Su día había
comenzado completamente normal: el despertador había sonado a las siete, para
las ocho ya había desayunado y tomado una ducha, y para las ocho y media que su
manager lo pasaría a buscar, ya tenía toda la casa en orden. A la hora
señalada, sonó el timbre y la voz de Shino Kasumi, su manager, resonó desde la
pantalla del portero eléctrico. Ichijou Ryouma se calzó los zapatos y salió de
su departamento, listo para encarar un nuevo día de trabajo en el mundo de las
celebridades. Al entrar al monovolumen, Shino le comunicó su agenda del día:
primero se dirigirían a MugenPro para grabar las escenas del dorama que él
protagonizaba, luego almorzarían con un productor para un posible nuevo
trabajo, y finalmente tendrían la grabación de un programa musical, donde presentaría
su CD debut; siempre le había gustado la música, y había decidido probar suerte
en esa industria. Todo estaba planeado a la perfección, nada podía salir mal.
Durante la
grabación del dorama, sólo el mal funcionamiento de una de las cámaras
entorpeció el trabajo, por lo que, luego de arreglar ese inconveniente, el plan
salió a la perfección y en el tiempo estimado. De hecho, Shino siempre
preparaba su agenda con media hora de “intervalo de posibles errores”, como
ella lo llamaba: se trataba de dar un margen de treinta minutos entre un
trabajo y otro, por si el primero se atrasaba y para no llegar tarde al
segundo. Como la grabación del dorama salió perfecto, Shino y Ryouma se adelantaron
al restaurante donde estaba pactada la reunión con el productor de Nishhiori
Movies para poder escoger una buena mesa e informarles a los empleados acerca
de cómo tratar a su invitado. Afortunadamente, esta reunión también salió de
acuerdo al plan, ya que el productor había llevado un guión preparado para que
Ryouma lo inspeccione y analice tranquilamente, y acordaron reunirse la semana
siguiente para la decisión final.
- Oye Ryouma-san,
qué te parece ese guión? Crees que se adecúa a tu estilo de películas?
- Bueno, es algo
diferente a lo que vengo haciendo hasta ahora, pero estoy dispuesto a aceptar
un nuevo desafío! Creo que será interesante ser astronauta por un tiempo!-
respondió Ryouma entre risas ante la pregunta de su manager.
- Excelente
entonces! De cualquier modo, léelo tranquilamente en tu casa, de acuerdo? Así te
aseguras de que no haya alguna escena con la que pudieras sentirte incómodo, o
por si necesitaras aprender alguna habilidad especial.
Ryouma estaba
acostumbrado a estudiar para cada papel que interpretaba: si debía interpretar
a un mayordomo, aprendía las reglas protocolares correspondientes; si se
trataba de un futbolista, entrenaba duro para que sus movimientos salieran
naturales; si el personaje era aventurero, aprendía lo básico sobre escalar
montañas y remar en ríos turbulentos. Nunca le había tocado hacer el papel de
astronauta, por lo que decidió que visitaría el Centro Científico de Yokohama
durante el fin de semana para conocer más sobre la materia.
A las cinco de la
tarde, Ryouma y Shino arribaron a Sakura TV para la filmación del programa
musical. De hecho, seria filmado y transmitido a la vez, ya que se trataba de
un programa en vivo. Al ingresar, luego de saludar a quienes serían sus
asistentes y compañeros de trabajo, se dirigió a su camarín leyendo el
cronograma planeado para la transmisión: a las seis y treinta arrancaría el
programa y él aparecería brevemente, a las siete tendría una entrevista
personal con el presentador, siete y cuarto tendría una entrevista con el otro
músico invitado (un tal Shogo), y finalmente a las ocho menos cuarto haría la
presentación en vivo de su single debut. Al llegar al camarín, una maquilladora
y una estilista lo estaban esperando para comenzar a prepararlo; todo marchaba
a la perfección.
- Bienvenidos a
una nueva emisión de Talenshow!-, anunció vívidamente el presentador. -Hoy
tendremos con nosotros al talentoso guitarrista y cantante, Shogo* de los
Crusherz!- dijo mientras señalaba a un muchacho rubio de unos veinticinco años
que saludaba desde un costado del estudio. -Y al gran actor, que ha decidido
incursionar en el mundo de la música, Ichijou Ryouma!- continuó, señalándolo, a
lo que Ryouma respondió con un alegre
saludo agitando su mano.
La primera media hora
del show transcurrió con total normalidad y, luego de ir a un corte comercial,
el presentador se acercó a Ryouma para comentarle algunos detalles sobre su
entrevista. Todo había quedado claro desde un principio: hablarían unos minutos
sobre su carrera actoral, luego Ryouma contaría cómo se le había ocurrido
grabar un disco, y finalmente incorporarían al otro músico a la conversación.
Al volver del
corte comercial, el presentador introdujo nuevamente a Ryouma, mientras éste
ingresaba al set y se sentaba en una de las banquetas dispuestas de espaldas al
público.
- Así que, este es
tu primer CD, cierto?- comenzó la entrevista el presentador.
- Sí, es cierto!-
contestó enérgicamente Ryouma.
La conversación continuó
amena y distendida durante algunos minutos, hasta que el presentador decidió
que era tiempo de hacer pasar al otro invitado del programa:
- Muchas gracias
Ichijou-kun! Pero no te vayas todavía, que quizás nuestro próximo invitado
pueda darte algunos consejos sobre cómo manejarte en la industria de la música.
Con ustedes… Shogo!*- exclamó.
Sena Shougo*
apareció en cámara, saludando al público a su paso hasta llegar a una banqueta
situada al lado de Ryouma. [ver asterisco
al final]
- Muchas gracias
por invitarme hoy, WISH!- exclamó Shougo.
“Pero qué sucede con
este tipo, diciendo “wish” y cruzando los brazos de esa forma?”, pensó para sus
adentros Ryouma, “aunque, debo admitir que se maneja bien con las cámaras y el
público…”
- Bueno Shogo,
bienvenido! Gracias por venir, sabemos que están grabando un nuevo disco con
los Crusherz, cierto?- inició el presentador.
- Así es! Pensamos
tenerlo listo dentro de algunos meses, estamos trabajando duro para poder
lanzarlo lo más pronto posible.
- Me imagino que
ya a estas alturas, ustedes no se pondrán nerviosos, o sí?-, preguntó con una
sonrisa pícara el presentador.
- Bueeeno, verás…
Haru es muy centrado y rara vez se pone nervioso, pero Rinpei y yo siempre
pensamos en cómo hacer las cosas más divertidas y cómo agradar al público, así
que se puede decir que en ese sentido, sí nos seguimos poniendo nerviosos!-
respondió Shougo entre risas.
- Ichijou-kun, en
tu primer disco me imagino que habrás estado nervioso grabándolo… Shogo, qué
hay de darle algún consejo de la voz de la experiencia musical a Ichijou-kun,
eh?- propuso el presentador, a modo de introducción de la entrevista grupal.
- Eeeh? Pero es
probable que yo tenga menos experiencia que Ryouma-kun en el mundo del espectáculo!-
contestó Shougo, girando su cabeza y sonriendo hacia Ryouma.
- Es acaso ésta la
primera vez que se encuentran?- preguntó sorprendido el presentador.
- Supongo que lo
es!
Ryouma no salía
de su asombro: ese chico tenía el exacto color de ojos que la niña del
comercial de Happy Wedding que con tanto amor guardaba en su corazón. Instantáneamente,
sin siquiera detenerse a pensarlo, Ryouma tomó la cara de Shougo entre sus
manos y la puso frente a la suya: “Este chico, es posible que sea…? No, espera,
no! La edad y el sexo son completamente diferentes…”. Su cabeza trabajaba a
toda máquina, intentando deducir cómo podía ser que los ojos de Shougo fueran
los mismos que los de la niña: “tal vez tenga lentes de contacto o algo así…?”.
No podía dejar de pensar en ella, la niña que había captado su corazón cuando
él apenas tenía diez años, y en su extraño color de ojos que ahora veía
reflejado en la mirada de Shougo. Estaba perdido en sus pensamientos cuando, abruptamente,
sintió los labios de Shougo posarse sobre los suyos.
- EEEEEEEEEHHHHHHHHH,
pero qué demonios estás haciendo?!-, exclamó Ryouma furioso, ante la mirada
atónita del presentador y de todo el público presente.
- Eh? Pero si tú
estabas pidiéndolo totalmente-, respondió Shougo, con la tranquilidad de como
si estuviera respondiendo a una pregunta
acerca del clima.
- Pidiéndolo?! Por
supuesto que no, quién te has creído?!- continuó gritando Ryouma.
En el medio de
toda la confusión, el presentador se apresuró a mandar a un corte comercial,
mientras sus dos invitados de peleaban en el fondo de la escena (claro que si
hubiera sido una grabación podrían haber hecho otra toma, pero al ser
televisión en vivo debió tomar medidas extremas rápidamente.)
Los asistentes
del programa se dividieron en dos grupos: algunos dirigieron a Ryouma a su
camarín y otros hicieron lo mismo con Shougo.
- Ryouma-san, qué
está sucediendo?!-, exclamó confundida Shino, al ver entrar a Ryouma a la
habitación bufando y resoplando cosas como “estúpido niño de mamá, qué se cree!”
Ryouma le contó
todo lo sucedido a su manager, mientras ésta lo escuchaba atentamente con la
mirada perdida, claro que Ryouma estaba demasiado ofuscado en su furioso relato
para darse cuenta de que Shino estaba imaginándose el beso una y otra vez
dentro de su cabeza.
- Esto no va a
quedar así, tengo que hacer algo con ese cantante sin talento!-, exclamó
Ryouma, antes de salir dando un portazo, sin darle tiempo a su manager de
reaccionar y detenerlo.
Shougo, dentro de
su camarín donde estaba tomándose un licuado (“qué calor que hace aquí, que
acaso el aire acondicionado está roto?”, pensaba), comenzó a escuchar pisadas,
primero suaves, que fueron aumentando su intensidad a medida que se acercaban a
su puerta. “Que no sea Godzilla, que no sea Godzilla”, rogó para sus adentros. Segundos
después, su puerta era estrellada contra una de las paredes del camarín,
impulsada por nadie menos que Ichijou Ryouma.
- Ryouma! Qué te
trae por aquí?-, preguntó alegremente Shougo.
- Tú,
malditoooooo!-, respondió Ryouma, abalanzándose sobre Shougo, quien logró
esquivarlo a tiempo para no volcar su licuado. –Cómo te atreves a hacer semejante
cosa? Y en televisión! Por dios, debes tener muchos problemas en tu cabeza,
estás enfermo, eres un malcriado! Sí, eso eres, es un nene malcriado de mami
modelo y papi cantante, verdad?!- Las palabras salían como balas de una
ametralladora de la boca de Ryouma.
- Espera, espera,
espera, Ryouma-kun, esperaaaa!-, lo detuvo Shougo, logrando sostenerlo para que
Ryouma no se abalanzase sobre él. –Qué te sucede? Todo esto es por el beso de
hace un rato?
- Y por qué te
crees que es sino, cantante sin talento?!-, exclamó furioso Ryouma.
- Pero hombre, no
hay por qué hacer tanto alboroto! Fue sólo un beso, un beso es nada más que un
saludo, eh? Vamos, no te pongas así-, intentó convencerlo. -Además fue un beso
amistoso, y no me niegues que no lo querías, porque se notaba desde el fondo
del estudio que lo estabas pidiendo!-, terminó Shougo entre risas, intentando
disolver la tensión de la situación.
Ryouma no podía
creerlo: un saludo? Un beso amistoso? Nada de eso! Ese niño se había abalanzado
sobre él sin pedir permiso siquiera! “Eso debe ser porque escuché en su
entrevista que había sido criado en parte en Inglaterra, le deben haber metido
ideas extrañas y perversas en la cabeza, por eso ha terminado así”, pensó.
- Mira, toma esto,
quieres? Está frío y te calmará un poco. Es de durazno, sabe rico!-, dijo
Shougo, ofreciéndole un vaso de licuado.
Luego de dar unos
tragos (realmente sabía delicioso ese licuado), Ryouma pudo tranquilizarse un
poco y reflexionó sobre lo sucedido:
- Mira, ambos
sabemos cómo es el mundo del espectáculo. Debemos salir al aire en cinco
minutos con una buena excusa sobre lo que sucedió antes, vale?- dijo con cara
de resignación.
- Cierto. Qué te
parece… Que te di un beso como bendición de la suerte y bienvenida al mundo de
la música, eh? Suena divertido y podremos librarnos del problema…
- De acuerdo, es
estúpido pero en cierta forma tiene sentido…-, aceptó Ryouma con aire de
sumisión, al aceptar que de alguna manera debían salir de ese embrollo. -
Aunque… -dijo antes de cambiar rotundamente la expresión de su rostro, -lo que
has hecho hoy, quiero que sepas que jamás te lo perdonaré, está claro?- Sus cejas
estaba arqueadas de una forma macabra, su boca se torció hacia un costado dando
lugar a un sonrisa siniestra, y su tono de voz había bajado cinco notas entre
una oración y otra.
- Vale, vale, no
me perdonarás… Pero saldremos ilesos de esta confusión, eh?- respondió Shougo
con una sonrisa nerviosa y cerrando los ojos ante la tenebrosa expresión de
Ryouma.
Al volver del
corte comercial, ambas celebridades bromearon acerca de lo que había sucedido
en el bloque anterior, y efectivamente lograron zafarse del problema en el que
se hubieran metido si no se hubieran inventado esa tonta excusa de la “bendición
de bienvenida”.
Definitivamente,
ese día no terminó igual de perfecto que como Ryouma lo había planeado desde un
principio.
*En el manga se aclara que el nombre artístico de
Shougo es “Shogo”, por eso lo escribo diferente cuando lo dice el presentador (Shogo)
y cuando lo uso para referirme a algo que hace o dice él (Shougo.)
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