entendieron que si los paparazzis llegaran a saber que tenía una relación con un muchacho, se le echarían encima; pero por otro lado, se imaginaron que, al tener esa relación con un chico, escribir novelas BL se le haría mucho más sencillo de lo que podría resultarle a cualquier otra persona.
- Bueno… Digan algo, chicos! No les conté esto para que se quedaran mirándome -, dijo sonriente Akihide.
- Bueno, es que… -, comenzó a balbucear Daigo.
- Es bastante shockeante, sabes? -, se metió Shinpei, - Ya el hecho de que su hermana –dijo señalando a Daigo- nos dibuje en su manga gay y que la gente imagine cosas sobre nosotros es extraño, más es que realmente hayas conocido a alguien que hace y escribe esas historias totalmente en serio.
Ante la mirada fulminante de Daigo, Shinpei intentó retractarse:
- Es decir, sabemos que Eiki-san lo hace en tono de broma, pero claramente ese Usami lo hace de verdad, tanto en sus historias como en su vida… No lo sé, es extraño para mí -, intentó terminar Shinpei, sin lograr sonar convincente en lo absoluto.
- Ah, Shinpii, es extraño que alguien que no conoces lo haga, pero que mi hermana se imagine historias dentro de la banda no lo es? -, le retrucó Daigo, pasándole un brazo por encima de los hombros y echándole una mirada sugestiva.
- Woh woh woh, espeeeera Daigo! -, respondió Shinpei nervioso.
- No, no, no, ahora dime… -, presionó Daigo, acercando su cara cada vez más a la de Shinpei, - De verdad te es raro que la gente piense cosas sobre nosotros?
Akihide pensaba, mientras contemplaba esa conversación, que el tema del que quería hablar con ellos, había salido más rápido de lo que había planeado.
- Oigan, ustedes dos! -, les gritó a Daigo y Shinpei, -Vamos, sepárense que no son dos niños peleándose por una pelota o un muñeco -, continuó, al tiempo que se acercaba a ellos y los separaba.
Sus dos compañeros finalmente se separaron, luego de que Akihide tuviera que forcejear con Daigo para que soltara los hombros de Shinpei (“no lo pienso soltar hasta que me conteste!”, había protestado). Una vez que todo se hubiera calmado, finalmente Akihide tomó fuerzas para decir lo que tenía planeado:
- Bueno, ahora que todos estamos más tranquilos, hay algo que quería comentarles… -, dijo, atrayendo la atención de Daigo y Shinpei, que ya habían comenzado a comer otra vez, -Honestamente, es algo que vengo pensando desde hace algún tiempo ya, incluso antes de que la banda se separara…
Ante la seriedad de estas palabras, tanto Daigo como Shinpei dejaron la comida de lado y se acercaron al lugar donde estaba sentado Akihide.
- Qué sucede, Aki? -, preguntó preocupado Shinpei.
- Sí, cuéntanos. Sabes que puedes decirnos lo que sea, vale? -, acotó Daigo.
Akihide juntó fuerzas internas y, pensando “es ahora o nunca”, finalmente declaró:
- No creen que algo de las historias que inventa Eiki-san o la gente tienen algo de verdad?

Nuevamente, como varias veces había sucedido ya aquella noche, la sorpresa se reflejó en las caras de Daigo y Shinpei. Como se quedaron en silencio, realmente sin saber qué decir, Akihide continuó:
- Nunca se pusieron a pensar en nuestra relación? Es decir, más allá de ser compañeros de banda, no creen que seamos algo más? -, al ver que el silencio continuaba, Akihide siguió hablando: - No hablo de amor de amarnos como parejas ni nada de eso, sino de gustarnos entre nosotros, de gustarnos nuestras personalidades y de compartir tantas cosas. Claro que si se ponen a leer algunas de las historias que inventan las fans, van a ver que siempre hay una pareja reinante (las llaman DaiAki o ShinDai o ShinAki, pueden creerlo?!) y un tercero que queda fuera de la relación principal… Son historias de amor, chicos, reaccionen!
Finalmente, luego de ese grito final, Daigo volvió en sí y logró responder:
- DaiAki? ShinDai? De verdad? -, dijo entre risas, con esa risa tan característica suya que rompía cualquier momento de tensión – Vamos Aki, de verdad te preocupan esas cosas? O es que no te agrada verte emparejado con uno en vez de con el otro en ciertas historias? -, terminó con un guiño.
Shinpei entendió la indirecta de Daigo y se sumó a la broma:
- Sí, eso Aki. Es que acaso te molesta leerte emparejado conmigo y prefieres leer las historias donde te emparejan con Daigo? O es al revés, eh? -, dijo sonriente Shinpei, dándole un golpecito de puño cariñoso en la mejilla.
Akihide no podía creerlo, realmente se lo estaban tomando a broma? Él le había dado tantas vueltas al tema, había pasado noches de poco sueño… para que ellos se lo tomaran en chiste?
- Chicos, de verdad me están hablando? Nunca pensaron en esas cosas? -, estalló.
- Bueno, debo admitir que algunas veces lo he pensado… -se sinceró Shinpei.
- Yo también… -, se sumó Daigo, - pero no a ese nivel. Quiero decir, claro que nos agradamos y nos gustamos, sino no podríamos haber permanecido tanto tiempo juntos, verdad?
- Exacto! -, agregó Shinpei con una nota de emoción, -Todas las veces que lo pensé fueron para llegar a la conclusión de que, si no pensáramos así uno del otro, no hubiéramos soportado tantos años de giras juntos donde apenas si podíamos hablar con nuestras familias. Nosotros somos una familia, Aki, una familia musical. Yo creo que ese es el tipo de amor que nos tenemos.
Realmente, a Akihide esa concepción jamás se le había cruzado por la cabeza: siempre había pensado en esas historias como algo literal, que la gente esperaba que sucediera, por lo que había comenzado a cuestionarse si había algo que sintiera más allá de la banda por alguno de sus dos amigos. Quizás fuera por cómo se sentía él con respecto al mundo, quizás por su baja autoestima pensaba que la gente necesitaba ponerlo junto a alguien más para aparecer en sus historias, quizás…
Sus reflexiones internas, al parecer se habían hecho presentes en su cara, porque tanto Daigo como Shinpei se le acercaron a abrazarlo a ver si estaba bien, ya que tenía la vista fija en una de las cortinas de la habitación y sus ojos parecían a punto de llover.
- De verdad estoy bien, ahora estoy realmente bien -, dijo finalmente Akihide, -De verdad que somos una familia musical, no existe otro tipo de amor entre nosotros, cierto? No tengo que desvelarme más pensando sobre si debería sentir algo más por alguno de ustedes, como dicen las historias, cierto? -, las palabras salían atravesadas de su boca, repitiéndose entre ellas y no teniendo mucho sentido.
- Aki, tranquilo, está bien -, lo calmaron sus compañeros.
- Gracias… de verdad los quiero -, dejó escapar finalmente Akihide, antes de lanzarse hacia sus dos amigos para fundirse en un triple abrazo que duró varios minutos.
Luego de descargar todo lo que tenía dentro, Akihide finalmente se sintió liberado de un gran peso que cargaba en su corazón desde la primera historia ficticia que había leído sobre las parejas dentro de la banda.
- Oigan… Jugamos karaoke un rato? Todavía es temprano para dormir -, dijo con una sonrisa, señalando la máquina que se encontraba junto al televisor de la habitación.
- Sííííííííííííí! -, exclamaron Daigo y Shinpei al unísono.

Aquella noche, mientras sus amigos cantaban una canción de Abba haciendo la coreografía, Akihide tomó una de las guitarras de Daigo que había arriba de la cama, y comenzó a tocar una melodía que le sonaba dentro de su cabeza. Al terminar la canción, Shinpei fue a buscarlo para que cantaran juntos el siguiente tema, pero se quedó unos momentos parado en el umbral de la pieza, escuchando la melodía. Luego de unos momentos, Akihide se percató de la presencia de Shinpei, dejó la guitarra, y se levantó dispuesto a ir a la sala de estar a seguir cantando.
- Aki, esa música es hermosa, qué era? -, preguntó Shinpei en el camino.
- Nada, sólo algo que había en mi mente…

Y de esa manera, nació la canción Smile, que Akihide pondría en su próximo disco solista, con una especial dedicación para su “familia musical”.

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