22 de agosto de 2014

Corte Comercial

Su día había comenzado completamente normal: el despertador había sonado a las siete, para las ocho ya había desayunado y tomado una ducha, y para las ocho y media que su manager lo pasaría a buscar, ya tenía toda la casa en orden. A la hora señalada, sonó el timbre y la voz de Shino Kasumi, su manager, resonó desde la pantalla del portero eléctrico. Ichijou Ryouma se calzó los zapatos y salió de su departamento, listo para encarar un nuevo día de trabajo en el mundo de las celebridades. Al entrar al monovolumen, Shino le comunicó su agenda del día: primero se dirigirían a MugenPro para grabar las escenas del dorama que él protagonizaba, luego almorzarían con un productor para un posible nuevo trabajo, y finalmente tendrían la grabación de un programa musical, donde presentaría su CD debut; siempre le había gustado la música, y había decidido probar suerte en esa industria. Todo estaba planeado a la perfección, nada podía salir mal.
Durante la grabación del dorama, sólo el mal funcionamiento de una de las cámaras entorpeció el trabajo, por lo que, luego de arreglar ese inconveniente, el plan salió a la perfección y en el tiempo estimado. De hecho, Shino siempre preparaba su agenda con media hora de “intervalo de posibles errores”, como ella lo llamaba: se trataba de dar un margen de treinta minutos entre un trabajo y otro, por si el primero se atrasaba y para no llegar tarde al segundo. Como la grabación del dorama salió perfecto, Shino y Ryouma se adelantaron al restaurante donde estaba pactada la reunión con el productor de Nishhiori Movies para poder escoger una buena mesa e informarles a los empleados acerca de cómo tratar a su invitado. Afortunadamente, esta reunión también salió de acuerdo al plan, ya que el productor había llevado un guión preparado para que Ryouma lo inspeccione y analice tranquilamente, y acordaron reunirse la semana siguiente para la decisión final.
- Oye Ryouma-san, qué te parece ese guión? Crees que se adecúa a tu estilo de películas?
- Bueno, es algo diferente a lo que vengo haciendo hasta ahora, pero estoy dispuesto a aceptar un nuevo desafío! Creo que será interesante ser astronauta por un tiempo!- respondió Ryouma entre risas ante la pregunta de su manager.
- Excelente entonces! De cualquier modo, léelo tranquilamente en tu casa, de acuerdo? Así te aseguras de que no haya alguna escena con la que pudieras sentirte incómodo, o por si necesitaras aprender alguna habilidad especial.
Ryouma estaba acostumbrado a estudiar para cada papel que interpretaba: si debía interpretar a un mayordomo, aprendía las reglas protocolares correspondientes; si se trataba de un futbolista, entrenaba duro para que sus movimientos salieran naturales; si el personaje era aventurero, aprendía lo básico sobre escalar montañas y remar en ríos turbulentos. Nunca le había tocado hacer el papel de astronauta, por lo que decidió que visitaría el Centro Científico de Yokohama durante el fin de semana para conocer más sobre la materia.

A las cinco de la tarde, Ryouma y Shino arribaron a Sakura TV para la filmación del programa musical. De hecho, seria filmado y transmitido a la vez, ya que se trataba de un programa en vivo. Al ingresar, luego de saludar a quienes serían sus asistentes y compañeros de trabajo, se dirigió a su camarín leyendo el cronograma planeado para la transmisión: a las seis y treinta arrancaría el programa y él aparecería brevemente, a las siete tendría una entrevista personal con el presentador, siete y cuarto tendría una entrevista con el otro músico invitado (un tal Shogo), y finalmente a las ocho menos cuarto haría la presentación en vivo de su single debut. Al llegar al camarín, una maquilladora y una estilista lo estaban esperando para comenzar a prepararlo; todo marchaba a la perfección.
- Bienvenidos a una nueva emisión de Talenshow!-, anunció vívidamente el presentador. -Hoy tendremos con nosotros al talentoso guitarrista y cantante, Shogo* de los Crusherz!- dijo mientras señalaba a un muchacho rubio de unos veinticinco años que saludaba desde un costado del estudio. -Y al gran actor, que ha decidido incursionar en el mundo de la música, Ichijou Ryouma!- continuó, señalándolo, a lo que Ryouma respondió  con un alegre saludo agitando su mano.
La primera media hora del show transcurrió con total normalidad y, luego de ir a un corte comercial, el presentador se acercó a Ryouma para comentarle algunos detalles sobre su entrevista. Todo había quedado claro desde un principio: hablarían unos minutos sobre su carrera actoral, luego Ryouma contaría cómo se le había ocurrido grabar un disco, y finalmente incorporarían al otro músico a la conversación.
Al volver del corte comercial, el presentador introdujo nuevamente a Ryouma, mientras éste ingresaba al set y se sentaba en una de las banquetas dispuestas de espaldas al público.
- Así que, este es tu primer CD, cierto?- comenzó la entrevista el presentador.
- Sí, es cierto!- contestó enérgicamente Ryouma.
La conversación continuó amena y distendida durante algunos minutos, hasta que el presentador decidió que era tiempo de hacer pasar al otro invitado del programa:
- Muchas gracias Ichijou-kun! Pero no te vayas todavía, que quizás nuestro próximo invitado pueda darte algunos consejos sobre cómo manejarte en la industria de la música. Con ustedes… Shogo!*- exclamó.
Sena Shougo* apareció en cámara, saludando al público a su paso hasta llegar a una banqueta situada al lado de Ryouma. [ver asterisco al final]
- Muchas gracias por invitarme hoy, WISH!- exclamó Shougo.
“Pero qué sucede con este tipo, diciendo “wish” y cruzando los brazos de esa forma?”, pensó para sus adentros Ryouma, “aunque, debo admitir que se maneja bien con las cámaras y el público…”
- Bueno Shogo, bienvenido! Gracias por venir, sabemos que están grabando un nuevo disco con los Crusherz, cierto?- inició el presentador.
- Así es! Pensamos tenerlo listo dentro de algunos meses, estamos trabajando duro para poder lanzarlo lo más pronto posible.
- Me imagino que ya a estas alturas, ustedes no se pondrán nerviosos, o sí?-, preguntó con una sonrisa pícara el presentador.
- Bueeeno, verás… Haru es muy centrado y rara vez se pone nervioso, pero Rinpei y yo siempre pensamos en cómo hacer las cosas más divertidas y cómo agradar al público, así que se puede decir que en ese sentido, sí nos seguimos poniendo nerviosos!- respondió Shougo entre risas.
- Ichijou-kun, en tu primer disco me imagino que habrás estado nervioso grabándolo… Shogo, qué hay de darle algún consejo de la voz de la experiencia musical a Ichijou-kun, eh?- propuso el presentador, a modo de introducción de la entrevista grupal.
- Eeeh? Pero es probable que yo tenga menos experiencia que Ryouma-kun en el mundo del espectáculo!- contestó Shougo, girando su cabeza y sonriendo hacia Ryouma.
- Es acaso ésta la primera vez que se encuentran?- preguntó sorprendido el presentador.
- Supongo que lo es!
Ryouma no salía de su asombro: ese chico tenía el exacto color de ojos que la niña del comercial de Happy Wedding que con tanto amor guardaba en su corazón. Instantáneamente, sin siquiera detenerse a pensarlo, Ryouma tomó la cara de Shougo entre sus manos y la puso frente a la suya: “Este chico, es posible que sea…? No, espera, no! La edad y el sexo son completamente diferentes…”. Su cabeza trabajaba a toda máquina, intentando deducir cómo podía ser que los ojos de Shougo fueran los mismos que los de la niña: “tal vez tenga lentes de contacto o algo así…?”. No podía dejar de pensar en ella, la niña que había captado su corazón cuando él apenas tenía diez años, y en su extraño color de ojos que ahora veía reflejado en la mirada de Shougo. Estaba perdido en sus pensamientos cuando, abruptamente, sintió los labios de Shougo posarse sobre los suyos.
- EEEEEEEEEHHHHHHHHH, pero qué demonios estás haciendo?!-, exclamó Ryouma furioso, ante la mirada atónita del presentador y de todo el público presente.
- Eh? Pero si tú estabas pidiéndolo totalmente-, respondió Shougo, con la tranquilidad de como si estuviera  respondiendo a una pregunta acerca del clima.
- Pidiéndolo?! Por supuesto que no, quién te has creído?!- continuó gritando Ryouma.
En el medio de toda la confusión, el presentador se apresuró a mandar a un corte comercial, mientras sus dos invitados de peleaban en el fondo de la escena (claro que si hubiera sido una grabación podrían haber hecho otra toma, pero al ser televisión en vivo debió tomar medidas extremas rápidamente.)

Los asistentes del programa se dividieron en dos grupos: algunos dirigieron a Ryouma a su camarín y otros hicieron lo mismo con Shougo.
- Ryouma-san, qué está sucediendo?!-, exclamó confundida Shino, al ver entrar a Ryouma a la habitación bufando y resoplando cosas como “estúpido niño de mamá, qué se cree!”
Ryouma le contó todo lo sucedido a su manager, mientras ésta lo escuchaba atentamente con la mirada perdida, claro que Ryouma estaba demasiado ofuscado en su furioso relato para darse cuenta de que Shino estaba imaginándose el beso una y otra vez dentro de su cabeza.
- Esto no va a quedar así, tengo que hacer algo con ese cantante sin talento!-, exclamó Ryouma, antes de salir dando un portazo, sin darle tiempo a su manager de reaccionar y detenerlo.
Shougo, dentro de su camarín donde estaba tomándose un licuado (“qué calor que hace aquí, que acaso el aire acondicionado está roto?”, pensaba), comenzó a escuchar pisadas, primero suaves, que fueron aumentando su intensidad a medida que se acercaban a su puerta. “Que no sea Godzilla, que no sea Godzilla”, rogó para sus adentros. Segundos después, su puerta era estrellada contra una de las paredes del camarín, impulsada por nadie menos que Ichijou Ryouma.
- Ryouma! Qué te trae por aquí?-, preguntó alegremente Shougo.
- Tú, malditoooooo!-, respondió Ryouma, abalanzándose sobre Shougo, quien logró esquivarlo a tiempo para no volcar su licuado. –Cómo te atreves a hacer semejante cosa? Y en televisión! Por dios, debes tener muchos problemas en tu cabeza, estás enfermo, eres un malcriado! Sí, eso eres, es un nene malcriado de mami modelo y papi cantante, verdad?!- Las palabras salían como balas de una ametralladora de la boca de Ryouma.
- Espera, espera, espera, Ryouma-kun, esperaaaa!-, lo detuvo Shougo, logrando sostenerlo para que Ryouma no se abalanzase sobre él. –Qué te sucede? Todo esto es por el beso de hace un rato?
- Y por qué te crees que es sino, cantante sin talento?!-, exclamó furioso Ryouma.
- Pero hombre, no hay por qué hacer tanto alboroto! Fue sólo un beso, un beso es nada más que un saludo, eh? Vamos, no te pongas así-, intentó convencerlo. -Además fue un beso amistoso, y no me niegues que no lo querías, porque se notaba desde el fondo del estudio que lo estabas pidiendo!-, terminó Shougo entre risas, intentando disolver la tensión de la situación.
Ryouma no podía creerlo: un saludo? Un beso amistoso? Nada de eso! Ese niño se había abalanzado sobre él sin pedir permiso siquiera! “Eso debe ser porque escuché en su entrevista que había sido criado en parte en Inglaterra, le deben haber metido ideas extrañas y perversas en la cabeza, por eso ha terminado así”, pensó.
- Mira, toma esto, quieres? Está frío y te calmará un poco. Es de durazno, sabe rico!-, dijo Shougo, ofreciéndole un vaso de licuado.
Luego de dar unos tragos (realmente sabía delicioso ese licuado), Ryouma pudo tranquilizarse un poco y reflexionó sobre lo sucedido:
- Mira, ambos sabemos cómo es el mundo del espectáculo. Debemos salir al aire en cinco minutos con una buena excusa sobre lo que sucedió antes, vale?- dijo con cara de resignación.
- Cierto. Qué te parece… Que te di un beso como bendición de la suerte y bienvenida al mundo de la música, eh? Suena divertido y podremos librarnos del problema…
- De acuerdo, es estúpido pero en cierta forma tiene sentido…-, aceptó Ryouma con aire de sumisión, al aceptar que de alguna manera debían salir de ese embrollo. - Aunque… -dijo antes de cambiar rotundamente la expresión de su rostro, -lo que has hecho hoy, quiero que sepas que jamás te lo perdonaré, está claro?- Sus cejas estaba arqueadas de una forma macabra, su boca se torció hacia un costado dando lugar a un sonrisa siniestra, y su tono de voz había bajado cinco notas entre una oración y otra.
- Vale, vale, no me perdonarás… Pero saldremos ilesos de esta confusión, eh?- respondió Shougo con una sonrisa nerviosa y cerrando los ojos ante la tenebrosa expresión de Ryouma.

Al volver del corte comercial, ambas celebridades bromearon acerca de lo que había sucedido en el bloque anterior, y efectivamente lograron zafarse del problema en el que se hubieran metido si no se hubieran inventado esa tonta excusa de la “bendición de bienvenida”.
Definitivamente, ese día no terminó igual de perfecto que como Ryouma lo había planeado desde un principio.


*En el manga se aclara que el nombre artístico de Shougo es “Shogo”, por eso lo escribo diferente cuando lo dice el presentador (Shogo) y cuando lo uso para referirme a algo que hace o dice él (Shougo.)

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