Iba a ser un
concierto más, otro de los tantos festivales que Zepp Tokyo organizaba. Nadie se imaginaba que podía llegar a ser extraordinario como
terminó siendo.
Akihide se
levantó temprano, como casi todos los días, para prepararse para dar su show a
las ocho de la noche. Despertó tranquilamente, después de un sueño que no
lograba recordar, pero por alguna razón le había dejado un sentimiento cálido
dentro de él. Preparó su desayuno, ordenó su habitación y lavó la ropa que
había quedado arrumbada del día anterior. “Una casa ordenada es señal de una
mente ordenada”; las palabras de su abuelo resonaron en su mente al ver su casa
perfectamente arreglada, como preparada para recibir visitas. Se calzó unos
pantalones sueltos, una camisa liviana, guardó un pequeño pañuelo en su bolso
por si al volver tenía frío, y se calzó los zapatos, listo para ir a
encontrarse con su manager antes de dirigirse a Zepp.
Nakamura Takeshi,
su manager, estaba esperándolo en las oficinas de la disquera, más que nada
para asegurarse de que todo en su concierto de aquella noche saliera perfecto. Acordaron
la lista de temas a tocar durante los cuarenta y cinco minutos de show
pactados, decidieron la hora de su arribo al lugar y, luego de comunicarles
esto a los integrantes de la crew, Akihide y Takeshi se retiraron a la casa de
éste último a almorzar. Más allá de su relación de trabajo, ambos compartían
una agradable relación amistosa de varios años: se habían conocido cuando
Takeshi era ayudante de camarines durante la época de Breakerz, comenzaron a
conocerse, y cuando Takeshi tuvo la oportunidad de lanzarse como manager,
Akihide fue su primer cliente.
A las tres de la
tarde, Akihide y la crew arribaron a Zepp, para encontrarse con que ya había
una larga fila de fans esperando a que se abrieran las puertas unas horas más
tarde. Amablemente, Akihide dirigió unos saludos corteses a quienes gritaban “Aki-sama!
Aki-sama, por aquí!” desde la fila, y entró a Zepp a realizar la prueba de
sonido. Aparentemente, la banda que estaba programada para tocar antes que él
ya había hecho las pruebas, ya que estaban retirando sus equipos. Mientras caminaba
hacia el escenario, vio de soslayo a alguien que creyó conocer. “Rin-san?”,
llamó sin estar demasiado seguro. Un muchacho alto de pelo teñido se dio vuelta
para ver a quien lo llamaba: “Akihide-kun? Cuánto tiempo sin vernos!”. No se
veían desde hacía un año, cuando los Breakerz habían dado su último concierto
juntos y él había sido parte de su crew. “Qué te trae por aquí, Rin-san? Estás
trabajando en Zepp ahora?”, “no, de hecho estoy trabajando con Shinpei y su
nueva banda Ellos son quienes van a tocar antes de ti, no lo sabías?” respondió
Rin. Akihide no tenía idea de tal cosa, no le habían pasado el programa del
festival, o quizás sí lo habían hecho y no le había prestado atención. Lo importante
es que tendría la oportunidad de reencontrarse con su ex compañero de banda, a
quien no veía desde aquella cena en su casa hacía un par de meses. Luego de
intercambiar amigables palabras, Rin debió continuar con su trabajo y Akihide
se dirigió hacia el escenario para probar los sistemas de luces y sonido para
el recital.
A las seis de la
tarde, como estaba previsto, Zepp abrió sus puertas y los fans comenzaron a
ingresar ordenadamente al lugar. Muscle Attack comenzó su show a las 18:45, tal
como estaba anunciado. Akihide, primero desde el sector VIP de Zepp y luego
desde su camarín, pudo escuchar las nuevas composiciones de Shinpei, talentoso
guitarrista que había decidido formar una banda punk luego de la separación de
los Breakerz. No puedo evitar sentir sino nostalgia por aquellos días en los
que él, Shinpei y Daigo se quedaban hasta altas horas de la noche decidiendo
los mejores arreglos para el que sería su próximo tema; pero esos días habían quedado
en el pasado, y ahora todos tenían sus propios proyectos: Shinpei estaba
presentando Muscle Attack, Daigo había lanzado Daigold recientemente, y él…
Bueno, él intento incursionar en la música con letra, pero se dio cuenta que
las notas expresaban mejor que las palabras lo que él tenía para decir, por lo
que se dedicó mayormente a la música instrumental. Simplemente no podía dejar
de asociar la música cantada con los Breakerz y todo lo que significaba para
él.
Luego de ocho
intensos temas, Shinpei y sus compañeros bajaron del escenario, para dar paso a
las crews (tanto suya como de Akihide) a que reorganizaran los instrumentos. “Aki-sama,
estás aquí?”. La inconfundible voz de Shinpei resonó detrás de la puerta del
camarín de Akihide, quien saltó de su asiento para abrirle a su amigo. “Shin-san,
tanto tiempo!”, dijo dándole un fuerte abrazo, “qué bien que suena tu banda!
Pude ver la primera parte del show desde el VIP y luego me trajeron aquí para
comenzar a prepararme para mi show. Te felicito!”. Luego de algunos minutos de
alegre charla, la maquilladora de Akihide se hizo presente y Shinpei se retiró
de la habitación, sin antes decir “ah, Akihide. Sabes quién tocará al final? La
verdad es que perdí el programa que me dieron.” Ante la respuesta negativa,
exclamó “qué más da, vamos a disfrutarlo sea quien sea, como hace unos años cuando
solíamos ir juntos a recitales, vale? Nos vemos luego!”, cerrando la puerta
tras sus últimas palabras. Esa promesa levantó el ánimo de Akihide, quien había
estado algo nostálgico desde que se había cruzado con Rin antes del show de
Muscle Attack.
A las ocho de la
noche, luego de media hora de intermedio, las luces de Zepp se apagaron por
completo, dando paso a los gritos eufóricos de los fans que sabían que Akihide
estaba por entrar en escena. Sencillo como solía ser, el guitarrista apareció
sentado en el medio del escenario, únicamente con su guitarra apoyada en sus
piernas y su mirada baja. Las luces comenzaron a subir, hasta que llegaron a su
máxima luminosidad cuando Akihide levantó la cabeza y comenzó a rasgar las
cuerdas de su guitarra acústica (excelente coordinación, muy buen trabajo del
equipo de iluminación!) Repasando temas de sus tres discos, Akihide fue alternando
entre temas instrumentales de Lapis Lazuli y Rain Man, con temas cantados de su
disco Amber. Finalmente, había llegado la parte más dura: él sabía que los fans
amaban esa canción, por lo que no podía dejar de cantarla, pero internamente se
partía cada vez que debía tocarla. Para cerrar su show, Akihide decidió tocar
Hello, Mr. Sadness, por más mal que le hiciera, era lo que se esperaba de él. Claro
que, un artista de su talla, podía hacer lo que quisiera con su show: decidió
acortar brevemente la canción, para darse unos minutos de improvisación con la
guitarra, cosa que era lo que más disfrutaba en el mundo. Esa sensación de ser
uno con su instrumento era algo único, que llenaba sus nervios de felicidad y
le hacían olvidar que acababa de tocar un tema fuertísimo. La gente, claro,
agradecida con Akihide por ese solo impresionante que acababa de hacer. El
músico saludó a su público y se retiró hacia su camarín. No habían pasado ni
quince minutos desde que el espectáculo había acabado, que Akihide sintió unos
golpecitos en su puerta antes de abrirla a su amigo Shinpei. “Aki-sama, qué
gran espectáculo que has dado hoy! Y ese solo final! Realmente no me lo
esperaba, fue genial!”. La alegría de Shinpei era contagiosa, por lo que
Akihide no pudo evitar sonreír ante la demostración de energía y felicidad que
estaba presenciando. “Vamos, termina de arreglarte que ya he reservado una mesa
y ordenado comida en el VIP para que podamos ver a la próxima banda. No te
intriga quién será?” Shinpei no paraba de hablar, estaba entusiasmadísimo de
poder volver a disfrutar un concierto con su amigo Aki-sama, pero este debió
frenarlo y decirle “espera Shinpii, debo terminar de ordenar el camarín. Por qué
no te vas adelantando a la mesa, que yo enseguida estaré allí, de acuerdo?”
El próximo y
último show del festival de Zepp estaba programado para las 21:30, por lo que
Akihide y Shinpei tuvieron un tiempo libre para comer y conversar alegremente
en el VIP del lugar. Ya cinco minutos antes de la hora programada, las luces
generales comenzaron a bajar su intensidad, los reflectores del escenario
comenzaron a bailar por la sala al ritmo de una introducción de estilo orquestal,
y la gente comenzó a inquietarse y entusiasmarse. Claro que todos ellos sabían
quién iba a tocar, pero Akihide y Shinpei estaban a la expectativa esperando la
aparición de la siguiente banda. Finalmente, a la hora señalada, todos los
reflectores del escenario enfocaron hacia abajo, a una figura envuelta en una
capa brillante. “No puede ser”, “será…?”, balbucearon los dos guitarristas al
unísono mirando hacia el escenario. La música electro-pop comenzó a sonar, la
capa voló hacia los costados, y la figura de Daigo se hizo visible en medio del
escenario junto con los gritos de los fans. Akihide y Shinpei se miraron,
sorprendidos ante lo que estaban viendo: quien estaba en el escenario no era
nadie más que la tercera pata de los Breakerz, su vocalista y compañero durante
años. No pudieron con sus emociones, y ambos saltaron de sus asientos para
ponerse a saltar igual que el resto del público mientras sonaba el nuevo
material de Daigo.
Como seguramente
estaba pactado, Daigo tocó diez temas, repasando su nuevo disco y recordando
viejos tiempos con canciones de su época anterior a formar Breakerz. En un show
lleno de color, brillo y energía, Akihide y Shinpei no pararon de saltar y de reír
juntos como hacía mucho que no hacían. Cuando el show ya había alcanzado casi
la hora de duración, Daigo comenzó a despedirse de su público, pero sin antes
dar un pequeño discurso como solía hacer en sus conciertos. Al finalizar ese
discurso, cantó un tema más, que se suponía que debía ser el último, pero dijo
algo que sorprendió a todas y cada una de las personas que estaban allí: “discúlpenme,
señores de Zepp Tokyo, productores y organizadores, pero tengo un pedido para
hacerles”. Los murmullos comenzaron a correr por el lugar, mientras Daigo
aguardaba la respuesta de los mencionados. Luego de algunos segundos, un gesto
de uno de los organizadores desde el fondo de Zepp le dio a entender a Daigo
que siguiera hablando. “Como todos saben, en este festival tocaron antes que
yo, la banda Muscle Attack y Akihide Satou. Oigan, sabían que Shinpei, Akihide
y yo solíamos tener una banda?”, dijo con una sonrisa pícara Daigo. El ambiente
cambió totalmente al escucharse esta última frase: la gente pasó de estar
confundida a expectante, Akihide y Shinpei dejaron de estar simplemente
sorprendidos y pasaron a estar completamente intrigados pero a la vez seguros
de lo que iba a suceder. No era la primera vez que Daigo improvisaba algo en
escena, pero siempre improvisaba cosas diferentes, por lo que no sabían
realmente qué esperar, así que sólo pudieron mirar al escenario y aguardar a
que el cantante continuara su discurso. “Bueno, creo que esos murmullos
significan que sí lo sabían”, continuó Daigo entre risas, “así que… Akihide,
Shinpei…”. Y dejando esa frase a la mitad, se dio vuelta, se agachó y comenzó a
buscar algo al costado de la batería. Al cabo de unos segundos, Daigo se
incorporó de cara al público, para mostrar unas orejas de conejo que adornaban
su cabeza: “quieren venir y cantar Bunny Love conmigo una vez más?”. El silencio
fue absoluto, la ansiedad de la gente casi podía tocarse en el aire. “Vamos,
miren! Tengo también orejas para ustedes!”, dijo sonriente, mientras levantaba
dos vinchas con un par de orejas de conejo cada una y mostrándolas al público.
Las caras de
Akihide y Shinpei eran la definición misma de sorpresa, NADA de eso había sido
planeado… Pero no podían negar que a ambos se les habían cruzado pensamientos durante
el show de Daigo sobre una reunión de la banda, pero esa reunión obviamente iba
a ser en los camarines, no arriba del escenario! Los dos guitarristas se
miraron, y en esa mirada se cruzaron la sorpresa, la alegría, la confusión y la
energía, todas las emociones condensadas en un segundo. Y en ese segundo,
solamente con mirarse, supieron lo que tenían que hacer. Se sonrieron el uno al
otro, miraron hacia adelante, y comenzaron a caminar hacia el escenario.
Aunque fuera sólo
por una noche, los Breakerz volverían a ser una banda. Todos para uno, y uno
para todos, como en los viejos tiempos. Mientras se dirigía hacia el escenario,
Akihide recordó una canción escrita hace tiempo, allá por el 2008, la cual
decía “un día quiero crear, sentir un mundo donde sólo nosotros podamos
amarnos. Pero hasta ese día, Breakerz seguirá a toda potencia”.
Giró su mirada
hacia Shinpei, quien corría alegre hacia el escenario. Alzó su mirada hacia
Daigo, quien estaba allí arriba esperándolos. Se miró a sí mismo y dijo “Breakerz
seguirá sonando a toda potencia!”, antes de correr detrás de Shinpei para subir
al escenario.
excelente fic, le falto putas pero excelente fic (ah re que decia?)
ResponderEliminarBueno me gustó mucho el cap o fic o oneshot :D me confunde ese de CAPITULO 1. Aki-sama es tan kawaioso que lo comería, Daigo es muy gay XD y Shinpi tan alegre y sociable jajajajaja. Me gustaria decir más pero mamá me mando a comprar :( proviciones para la noche JAJAJAJA XD Bueno me gustó :) sobre todo porque Aki es el prota *w*
beshitos