30 de agosto de 2014

Festival III: Sinceridad

Luego de recuperar su teléfono que había dejado olvidado en la camioneta, Akihide se apresuró a subir a la habitación donde el resto de su ex – banda, que se había reunido por esa sola noche, lo estaba esperando. Cuando se levantó a la mañana, definitivamente no pensó que su día terminaría de esta manera: que luego del recital en el festival de Zepp Tokyo, estaría en una habitación de hotel junto a Shinpei y Daigo, y además haber tenido la oportunidad de cruzar algunas palabras con Usami Akihiko, uno de los novelistas a quien más admiraba. Realmente tenía muchas ganas de hablar con ellos largo y tendido, sobre todo después de haber visto a Usami de la mano de otro chico, cosa que le suscitó una necesidad de sacar de su sistema cierto tema que le venía dando vueltas hacía un tiempo ya.

Para cuando Akihide entró a la habitación 1120 del hotel Teito, Daigo y Shinpei ya habían conseguido bebidas y comida como para pasar toda la noche en vela: habían armado una especie de buffet en la mesa baja de la sala de estar (al ser una habitación de lujo, constaba de un cuarto con la cama, una sala de estar con sillones y televisión, una pequeña cocina y un baño). Tenían de todo: sándwiches de diferentes sabores, un calentador de arroz y diversas salsas en pequeños potes, gaseosas y bebidas con alcohol, y muchas cosas más amontonadas sobre la mesita.
- Ah, Aki! Ven, mira todo lo que conseguimos! -, exclamó Shinpei alegremente al verlo entrar.
Akihide sintió que era el momento apropiado para decirles lo que venía pensando, pero primero debía prepararlos para ello y actuó como toda fanática que acababa de ver a su ídolo:
- A que no saben a quién me crucé en el vestíbulo antes de llegar al estacionamiento! -, dijo con una amplia sonrisa.
- A quién, a quién?! -, respondieron al unísono Daigo y Shinpei.
La emoción flotaba en la habitación, pero Akihide decidió molestarlos un rato antes de decirles quién era:
- Nah, no creo que lo conozcan… -, dijo con un aire de desinterés hacia ellos y volteando su cabeza.
- Vaamos Akiii -, protestó Daigo.
- Anda, anda, dinos! No puedes decirnos algo así y luego pretender que no nos entusiasmemos! Quién es, quién es? -, exigió alegremente Shinpei.
Luego de ver sus expresiones de ansiedad, Akihide no pudo hacer más que sonreír.
- De acuerdo, aquí va… -y haciendo un pequeño intervalo de suspenso, continuó: - Usami Akihiko! Pueden creerlo? -, terminó con una sonrisa de oreja a oreja.
Daigo y Shinpei se miraron desorientados. Claro que Akihide sabía que ninguno de los dos conocería el nombre, por eso comenzó a reírse ante sus caras:
- Oh, pero qué incultos que son, chicos! Es un novelista muy importante! De hecho acaba de ganar el premio de una importante editorial por su último trabajo.
Dicho esto, a Shinpei se le iluminaron las ideas adentro de su cabeza llena de tintura y lo relacionó con lo que Akihide le había dicho antes:
- Ese no es el que dijiste que escribe BL?
- BL? -, saltó sorprendido Daigo, - BL como las cosas que hace mi hermana?!
Ante ambas reacciones, Akihide hizo una pequeña afirmación con la cabeza, silenciosamente, esperando a ver qué dirían sus amigos frente a eso. Claro que, entre todas las posibilidades de respuesta que había evaluado, la de Daigo no estaba en su lista:
- Satou Akihide! Qué haces leyendo novelas BL sin avisar?! -, exclamó, con una cara mucho más seria de lo que todos hubieran esperado.
Tanto Shinpei como Akihide lo miraron sorprendidos, para luego mirarse entre ellos.
- …Avisar? … Daigo, qué…? -, comenzó a balbucear Akihide.
Shinpei, rápido como era para salvar conversaciones, lo interrumpió:
- Aaaah, Aki-sama, estabas leyendo cosas sucias a escondidas, eh? No, no, no, ese es mi papel aquí, yo soy quien se esconde en el depósito para mirar revistas de adultos -, dijo entre risas, evocando una de las escenas del videoclip de Grand Finale.
De alguna manera, ese comentario hizo que todos estallaran en carcajadas frente al recuerdo de dicho videoclip y todo lo que se habían divertido filmándolo.
- Ya en serio, Akihide. Qué hacías leyendo ese tipo de novelas? No sabía que te gustaba ese tipo de textos -, dijo Daigo luego de tragar una bola de arroz con curry.
- De verdad te piensas que yo leo historias BL? Yo leo sus novelas serias, lo de BL es sólo un rumor que corre acerca de que Usami-sama publica novelas BL bajo un seudónimo. Aunque…
Akihide dejó la frase a la mitad, un poco intencionalmente y un poco porque quería un sándwich. Luego de algunos segundos de silencio expectante por parte de sus amigos, Akihide continuó:
- Aunque… Mientras hablábamos en el vestíbulo, un chico que parecía recién salido del secundario lo llamó “Usagi-san”, y Usami-sama lo agarró de la mano para irse juntos luego de disculparse conmigo…
Nuevamente, las caras de Daigo y Shinpei reflejaron la más absoluta sorpresa ante esta revelación: por una parte, entendieron que si los paparazzis llegaran a saber que tenía una relación con un muchacho, se le echarían encima; pero por otro lado, se imaginaron que, al tener esa relación con un chico, escribir novelas BL se le haría mucho más sencillo de lo que podría resultarle a cualquier otra persona.
- Bueno… Digan algo, chicos! No les conté esto para que se quedaran mirándome -, dijo sonriente Akihide.
- Bueno, es que… -, comenzó a balbucear Daigo.
- Es bastante shockeante, sabes? -, se metió Shinpei, - Ya el hecho de que su hermana –dijo señalando a Daigo- nos dibuje en su manga gay y que la gente imagine cosas sobre nosotros es extraño, más es que realmente hayas conocido a alguien que hace y escribe esas historias totalmente en serio.
Ante la mirada fulminante de Daigo, Shinpei intentó retractarse:
- Es decir, sabemos que Eiki-san lo hace en tono de broma, pero claramente ese Usami lo hace de verdad, tanto en sus historias como en su vida… No lo sé, es extraño para mí -, intentó terminar Shinpei, sin lograr sonar convincente en lo absoluto.
- Ah, Shinpii, es extraño que alguien que no conoces lo haga, pero que mi hermana se imagine historias dentro de la banda no lo es? -, le retrucó Daigo, pasándole un brazo por encima de los hombros y echándole una mirada sugestiva.
- Woh woh woh, espeeeera Daigo! -, respondió Shinpei nervioso.
- No, no, no, ahora dime… -, presionó Daigo, acercando su cara cada vez más a la de Shinpei, - De verdad te es raro que la gente piense cosas sobre nosotros?
Akihide pensaba, mientras contemplaba esa conversación, que el tema del que quería hablar con ellos, había salido más rápido de lo que había planeado.
- Oigan, ustedes dos! -, les gritó a Daigo y Shinpei, -Vamos, sepárense que no son dos niños peleándose por una pelota o un muñeco -, continuó, al tiempo que se acercaba a ellos y los separaba.
Sus dos compañeros finalmente se separaron, luego de que Akihide tuviera que forcejear con Daigo para que soltara los hombros de Shinpei (“no lo pienso soltar hasta que me conteste!”, había protestado). Una vez que todo se hubiera calmado, finalmente Akihide tomó fuerzas para decir lo que tenía planeado:
- Bueno, ahora que todos estamos más tranquilos, hay algo que quería comentarles… -, dijo, atrayendo la atención de Daigo y Shinpei, que ya habían comenzado a comer otra vez, -Honestamente, es algo que vengo pensando desde hace algún tiempo ya, incluso antes de que la banda se separara…
Ante la seriedad de estas palabras, tanto Daigo como Shinpei dejaron la comida de lado y se acercaron al lugar donde estaba sentado Akihide.
- Qué sucede, Aki? -, preguntó preocupado Shinpei.
- Sí, cuéntanos. Sabes que puedes decirnos lo que sea, vale? -, acotó Daigo.
Akihide juntó fuerzas internas y, pensando “es ahora o nunca”, finalmente declaró:
- No creen que algo de las historias que inventa Eiki-san o la gente tienen algo de verdad?

Nuevamente, como varias veces había sucedido ya aquella noche, la sorpresa se reflejó en las caras de Daigo y Shinpei. Como se quedaron en silencio, realmente sin saber qué decir, Akihide continuó:
- Nunca se pusieron a pensar en nuestra relación? Es decir, más allá de ser compañeros de banda, no creen que seamos algo más? -, al ver que el silencio continuaba, Akihide siguió hablando: - No hablo de amor de amarnos como parejas ni nada de eso, sino de gustarnos entre nosotros, de gustarnos nuestras personalidades y de compartir tantas cosas. Claro que si se ponen a leer algunas de las historias que inventan las fans, van a ver que siempre hay una pareja reinante (las llaman DaiAki o ShinDai o ShinAki, pueden creerlo?!) y un tercero que queda fuera de la relación principal… Son historias de amor, chicos, reaccionen!
Finalmente, luego de ese grito final, Daigo volvió en sí y logró responder:
- DaiAki? ShinDai? De verdad? -, dijo entre risas, con esa risa tan característica suya que rompía cualquier momento de tensión – Vamos Aki, de verdad te preocupan esas cosas? O es que no te agrada verte emparejado con uno en vez de con el otro en ciertas historias? -, terminó con un guiño.
Shinpei entendió la indirecta de Daigo y se sumó a la broma:
- Sí, eso Aki. Es que acaso te molesta leerte emparejado conmigo y prefieres leer las historias donde te emparejan con Daigo? O es al revés, eh? -, dijo sonriente Shinpei, dándole un golpecito de puño cariñoso en la mejilla.
Akihide no podía creerlo, realmente se lo estaban tomando a broma? Él le había dado tantas vueltas al tema, había pasado noches de poco sueño… para que ellos se lo tomaran en chiste?
- Chicos, de verdad me están hablando? Nunca pensaron en esas cosas? -, estalló.
- Bueno, debo admitir que algunas veces lo he pensado… -se sinceró Shinpei.
- Yo también… -, se sumó Daigo, - pero no a ese nivel. Quiero decir, claro que nos agradamos y nos gustamos, sino no podríamos haber permanecido tanto tiempo juntos, verdad?
- Exacto! -, agregó Shinpei con una nota de emoción, -Todas las veces que lo pensé fueron para llegar a la conclusión de que, si no pensáramos así uno del otro, no hubiéramos soportado tantos años de giras juntos donde apenas si podíamos hablar con nuestras familias. Nosotros somos una familia, Aki, una familia musical. Yo creo que ese es el tipo de amor que nos tenemos.
Realmente, a Akihide esa concepción jamás se le había cruzado por la cabeza: siempre había pensado en esas historias como algo literal, que la gente esperaba que sucediera, por lo que había comenzado a cuestionarse si había algo que sintiera más allá de la banda por alguno de sus dos amigos. Quizás fuera por cómo se sentía él con respecto al mundo, quizás por su baja autoestima pensaba que la gente necesitaba ponerlo junto a alguien más para aparecer en sus historias, quizás…
Sus reflexiones internas, al parecer se habían hecho presentes en su cara, porque tanto Daigo como Shinpei se le acercaron a abrazarlo a ver si estaba bien, ya que tenía la vista fija en una de las cortinas de la habitación y sus ojos parecían a punto de llover.
- De verdad estoy bien, ahora estoy realmente bien -, dijo finalmente Akihide, -De verdad que somos una familia musical, no existe otro tipo de amor entre nosotros, cierto? No tengo que desvelarme más pensando sobre si debería sentir algo más por alguno de ustedes, como dicen las historias, cierto? -, las palabras salían atravesadas de su boca, repitiéndose entre ellas y no teniendo mucho sentido.
- Aki, tranquilo, está bien -, lo calmaron sus compañeros.
- Gracias… de verdad los quiero -, dejó escapar finalmente Akihide, antes de lanzarse hacia sus dos amigos para fundirse en un triple abrazo que duró varios minutos.
Luego de descargar todo lo que tenía dentro, Akihide finalmente se sintió liberado de un gran peso que cargaba en su corazón desde la primera historia ficticia que había leído sobre las parejas dentro de la banda.
- Oigan… Jugamos karaoke un rato? Todavía es temprano para dormir -, dijo con una sonrisa, señalando la máquina que se encontraba junto al televisor de la habitación.
- Sííííííííííííí! -, exclamaron Daigo y Shinpei al unísono.

Aquella noche, mientras sus amigos cantaban una canción de Abba haciendo la coreografía, Akihide tomó una de las guitarras de Daigo que había arriba de la cama, y comenzó a tocar una melodía que le sonaba dentro de su cabeza. Al terminar la canción, Shinpei fue a buscarlo para que cantaran juntos el siguiente tema, pero se quedó unos momentos parado en el umbral de la pieza, escuchando la melodía. Luego de unos momentos, Akihide se percató de la presencia de Shinpei, dejó la guitarra, y se levantó dispuesto a ir a la sala de estar a seguir cantando.
- Aki, esa música es hermosa, qué era? -, preguntó Shinpei en el camino.
- Nada, sólo algo que había en mi mente…

Y de esa manera, nació la canción Smile, que Akihide pondría en su próximo disco solista, con una especial dedicación para su “familia musical”.

28 de agosto de 2014

New York, New York

- Nueva York?! - preguntó sorprendido Rei.
Los Crusherz, banda de rock conformada por Shougo (voz), Haru y Rinpei (guitarras), habían decidido ir a grabar parte de su siguiente disco a Nueva York, donde supuestamente había “otro aire” que les traería nuevas ideas musicales para agregar a sus canciones. Claro que todo era un plan elaborado para ayudar a Shougo en su relación con Rei, de quien había estado enamorado desde que lo conoció.
Así comienza esta historia, a comienzos del capítulo cinco de la novela de Back Stage, al momento en que Shougo, Haru, Rinpei y Rei arriban a Nueva York.

- Bueno chicos, vamos a separarnos en dos taxis, vale? Todas nuestras valijas no van a caber en uno solo -, dijo Shougo al salir de la terminal.
- De acuerdo. Haru y yo iremos por un lado, tú ve con Rei en el próximo taxi que se aproxime y nos veremos en el hotel directamente -, respondió Rinpei.
Claro que, al ser un aeropuerto internacional, los cuatro pudieron encontrar taxi rápidamente. Cargaron su equipaje, parte en los baúles de los autos amarillos y parte con ellos en la cabina, y partieron hacia el hotel.
- Lo hiciste a propósito, verdad? -, preguntó con una mirada sarcástica Haru.
- Qué cosa?
- El hacer que Shougo fuera con Rei en el taxi en vez de contigo o conmigo.
- Bueno, qué otra cosa podía hacer? No se supone que viajamos hasta aquí para ayudarlo? Además, no creo que me hubiera sentido cómodo viajando con Sagara-san, apenas si hemos cruzado palabras alguna vez… -, contestó Rinpei.
Llegaron al hotel algunos minutos después que el taxi de Shougo y Rei, ya que ellos habían tomado por otra ruta. Al llegar a la recepción, se encontraron con un problema: desde Japón, habían hecho la reserva para cuatro habitaciones sólo para ellos (claro que el resto del equipo de la banda tendría sus propios cuartos); cada músico tendría su propia habitación, y Rei tendría una separada. El conflicto comenzó cuando la recepcionista les comunicó que no había cuatro sino tres habitaciones reservadas a su nombre, y al ser un hotel de tanta categoría, no había forma de conseguirles una habitación extra. Rei estalló frente al mostrador de la recepción: como manager, él tenía la obligación de encargarse de ese tipo de temas, pero tanto la barrera del idioma como el hecho de que hubiera sido Shougo y no él quien había hecho las reservaciones en un primer momento, le impidieron hacer nada más que enfurruñarse con sí mismo por no poder resolver el problema.
- Rei, tranquilízate, quieres? Estás haciendo un escándalo en el medio de la recepción y no es para tanto! -, intentó calmarlo Shougo.
- Pero no puede ser esta situación, son unos incompetentes! Idiots! – seguía refunfuñando Rei en un inglés para nada bueno y apenas comprensible.
- Está bien, no te preocupes. Miss, could you ask the buttons to take our luggage upstairs? – Comenzó a hablar Shougo en un Inglés que, si bien tenía un marcado acento japonés, era perfectamente entendible por la recepcionista, - Mr. Sagara and I will share a room, it’s ok.
Rei se quedó atónito ante ese despliegue idiomático, ya que no creía que Shougo supiera hablar Inglés a ese nivel.

De inmediato, aparecieron cuatro chicos de unos veinte años vestidos de rojo, listos para cargar las valijas de sus nuevos huéspedes hacia sus habitaciones: la de Shougo y Rei estaría en el tercer piso, y las de Haru y Rinpei en el quinto. Claro que, al igual que en el aeropuerto, se separaron en dos parejas para subir en los ascensores con todo el equipaje.
Apenas pasados diez minutos de que los maleteros del hotel se hubieran retirado, Rinpei escuchó venir desde la habitación contigua un grito de lamento de Haru. Esto lo alertó, e inmediatamente salió al pasillo para golpear la puerta de la habitación de su compañero.
- Haru?! Haru, qué sucede, estás bien?!
Haru abrió la puerta al instante, agitado por la situación:
- Ay, Rinpii, no te imaginas! Hay un chorro de agua cayendo en el medio de la habitación, justo a los pies de mi cama!
Dicho esto, Rinpei no pudo evitar sonreír. Haru no estaba herido ni nada parecido, pero el hecho de saber que no iba a poder dormir tranquilo por ese chorrito cayendo constantemente a los pies de su cama, sabía que iba a volverlo loco.
- Tranquilo Haru, vamos a pedir servicio a la habitación para que arreglen esto de inmediato.
- No, no, no. No voy a poder quedarme aquí sabiendo que el techo está húmedo y puede caerme un pedazo de pintura arriba de la cama en cualquier momento! No quiero esta habitación! -, continuó murmurando Haru. Si bien se lo veía pacífico desde afuera, en la intimidad tenía una cierta obsesión por las cosas perfectas y, a raíz de eso, le salía el niño caprichoso que todos llevamos dentro. Claro que si algo como esto sucedía estando con otra persona, nunca hubiera hecho semejante escena; pero con Rinpei era diferente, con él sí podía sentirse libre de actuar como quisiera.
- Vale, vale, tranquilízate. Ya dijeron que no hay otra habitación disponible, sino se la hubieran dado a Sagara-san. Qué te parece si duermes conmigo por ahora y luego vemos si se desocupa algún cuarto para ti? -, aventuró Rinpei.
Una mezcla de emociones pasaron por la cabeza de Haru: por una parte, se moría de ganas de compartir habitación con Rinpei, pero a la vez estaba preocupado sobre lo que dirían los demás.
- Vamos, que aquí no nos conoce nadie. Además, quién podría decirnos algo? Sencillamente podríamos ser dos amigos que se juntan a la noche a beber algo y uno termina quedándose dormido de borracho en la habitación del otro… - Rinpei no quería dar el brazo a torcer.
- Déjame pensarlo un rato, quieres? Iré a recorrer el hotel mientras lo decido, dicen que tiene un sector de jardín impresionante y me vendría bien para poner la mente en blanco -, respondió Haru.

Llegada la hora del almuerzo, los Crusherz se reunieron en el salón comedor para hablar sobre la sesión de estudio que tendrían más tarde. Luego de una mañana tranquila y relajada en una de las sillas reclinables del jardín del hotel, Haru había decidido que iría a la habitación de Rinpei a pasar la noche, pero sin decirles a los del hotel, no fuera cosa que pensaran “cosas extrañas” sobre ellos. Cuando le comunicó la noticia, Rinpei casi salta hasta el techo de la alegría, pero Haru lo contuvo y le recordó dónde estaban y cómo debían comportarse.
Aquella tarde fueron a conocer el estudio en el que grabarían su próxima canción, a hablar con los productores y a probar sus instrumentos. A partir de las seis de la tarde, ya todos se encontraban libres de trabajo: Haru y Rinpei les dijeron a Shougo y Rei que tenían planes de recorrer la ciudad y comprar recuerdos, por lo que se fueron por su lado.
- Ojalá que a Shougo le salga todo bien, no crees? -, comenzó Rinpei.
- Eso espero, no sé si pueda soportar otro más de sus berrinches de “extraño a Rei” -, dejó escapar Haru entre risas. Claro que no era cierto: si bien no le agradaban los caprichos de Shougo, él era uno de sus más cercanos amigos y no iba a dejarlo tirado cuando se sintiera mal.
- Ooooye, qué malo eres! -, respondió riendo Rinpei, -Y a dónde quieres ir? Mira, tomé esto del hotel, tiene todos los lugares interesantes de la ciudad! Central Park, Empire State, la famosa Estatua de la Libertad, aunque a ella hay que llegar en barco y no quiero que te marees…
Rinpei alcanzó a dar vuelta la cabeza para encontrarse con la tierna mirada de Haru. Ante la pregunta de “qué pasa?”, sólo recibió como respuesta una sonrisa y un “nada, nada”. Haru sabía que Rinpei se preocupaba por él, que lo conocía desde la punta del pelo hasta las uñas de los pies, y que siempre pensaría en lo que le gustaba y lo que no tanto.
- Vamos Rinpii, dicen que en el Central Park hay ardillas correteando por ahí! -, dijo emocionado Haru, al tiempo que tomaba la mano de Rinpei y salía caminando apresurado hacia adelante. Después de todo, era cierto que allí no los conocía nadie y podían andar como quisieran, sin miedo a ser descubiertos.
Fueron a todas partes: luego de tomar una pequeña merienda en el Central Park, fueron a la Quinta Avenida a comprar cosas, y finalmente terminaron la recorrida del día en el Rockefeller Center, donde cenaron en el lujoso restaurant que tenía dentro.
- Oye Haru… Gracias por hoy -, dijo sonrojándose Rinpei.
- Eh? -, respondió sorprendido Haru.
- Bueno, anduvimos tomados de la mano, recorrimos lugares geniales, y ahora terminamos cenando en este gran restaurant… No lo sé, se siente como si hubiera sido la perfecta tarde romántica en la gran ciudad -, explicó Rinpei. De verdad se había sentido muy querido por Haru durante toda aquella tarde, y sintió que era lo correcto decírselo.
- Rinpei… Rinpii-chan, no tienes por qué decirme esto! Así como tú te preocupas de que me vaya a marear si vamos a visitar la Estatua, yo me preocupo porque tus días estén llenos de luz, e intento lograr eso dentro de mis posibilidades -, dijo Haru, tomando la mano de Rinpei sobre la mesa mientras hablaba.
Ya no necesitaban decirse nada más, sus miradas decían todo lo que las palabras no llegarían a describir ni en cien diccionarios. Pasado ese momento de sinceridad emocional, terminaron su cena y se dirigieron directamente al hotel. Se decía que Nueva York tenía una gran vida nocturna, pero la verdad era que solamente querían volver al hotel y descansar de aquél día de paseo.
- Sigues firme en venir a dormir a mi habitación, verdad? -, dijo entusiasmado Rinpei.
- Ssshh, Rinpei, cállate! Ya estamos en el hotel, cuida tus actitudes, vale?
Si bien le molestaba esa actitud sobreprotectora en cuanto a su relación, Rinpei seguía encontrando divertida la expresión de Haru al ponerse nervioso de que pudieran verlos, y la molestia desaparecía instantáneamente.

Llegaron a la habitación de Rinpei, y Haru no hizo ningún amague a retirarse, lo cual extrañó pero agradó a Rinpei. Apenas hubieran cruzado el umbral del cuarto y cerrado la puerta, Haru se lanzó sobre la espalda de Rinpei para abrazarlo como si fuera su osito de peluche.
- Eeey, Haru! A qué viene esto? -, preguntó Rinpei sonriente.
- A nada, sencillamente a que tenía ganas de abrazarte un ratito. Está mal? -, contestó avergonzado Haru.
- Claro que no, está perfecto -, terminó Rinpei, dándose vuelta y tomando la cara de Haru desde la barbilla para levantarla y besarla. –Estaba esperando este momento desde la cena -, concluyó Rinpei, antes de continuar el beso.
Ambos se fundieron en un abrazo eterno y apretado, antes de continuar con el beso que habían dejado sin terminar. Ese beso los llevó al sillón de la habitación, donde comenzaron a ver una película (Haru recostado sobre las rodillas de Rinpei), pero que no llegaron a terminar de ver por dedicarse a otras cosas. Lentamente, con el correr de la película, la mano de Haru fue hacia la entrepierna de Rinpei, mientras éste besaba tiernamente su frente y acariciaba su pelo. Llegado cierto punto, Haru sintió que no podía resistir más sin realizar algún movimiento, por lo que se incorporó y besó a Rinpei con fuerza, muy distinto del tierno y suave beso que se habían dado al entrar a la habitación. Rinpei respondió alegremente, acomodándose en el sillón de manera de Haru pudiese arrodillarse sobre su cintura.
Entre besos y abrazos cada vez más apasionados, fueron desvistiéndose mutuamente, hasta quedar en ropa interior, ante lo que Haru propuso pasar a la cama de la habitación. No supo si debía ser así o si Rinpei había hecho alguna llamada sin que él se diera cuenta para que esto sucediera, pero la cama era de tamaño matrimonial; fuera como fuera, Haru estaba feliz de poder pasar la noche junto a la persona que amaba.
Luego de un rato de juego bruto, ambos cayeron rendidos ante el sueño. A la mañana siguiente, Haru se despertó bajo el gran brazo de Rinpei, posado sobre su costado abrazándolo: Rinpei había estado tan feliz de poder dormir con él, que ni en sueños lo había soltado. Haru sonrió para sí mismo, se dio vuelta, y despertó a Rinpei con un suave beso y una caricia en la mejilla. Éste abrió despacio sus ojos, para encontrarse cara a cara con su media naranja: su expresión fue primero de sorpresa, ya que no recordaba dónde estaba o por qué Haru estaba al lado suyo, pero luego de unos segundos todo volvió a su mente y una sonrisa se dibujó en su cara.
- Buen día, lindo -, dijo tiernamente Haru, - sé qué te gusta desayunar, así que quédate aquí que iré a buscar comida al buffet del hotel. – Y antes de que Rinpei pudiese reaccionar, continuó, - Ni intentes levantarte a ayudarme, sé que te gusta quedarte un ratito en la cama luego de despertarte. Ahora vuelvo -, dijo Haru, dándole un beso antes de salir de la habitación.
Abajo, en el buffet del hotel, Haru se encontró con un Shougo recién levantado y completamente despeinado:
- Todo bien, Shougo? Parece que tu plan va de maravillas, cierto? -, preguntó Haru con una sonrisa.
- Eeh? Ah… el plan… sí… -respondió Shougo lentamente, -perdona, todavía no se me ha ido todo el sueño. Rei ya se levantó y debe haber ido a quejarse a la recepción por las habitaciones o algo, porque me levanté y no estaba. Sea como sea, tú todo bien? Cómo ha ido tu noche?
- De veras muy bien, con Rinpii fuimos a un restaurant muy elegante y luego vinimos aquí a ver una película -, respondió Haru, sin poder evitar sonreír.
- Ah! Veo que tu noche también ha ido de maravillas! –dijo Shougo alegremente.
Claro que Shougo estaba al tanto de la situación de Haru y Rinpei, por eso se alegró de que sus dos amigos hubieran podido pasar la noche juntos. Pero, conociendo a Haru, Shougo no hizo ningún comentario extra porque, de otra manera, el “cállate que estamos en un buffet” saldría inmediatamente de la boca de Haru; por lo que se limitó a sonreír.

- El desayuno está listo, Rinpii! Arriba! – exclamó alegremente Haru al entrar a la habitación, para encontrarse con un Rinpei todavía acostado en la cama, dormitando. Apoyó la bandeja de desayuno en la mesa y se encaminó hacia la cama: -vamos Rinpii, que nos espera un nuevo día.
Dicho eso, Rinpei abrió los ojos, sonrió ampliamente, y arrastró a Haru hacia la cama con él. Haru intentó protestar sobre si se estaba haciendo el dormido, pero Rinpei lo silenció posando su dedo sobre la boca de Haru: -buen día, amor mío. Vamos a desayunar -, le dijo antes de darle un beso rápido y levantarse de la cama.

23 de agosto de 2014

Verdades

El concierto había terminado hacía escasos veinte minutos, y los Crusherz estaban ya reunidos en el camarín de Rinpei para festejar lo bien que había salido todo. Haru había preparado unos snacks, Rinpei estaba encargado de las bebidas, y Shougo de “encender la fiesta”, como el mismo decía.
- Whoa, qué bien ha salido todo, eh?-, exclamó Rinpei levantando su vaso de gin.
- Verdad que siiii!-, respondió emocionado Shougo, -Ese solo arriba del parlante fue genial, Rinpii!
- De bien, se vio bien, pero te podrías haber caído… -, se escuchó decir por lo bajo a Haru, quien ante todo pensaba en la seguridad de sus compañeros.
- Pues si me caía, continuaría tocando el piso!- respondió Rinpei entre risas.
La conversación continuó alegremente hasta que Takada Makoto, su manager, los llamó para que se dirigieran a la camioneta que los llevaría al hotel donde se estaban quedando. Acababan de llegar de su gira por Asia, por lo que todavía no habían vuelto a sus casas y habían dejado todas sus cosas en las habitaciones del hotel que la productora les había reservado.

- Quién hubiera pensado que ese beso de broma en aquel video iba a tener tanta repercusión, cierto? Recuerdan cómo nos divertimos en aquella filmación?-, comenzó a decir Shougo, cuando las bebidas habían hecho efecto y apareció el “Shougo nostálgico”.
Cada vez que tomaban bebidas alcohólicas, las personalidades ocultas de cada uno de los músicos salía a la luz: Shougo se ponía nostálgico a veces y extremadamente enérgico en otras; Haru se perdía dentro de sus propios pensamientos, y solía tirar frases filosóficas en conversaciones que no necesariamente tenían que ver con filosofía; y Rinpei jamás perdía su sonrisa, pero a veces la sinceridad le salía desde el alma y revelaba verdades que, si no fuera por los efectos del alcohol, jamás hubiera dicho.
- Yo no podía parar de reírme, de sólo verlos a ustedes dos vestidos en cuero y vinilo jugueteando en ese sillón me partía de risa desde donde estaba sentado-, respondió Rinpei.
- Bueno, debo admitir que fue divertido… Pero no sienten que fue como un cambio en nuestras vidas? -, preguntó Haru, - Piénsenlo. De no haber sido por ese videoclip, no haríamos eso que los fans llaman “fanservice” en cada show…
Shougo estaba recostado en un gran sillón de tres cuerpos, con la mirada perdida riéndose del recuerdo de la filmación de aquél video.
- Es cierto, yo sería mucho más conocido y sería tan parte de la banda como ustedes-, expulsó Rinpei desde el fondo de su corazón. Inmediatamente se arrepintió de decirlo, pero sabía que lo hecho, hecho estaba y no podía volver atrás el tiempo y desdecirse.
Sus compañeros lo miraron extrañados.
- Pero qué dices Rinpii, si tú eres tan conocido como nosotros! Somos los Crusherz! No es “Shougo y Haru tocando con Rinpei como soporte”, somos un grupo!-, respondió Shougo sorprendido.
- Oh, de verdad piensas eso?-, respondió Rinpei sarcásticamente, -De verdad piensas que yo recibo tantas miradas como ustedes cuando estamos arriba del escenario? Crees que yo tengo tantas fanáticas como ustedes? Por favor!- Una vez que había comenzado, no podía detenerse.
- Saben? Creo que efectivamente nuestras vidas cambiaron a partir de ese video, pero el hecho de ser una banda, un conjunto, un grupo de música no va a cambiar por una simple filmación. Solo cambiará si nosotros hacemos que cambie-, intervino Haru.
- Yo no quiero que cambie, aunque ya haya cambiado, no quiero más cambios. Quiero que volvamos a ser los mismos que éramos cuando nos conocimos, esos tres chicos que querían hacer música no para ganar fans sino porque simplemente nos gustaba hacer música… Ahora parece que somos un graaan banda y hacemos muchas cosas por ser esa “gran banda” y no por nosotros mismos.
- De acuerdo Rinpii, entiendo a lo que te refieres-, dijo finalmente Shougo, luego de reflexionar unos instantes,- puedo imaginarme tus celos… De hecho, sabes que yo estoy en una situación parecida respecto a ya-sabes-quién…
Claro que Rinpei sabía a quién se refería: Shougo había estado enamorado por años de uno de los empleados de su padre. Pero lo peor de todo era que ese empleado estaba enamorado de su jefe, es decir del padre de Shougo! Tanto Rinpei como Haru sabían que todas las canciones de amor que Shougo escribía eran para ese tal Rei que nunca habían llegado a conocer, y también sabían que él estaba al tanto de que su amor era imposible gracias a los sentimientos de Rei por Seiya (padre de Shougo). Por esa razón, el cantante siempre había sentido celos y una fuerza competitiva implícita hacia su padre por el amor de Rei.
- Mira Rinpei, de verdad te entiendo, -continuó Shougo luego de unos segundos de un silencio reflexivo- y quiero compensártelo de alguna manera, no quiero que te sientas mal, vale? Qué puedo hacer?
Rinpei levantó la vista para encontrarse con un Shougo realmente dispuesto a hacer algo por él, lo que sea que él le pidiera. Después de todo, Shougo era transparente, no podía ocultar las cosas por demasiado tiempo, y se notaba que quería desde el fondo de su corazón que su amigo no se sintiera mal. Luego de posar sus ojos sobre Shougo, su mirada se dirigió a Haru, su guitarra acompañante en la banda y compañero inseparable de composición de canciones; éste estaba mirándolos a ambos, alternando entre uno y otro cada algunos segundos, como reflexionando sobre la situación.
- No es nada, Shougo. De verdad, no te preocupes. Fue un momento de honestidad brutal, tú me conoces y sabes que cada tanto se me escapan algunas cosas que…
- Hazlo.
- Qué?
La voz de Haru había interrumpido el monólogo de Rinpei y lo había agarrado desprevenido acerca de cómo responder a eso.
- Hazlo, Shougo. Haz lo que Rinpei quiera que hagas. No podemos ser un equipo si hay rencores entre nosotros.
Shougo y Rinpei miraron a su amigo, quien decía pocas palabras pero muchas verdades.
- De acuerdo Rinpei, dime qué es lo que quieres. Loooo que seeeeea-, dijo Shougo estirando las sílabas, dando a entender la amplitud del rango de cosas que estaba dispuesto a hacer, -De hecho… Todo esto comenzó por aquel beso, verdad? Bueno, ya sé cómo solucionar eso.
Lo que pasó a continuación, sucedió en dos planos: Rinpei lo vivió en cámara ultra rápida y Haru lo sintió como si los segundos duraran horas. Shougo se levantó del sillón, se acercó hasta Rinpei que estaba arrodillado en el suelo, levantó la cabeza del guitarrista y lo besó durante varios segundos.
- Woh woh woh woh, qué estás haciendo?! –reaccionó Rinpei.
- Qué demonios te piensas que estás haciendo, Shougo?! –exclamó con todas sus fuerzas Haru.
Más allá del shock del beso, Rinpei detuvo sus ademanes por alejar a Shougo lejos de su cara para observar a Haru: sus cachetes se habían puesto rojos como por el calor del verano, sus ojos parecían echar fuego, y su vaso había volado lejos de su mano luego de ser arrojado violentamente.
- Ah, no piensas contestar? Ahora te vas a quedar callado?! -, continuó Haru enfurecido, - PENSÉ QUE ERA EL ÚNICO PARA TI!!!
Los ojos de Rinpei se abrieron más que cuando recibió el beso de Shougo, y la mirada de éste reflejaba sus pensamientos de “estoy en problemas”. Estaba claro que Shougo no pensó que Haru podría reaccionar de esa manera: si bien tenían una especie de relación un poco más que amistosa (derivada de la “diversión” y curiosidad que les había generado la filmación de aquel video), no pensó que un beso amistoso con su compañero de banda para que éste se sintiera mejor podría afectarle tanto.
- Espera Haru, no es lo que piensas! –intentó calmarlo Shougo, aunque sin éxito.
- Que no es lo que pienso?! Shougo, acabas de besar a Rinpei, es exactamente lo que pienso!!
Mientras esa escena se sucedía, Rinpei comenzó a correrse hacia una esquina de la habitación para observar la discusión: no creía prudente meterse entre esos dos, jamás había visto a Haru tan enojado y sabía que él tenía parte de culpa por eso.
- Haru, espera! Que acaso no te das cuenta? Lo hice porque nuestro amigo estaba mal, no porque quiera salir con él ni nada por el estilo! Además, fuiste tú quien me apoyó cuando propuse hacer “lo que sea” para que Rinpii se sienta mejor y no perdamos la sensación de grupo, recuerdas?
- Bueno sí… Pero no esperaba que fueras a hacer ESO! –se excusó Haru, un tanto avergonzado.
- Oye, vamos, no te pongas así...– lo calmó Shougo, -Además, sabes que te quiero. Y a ti también, Rinpii. Eh? Rinpii?
Enfrascado como estaba en la discusión con Haru, Shougo no se había percatado de que Rinpei se había ido retirando hasta casi esconderse tras una cortina de la habitación.
- Hey, Rinpei! Ven aquí, quieres?- dijo alegremente Shougo.
Rinpei, todavía algo avergonzado por haber suscitado semejante pelea entre sus amigos, se acercó despacio hacia ellos.
- Miren, ustedes saben en la situación en la que me encuentro con Rei y todo eso. Ustedes fueron… No, ustedes son mi apoyo diario para seguir adelante aún con todas las dificultades y trabas que tengo dentro de mi corazón. –Diciendo esto, pasó un brazo por encima de los hombros de cada uno de sus compañeros, atrayéndolos hacia él- No podría estar peleado con ustedes, y tampoco podría estar bien sabiendo que hay rencores entre nosotros. Haru, realmente siento que pienses de esa manera, de verdad te quiero muchísimo y no soportaría verte mal… Pero sabes lo que siento por Rei, perdóname que no pueda retirubuirte. Rinpii, lo que hice fue una manera de hacerte entender que te quiero tanto como a Haru y que eres tan importante como él; el hecho de que ese video haya hecho que tengamos que besarnos en los recitales no significa nada. Después de todo, un beso es sólo un beso, verdad?- Y dicho esto, teniéndolos tan cerca como los tenía, Shougo le dio un beso a cada uno con una sonrisa, que contagió tanto a Haru como a Rinpei y logró eliminar toda la tensión que había en la habitación desde hacía ya algunos minutos.

Luego de esa discusión, los Crusherz no volvieron a tener una disputa entre ellos por sus sentimientos. Todo había quedado perfectamente claro.
Y como sus canciones justamente hablaban del os sentimientos que tenían sus compositores al momento de crearlas, en la madrugada de aquel día nació una canción llamada Smile 100%*, donde los tres músicos prestaban su voz para darle vida a la alegre letra (al contrario de la mayoría de sus canciones, donde era únicamente Shougo quien cantaba), como símbolo de unidad dentro de la banda.


* Smile 100% es una canción real de los Breakerz.

22 de agosto de 2014

Corte Comercial

Su día había comenzado completamente normal: el despertador había sonado a las siete, para las ocho ya había desayunado y tomado una ducha, y para las ocho y media que su manager lo pasaría a buscar, ya tenía toda la casa en orden. A la hora señalada, sonó el timbre y la voz de Shino Kasumi, su manager, resonó desde la pantalla del portero eléctrico. Ichijou Ryouma se calzó los zapatos y salió de su departamento, listo para encarar un nuevo día de trabajo en el mundo de las celebridades. Al entrar al monovolumen, Shino le comunicó su agenda del día: primero se dirigirían a MugenPro para grabar las escenas del dorama que él protagonizaba, luego almorzarían con un productor para un posible nuevo trabajo, y finalmente tendrían la grabación de un programa musical, donde presentaría su CD debut; siempre le había gustado la música, y había decidido probar suerte en esa industria. Todo estaba planeado a la perfección, nada podía salir mal.
Durante la grabación del dorama, sólo el mal funcionamiento de una de las cámaras entorpeció el trabajo, por lo que, luego de arreglar ese inconveniente, el plan salió a la perfección y en el tiempo estimado. De hecho, Shino siempre preparaba su agenda con media hora de “intervalo de posibles errores”, como ella lo llamaba: se trataba de dar un margen de treinta minutos entre un trabajo y otro, por si el primero se atrasaba y para no llegar tarde al segundo. Como la grabación del dorama salió perfecto, Shino y Ryouma se adelantaron al restaurante donde estaba pactada la reunión con el productor de Nishhiori Movies para poder escoger una buena mesa e informarles a los empleados acerca de cómo tratar a su invitado. Afortunadamente, esta reunión también salió de acuerdo al plan, ya que el productor había llevado un guión preparado para que Ryouma lo inspeccione y analice tranquilamente, y acordaron reunirse la semana siguiente para la decisión final.
- Oye Ryouma-san, qué te parece ese guión? Crees que se adecúa a tu estilo de películas?
- Bueno, es algo diferente a lo que vengo haciendo hasta ahora, pero estoy dispuesto a aceptar un nuevo desafío! Creo que será interesante ser astronauta por un tiempo!- respondió Ryouma entre risas ante la pregunta de su manager.
- Excelente entonces! De cualquier modo, léelo tranquilamente en tu casa, de acuerdo? Así te aseguras de que no haya alguna escena con la que pudieras sentirte incómodo, o por si necesitaras aprender alguna habilidad especial.
Ryouma estaba acostumbrado a estudiar para cada papel que interpretaba: si debía interpretar a un mayordomo, aprendía las reglas protocolares correspondientes; si se trataba de un futbolista, entrenaba duro para que sus movimientos salieran naturales; si el personaje era aventurero, aprendía lo básico sobre escalar montañas y remar en ríos turbulentos. Nunca le había tocado hacer el papel de astronauta, por lo que decidió que visitaría el Centro Científico de Yokohama durante el fin de semana para conocer más sobre la materia.

A las cinco de la tarde, Ryouma y Shino arribaron a Sakura TV para la filmación del programa musical. De hecho, seria filmado y transmitido a la vez, ya que se trataba de un programa en vivo. Al ingresar, luego de saludar a quienes serían sus asistentes y compañeros de trabajo, se dirigió a su camarín leyendo el cronograma planeado para la transmisión: a las seis y treinta arrancaría el programa y él aparecería brevemente, a las siete tendría una entrevista personal con el presentador, siete y cuarto tendría una entrevista con el otro músico invitado (un tal Shogo), y finalmente a las ocho menos cuarto haría la presentación en vivo de su single debut. Al llegar al camarín, una maquilladora y una estilista lo estaban esperando para comenzar a prepararlo; todo marchaba a la perfección.
- Bienvenidos a una nueva emisión de Talenshow!-, anunció vívidamente el presentador. -Hoy tendremos con nosotros al talentoso guitarrista y cantante, Shogo* de los Crusherz!- dijo mientras señalaba a un muchacho rubio de unos veinticinco años que saludaba desde un costado del estudio. -Y al gran actor, que ha decidido incursionar en el mundo de la música, Ichijou Ryouma!- continuó, señalándolo, a lo que Ryouma respondió  con un alegre saludo agitando su mano.
La primera media hora del show transcurrió con total normalidad y, luego de ir a un corte comercial, el presentador se acercó a Ryouma para comentarle algunos detalles sobre su entrevista. Todo había quedado claro desde un principio: hablarían unos minutos sobre su carrera actoral, luego Ryouma contaría cómo se le había ocurrido grabar un disco, y finalmente incorporarían al otro músico a la conversación.
Al volver del corte comercial, el presentador introdujo nuevamente a Ryouma, mientras éste ingresaba al set y se sentaba en una de las banquetas dispuestas de espaldas al público.
- Así que, este es tu primer CD, cierto?- comenzó la entrevista el presentador.
- Sí, es cierto!- contestó enérgicamente Ryouma.
La conversación continuó amena y distendida durante algunos minutos, hasta que el presentador decidió que era tiempo de hacer pasar al otro invitado del programa:
- Muchas gracias Ichijou-kun! Pero no te vayas todavía, que quizás nuestro próximo invitado pueda darte algunos consejos sobre cómo manejarte en la industria de la música. Con ustedes… Shogo!*- exclamó.
Sena Shougo* apareció en cámara, saludando al público a su paso hasta llegar a una banqueta situada al lado de Ryouma. [ver asterisco al final]
- Muchas gracias por invitarme hoy, WISH!- exclamó Shougo.
“Pero qué sucede con este tipo, diciendo “wish” y cruzando los brazos de esa forma?”, pensó para sus adentros Ryouma, “aunque, debo admitir que se maneja bien con las cámaras y el público…”
- Bueno Shogo, bienvenido! Gracias por venir, sabemos que están grabando un nuevo disco con los Crusherz, cierto?- inició el presentador.
- Así es! Pensamos tenerlo listo dentro de algunos meses, estamos trabajando duro para poder lanzarlo lo más pronto posible.
- Me imagino que ya a estas alturas, ustedes no se pondrán nerviosos, o sí?-, preguntó con una sonrisa pícara el presentador.
- Bueeeno, verás… Haru es muy centrado y rara vez se pone nervioso, pero Rinpei y yo siempre pensamos en cómo hacer las cosas más divertidas y cómo agradar al público, así que se puede decir que en ese sentido, sí nos seguimos poniendo nerviosos!- respondió Shougo entre risas.
- Ichijou-kun, en tu primer disco me imagino que habrás estado nervioso grabándolo… Shogo, qué hay de darle algún consejo de la voz de la experiencia musical a Ichijou-kun, eh?- propuso el presentador, a modo de introducción de la entrevista grupal.
- Eeeh? Pero es probable que yo tenga menos experiencia que Ryouma-kun en el mundo del espectáculo!- contestó Shougo, girando su cabeza y sonriendo hacia Ryouma.
- Es acaso ésta la primera vez que se encuentran?- preguntó sorprendido el presentador.
- Supongo que lo es!
Ryouma no salía de su asombro: ese chico tenía el exacto color de ojos que la niña del comercial de Happy Wedding que con tanto amor guardaba en su corazón. Instantáneamente, sin siquiera detenerse a pensarlo, Ryouma tomó la cara de Shougo entre sus manos y la puso frente a la suya: “Este chico, es posible que sea…? No, espera, no! La edad y el sexo son completamente diferentes…”. Su cabeza trabajaba a toda máquina, intentando deducir cómo podía ser que los ojos de Shougo fueran los mismos que los de la niña: “tal vez tenga lentes de contacto o algo así…?”. No podía dejar de pensar en ella, la niña que había captado su corazón cuando él apenas tenía diez años, y en su extraño color de ojos que ahora veía reflejado en la mirada de Shougo. Estaba perdido en sus pensamientos cuando, abruptamente, sintió los labios de Shougo posarse sobre los suyos.
- EEEEEEEEEHHHHHHHHH, pero qué demonios estás haciendo?!-, exclamó Ryouma furioso, ante la mirada atónita del presentador y de todo el público presente.
- Eh? Pero si tú estabas pidiéndolo totalmente-, respondió Shougo, con la tranquilidad de como si estuviera  respondiendo a una pregunta acerca del clima.
- Pidiéndolo?! Por supuesto que no, quién te has creído?!- continuó gritando Ryouma.
En el medio de toda la confusión, el presentador se apresuró a mandar a un corte comercial, mientras sus dos invitados de peleaban en el fondo de la escena (claro que si hubiera sido una grabación podrían haber hecho otra toma, pero al ser televisión en vivo debió tomar medidas extremas rápidamente.)

Los asistentes del programa se dividieron en dos grupos: algunos dirigieron a Ryouma a su camarín y otros hicieron lo mismo con Shougo.
- Ryouma-san, qué está sucediendo?!-, exclamó confundida Shino, al ver entrar a Ryouma a la habitación bufando y resoplando cosas como “estúpido niño de mamá, qué se cree!”
Ryouma le contó todo lo sucedido a su manager, mientras ésta lo escuchaba atentamente con la mirada perdida, claro que Ryouma estaba demasiado ofuscado en su furioso relato para darse cuenta de que Shino estaba imaginándose el beso una y otra vez dentro de su cabeza.
- Esto no va a quedar así, tengo que hacer algo con ese cantante sin talento!-, exclamó Ryouma, antes de salir dando un portazo, sin darle tiempo a su manager de reaccionar y detenerlo.
Shougo, dentro de su camarín donde estaba tomándose un licuado (“qué calor que hace aquí, que acaso el aire acondicionado está roto?”, pensaba), comenzó a escuchar pisadas, primero suaves, que fueron aumentando su intensidad a medida que se acercaban a su puerta. “Que no sea Godzilla, que no sea Godzilla”, rogó para sus adentros. Segundos después, su puerta era estrellada contra una de las paredes del camarín, impulsada por nadie menos que Ichijou Ryouma.
- Ryouma! Qué te trae por aquí?-, preguntó alegremente Shougo.
- Tú, malditoooooo!-, respondió Ryouma, abalanzándose sobre Shougo, quien logró esquivarlo a tiempo para no volcar su licuado. –Cómo te atreves a hacer semejante cosa? Y en televisión! Por dios, debes tener muchos problemas en tu cabeza, estás enfermo, eres un malcriado! Sí, eso eres, es un nene malcriado de mami modelo y papi cantante, verdad?!- Las palabras salían como balas de una ametralladora de la boca de Ryouma.
- Espera, espera, espera, Ryouma-kun, esperaaaa!-, lo detuvo Shougo, logrando sostenerlo para que Ryouma no se abalanzase sobre él. –Qué te sucede? Todo esto es por el beso de hace un rato?
- Y por qué te crees que es sino, cantante sin talento?!-, exclamó furioso Ryouma.
- Pero hombre, no hay por qué hacer tanto alboroto! Fue sólo un beso, un beso es nada más que un saludo, eh? Vamos, no te pongas así-, intentó convencerlo. -Además fue un beso amistoso, y no me niegues que no lo querías, porque se notaba desde el fondo del estudio que lo estabas pidiendo!-, terminó Shougo entre risas, intentando disolver la tensión de la situación.
Ryouma no podía creerlo: un saludo? Un beso amistoso? Nada de eso! Ese niño se había abalanzado sobre él sin pedir permiso siquiera! “Eso debe ser porque escuché en su entrevista que había sido criado en parte en Inglaterra, le deben haber metido ideas extrañas y perversas en la cabeza, por eso ha terminado así”, pensó.
- Mira, toma esto, quieres? Está frío y te calmará un poco. Es de durazno, sabe rico!-, dijo Shougo, ofreciéndole un vaso de licuado.
Luego de dar unos tragos (realmente sabía delicioso ese licuado), Ryouma pudo tranquilizarse un poco y reflexionó sobre lo sucedido:
- Mira, ambos sabemos cómo es el mundo del espectáculo. Debemos salir al aire en cinco minutos con una buena excusa sobre lo que sucedió antes, vale?- dijo con cara de resignación.
- Cierto. Qué te parece… Que te di un beso como bendición de la suerte y bienvenida al mundo de la música, eh? Suena divertido y podremos librarnos del problema…
- De acuerdo, es estúpido pero en cierta forma tiene sentido…-, aceptó Ryouma con aire de sumisión, al aceptar que de alguna manera debían salir de ese embrollo. - Aunque… -dijo antes de cambiar rotundamente la expresión de su rostro, -lo que has hecho hoy, quiero que sepas que jamás te lo perdonaré, está claro?- Sus cejas estaba arqueadas de una forma macabra, su boca se torció hacia un costado dando lugar a un sonrisa siniestra, y su tono de voz había bajado cinco notas entre una oración y otra.
- Vale, vale, no me perdonarás… Pero saldremos ilesos de esta confusión, eh?- respondió Shougo con una sonrisa nerviosa y cerrando los ojos ante la tenebrosa expresión de Ryouma.

Al volver del corte comercial, ambas celebridades bromearon acerca de lo que había sucedido en el bloque anterior, y efectivamente lograron zafarse del problema en el que se hubieran metido si no se hubieran inventado esa tonta excusa de la “bendición de bienvenida”.
Definitivamente, ese día no terminó igual de perfecto que como Ryouma lo había planeado desde un principio.


*En el manga se aclara que el nombre artístico de Shougo es “Shogo”, por eso lo escribo diferente cuando lo dice el presentador (Shogo) y cuando lo uso para referirme a algo que hace o dice él (Shougo.)

20 de agosto de 2014

Festival II: Reencuentro

El show de Daigo había transcurrido con total normalidad, hasta que, inesperadamente, al final invitó a Akihide y a Shinpei a cantar una canción de Breakerz todos juntos, en una suerte de reunión improvisada arriba del escenario. Todo era alegría y felicidad en el festival de Zepp Tokyo, las sonrisas podían verse a donde quiera que se mirase, tanto en el público como arriba del escenario. La banda, reunida, tocó Bunny Love con las orejas características arriba de sus cabezas, y luego se retiraron a los camarines, sin antes hacer una gran reverencia ante el público que los ovacionaba a más no poder.

Akihide, quien había tenido un camarín para él solo, pidió al personal de Zepp que lo dejara volver a entrar al mismo, para poder esperar a que Daigo se quitara la ropa y el maquillaje del show. Después del éxito que había sido su festival, los organizadores de Zepp no podían hacer menos que dejar entrar a Akihide y a Shinpei al camarín del primero, e incluso se ofrecieron a llevarles algunas bebidas, las cuales ellos aceptaron agradecidos.
- Puedes creerlo, Aki? Era Daigo, DAIGO el que cerraba el festival, y nosotros no lo sabíamos!- dijo exultante Shinpei, apenas se hubieran retirado los del staff de Zepp que les habían llevado las bebidas.
- De verdad que no me lo esperaba, fue una gran jugada organizativa de Zepp. Quizás por eso el público de hoy era tan grande, ellos sabían lo que podía suceder, no crees?
Discutieron el tema durante algunos minutos, cuando la puerta del camarín se abrió bruscamente, para dar paso a la figura de Daigo, vestido con ropas normales (o lo que él consideraba normales: un pantalón marrón ajustado, una camisa de animal print y un chaleco por encima, sin olvidar los guantes, sin los cuales no salía a ninguna parte).
- Chicos!-, exclamó Daigo con una amplia sonrisa, -a que no se esperaban que los hiciera subir, eh? Perdonen si fue improvisado, pero es que sólo de verlos ahí, me entraron tantas ganas de volver a hacer cuanto menos un tema juntos! Salió genialtástico, no creen?!
Daigo no había perdido ni una pizca de la energía que siempre tuvo al hablar de música, y mucho menos había perdido la costumbre de inventar palabras cuando sentía que no encontraba la correcta para expresar lo que pensaba.
- Whoa, este es el camarín de Akie?! Nunca había estado en tu camarín, qué ordenado que lo has dejado eh!-, continuó luego de cerrar la puerta y comenzar a inspeccionar las cajitas y estantes que tenía el camarín, -A que el de ustedes es mucho peor, eh Shinpii? Al ser tantos chicos, deben dejarlo bastante desastroso después de cada show- dijo entre risas.
Ambos guitarristas se miraban: detrás de los anteojos de Shinpei, podía notarse que le brillaban los ojos de la alegría que le desbordaba por todos los poros; mientras que los ojos de Akihide reflejaban, si bien alegría, también curiosidad por su ex compañero de banda y lo que lo había impulsado a invitarlos a tocar juntos nuevamente. Pero esa curiosidad se disipó rápidamente cuando Daigo, sin dejarlos meter un comentario, les dijo que había ordenado que una camioneta los pasara a buscar para llevarlos a su cuarto de hotel para poder charlar en paz. Si bien él vivía en Tokyo, había alquilado algunas habitaciones en un lujoso hotel del centro para poder estar más cómodo junto a sus músicos el día antes del show, y además para poder solucionar inmediatamente cualquier percance que pudiera sucederles.

El hotel Teito  era el elegido por importantes compañías y empresarios para llevar a cabo sus conferencias y fiestas, o para alojar a invitados internacionales que estarían en el país únicamente por algunos días. La banda descendió de la camioneta polarizada que los había transportado desde Zepp hasta allí y se dirigieron directamente a la habitación que Daigo tenía reservada. Aunque, en el camino, se cruzaron con alguien que, según Akihide, era un gran escritor.
- Oye Shinpii, no te parece que aquél es Usami Akihiko-sama?-, preguntó en voz baja Akihide.
- Quién?!
- Usami-san, el novelista!
- Bueno, pues debo admitir que no leo demasiadas novelas, prefiero leer revistas sobre música o deportes-, respondió Shinpei con una sonrisa avergonzada.
- Oigan, oigan, qué están hablando por lo bajo? Quiero saber!-, interrumpió Daigo.
- Pues no creo que lo conozcas, pero creo que esa persona es un gran novelista, de quien se dice que también escribe novelas BL, aunque no hay certeza sobre eso.
- BL?!- respondieron al unísono Daigo y Shinpei.
- Ssshhhh!-, los calló Akihide, -basta, en la habitación les cuento mejor. Ahora silencio que puede escucharlos!
El camino a la habitación continuó en silencio, dado que no querían llamar demasiado la atención de los huéspedes y tampoco querían molestar a quienes estaban durmiendo, después de todo ya era entrada la noche cuando arribaron al hotel. Justo antes de entrar a la habitación 1120, Akihide se dio cuenta de que se había olvidado el celular en la camioneta. Se disculpó con sus amigos y salió corriendo hacia el ascensor. En realidad, se había quedado con la intriga de saber si realmente era Usami Akihiko a quien se habían cruzado anteriormente, y quería volver a la recepción del hotel para ver si él todavía estaba allí y cerciorarse. Antes de bajar al estacionamiento para buscar su celular en la camioneta, pasó por el hall de entrada y, efectivamente, allí estaba esa persona.
- Usami Akihiko-sama?,- preguntó tímidamente Akihide, situándose detrás de él.
- Sí?-, le respondió aquél, con aire de intriga.
Akihide no podía creerlo, uno de sus escritores preferidos estaba ahí frente a él y pensó que así debían de sentirse los fans cuando conocían a sus ídolos.
Luego de una breve conversación sobre literatura y halagos de parte de Akihide hacia Usami, apareció un muchacho de unos veinte años, buscando al novelista:
- Ah, Misaki! Por aquí! Discúlpeme, Satou-san, pero debo retirarme. Muchas gracias por esta conversación y hasta luego-, dijo antes de retirarse de la mano de ese tal “Misaki”.
Akihide hizo una reverencia, le agradeció por su tiempo y esfuerzo, y lo miró mientras se alejaba. Luego de perderse brevemente en sus pensamientos, recordó que su celular seguía en la camioneta (la cual esperaba que todavía no se hubiese retirado del estacionamiento) y agradeció por un momento el habérselo olvidado, ya que gracias a eso había podido conocer a Usami.
Mientras iba de camino hacia el estacionamiento, recordó lo que le había dicho a Daigo y Shinpei, acerca del tipo de literatura que Usami solía escribir: “se dice que también escribe novela BL”. Luego de verlo salir con ese chico de la mano, definitivamente se podría decir que, en caso de escribir novelas de ese estilo, los paparazzis se le tirarían encima; de modo que comprendió que Usami prefiriera el anonimato con respecto a esas novelas.

Por suerte, el conductor de la camioneta todavía no se había retirado del estacionamiento del hotel, por lo que pudo recuperar fácilmente su teléfono celular. Luego de agradecerle por esperar, Akihide volvió hacia el ascensor del hotel para dirigirse al piso once del mismo, donde estaban sus dos amigos esperándolo. Mientras hacía ese recorrido, ese chico Misaki volvió a su mente… Quizás fuera un buen tema de conversación para comentarle a Daigo y Shinpei cuando llegara a la habitación, y de esa manera sacar un tema que hacía ya un tiempo que tenía guardado muy dentro suyo…

17 de agosto de 2014

Festival I: Concierto

Iba a ser un concierto más, otro de los tantos festivales que Zepp Tokyo organizaba. Nadie se imaginaba que podía llegar a ser extraordinario como terminó siendo.

Akihide se levantó temprano, como casi todos los días, para prepararse para dar su show a las ocho de la noche. Despertó tranquilamente, después de un sueño que no lograba recordar, pero por alguna razón le había dejado un sentimiento cálido dentro de él. Preparó su desayuno, ordenó su habitación y lavó la ropa que había quedado arrumbada del día anterior. “Una casa ordenada es señal de una mente ordenada”; las palabras de su abuelo resonaron en su mente al ver su casa perfectamente arreglada, como preparada para recibir visitas. Se calzó unos pantalones sueltos, una camisa liviana, guardó un pequeño pañuelo en su bolso por si al volver tenía frío, y se calzó los zapatos, listo para ir a encontrarse con su manager antes de dirigirse a Zepp.
Nakamura Takeshi, su manager, estaba esperándolo en las oficinas de la disquera, más que nada para asegurarse de que todo en su concierto de aquella noche saliera perfecto. Acordaron la lista de temas a tocar durante los cuarenta y cinco minutos de show pactados, decidieron la hora de su arribo al lugar y, luego de comunicarles esto a los integrantes de la crew, Akihide y Takeshi se retiraron a la casa de éste último a almorzar. Más allá de su relación de trabajo, ambos compartían una agradable relación amistosa de varios años: se habían conocido cuando Takeshi era ayudante de camarines durante la época de Breakerz, comenzaron a conocerse, y cuando Takeshi tuvo la oportunidad de lanzarse como manager, Akihide fue su primer cliente.
A las tres de la tarde, Akihide y la crew arribaron a Zepp, para encontrarse con que ya había una larga fila de fans esperando a que se abrieran las puertas unas horas más tarde. Amablemente, Akihide dirigió unos saludos corteses a quienes gritaban “Aki-sama! Aki-sama, por aquí!” desde la fila, y entró a Zepp a realizar la prueba de sonido. Aparentemente, la banda que estaba programada para tocar antes que él ya había hecho las pruebas, ya que estaban retirando sus equipos. Mientras caminaba hacia el escenario, vio de soslayo a alguien que creyó conocer. “Rin-san?”, llamó sin estar demasiado seguro. Un muchacho alto de pelo teñido se dio vuelta para ver a quien lo llamaba: “Akihide-kun? Cuánto tiempo sin vernos!”. No se veían desde hacía un año, cuando los Breakerz habían dado su último concierto juntos y él había sido parte de su crew. “Qué te trae por aquí, Rin-san? Estás trabajando en Zepp ahora?”, “no, de hecho estoy trabajando con Shinpei y su nueva banda Ellos son quienes van a tocar antes de ti, no lo sabías?” respondió Rin. Akihide no tenía idea de tal cosa, no le habían pasado el programa del festival, o quizás sí lo habían hecho y no le había prestado atención. Lo importante es que tendría la oportunidad de reencontrarse con su ex compañero de banda, a quien no veía desde aquella cena en su casa hacía un par de meses. Luego de intercambiar amigables palabras, Rin debió continuar con su trabajo y Akihide se dirigió hacia el escenario para probar los sistemas de luces y sonido para el recital.

A las seis de la tarde, como estaba previsto, Zepp abrió sus puertas y los fans comenzaron a ingresar ordenadamente al lugar. Muscle Attack comenzó su show a las 18:45, tal como estaba anunciado. Akihide, primero desde el sector VIP de Zepp y luego desde su camarín, pudo escuchar las nuevas composiciones de Shinpei, talentoso guitarrista que había decidido formar una banda punk luego de la separación de los Breakerz. No puedo evitar sentir sino nostalgia por aquellos días en los que él, Shinpei y Daigo se quedaban hasta altas horas de la noche decidiendo los mejores arreglos para el que sería su próximo tema; pero esos días habían quedado en el pasado, y ahora todos tenían sus propios proyectos: Shinpei estaba presentando Muscle Attack, Daigo había lanzado Daigold recientemente, y él… Bueno, él intento incursionar en la música con letra, pero se dio cuenta que las notas expresaban mejor que las palabras lo que él tenía para decir, por lo que se dedicó mayormente a la música instrumental. Simplemente no podía dejar de asociar la música cantada con los Breakerz y todo lo que significaba para él.
Luego de ocho intensos temas, Shinpei y sus compañeros bajaron del escenario, para dar paso a las crews (tanto suya como de Akihide) a que reorganizaran los instrumentos. “Aki-sama, estás aquí?”. La inconfundible voz de Shinpei resonó detrás de la puerta del camarín de Akihide, quien saltó de su asiento para abrirle a su amigo. “Shin-san, tanto tiempo!”, dijo dándole un fuerte abrazo, “qué bien que suena tu banda! Pude ver la primera parte del show desde el VIP y luego me trajeron aquí para comenzar a prepararme para mi show. Te felicito!”. Luego de algunos minutos de alegre charla, la maquilladora de Akihide se hizo presente y Shinpei se retiró de la habitación, sin antes decir “ah, Akihide. Sabes quién tocará al final? La verdad es que perdí el programa que me dieron.” Ante la respuesta negativa, exclamó “qué más da, vamos a disfrutarlo sea quien sea, como hace unos años cuando solíamos ir juntos a recitales, vale? Nos vemos luego!”, cerrando la puerta tras sus últimas palabras. Esa promesa levantó el ánimo de Akihide, quien había estado algo nostálgico desde que se había cruzado con Rin antes del show de Muscle Attack.
A las ocho de la noche, luego de media hora de intermedio, las luces de Zepp se apagaron por completo, dando paso a los gritos eufóricos de los fans que sabían que Akihide estaba por entrar en escena. Sencillo como solía ser, el guitarrista apareció sentado en el medio del escenario, únicamente con su guitarra apoyada en sus piernas y su mirada baja. Las luces comenzaron a subir, hasta que llegaron a su máxima luminosidad cuando Akihide levantó la cabeza y comenzó a rasgar las cuerdas de su guitarra acústica (excelente coordinación, muy buen trabajo del equipo de iluminación!) Repasando temas  de sus tres discos, Akihide fue alternando entre temas instrumentales de Lapis Lazuli y Rain Man, con temas cantados de su disco Amber. Finalmente, había llegado la parte más dura: él sabía que los fans amaban esa canción, por lo que no podía dejar de cantarla, pero internamente se partía cada vez que debía tocarla. Para cerrar su show, Akihide decidió tocar Hello, Mr. Sadness, por más mal que le hiciera, era lo que se esperaba de él. Claro que, un artista de su talla, podía hacer lo que quisiera con su show: decidió acortar brevemente la canción, para darse unos minutos de improvisación con la guitarra, cosa que era lo que más disfrutaba en el mundo. Esa sensación de ser uno con su instrumento era algo único, que llenaba sus nervios de felicidad y le hacían olvidar que acababa de tocar un tema fuertísimo. La gente, claro, agradecida con Akihide por ese solo impresionante que acababa de hacer. El músico saludó a su público y se retiró hacia su camarín. No habían pasado ni quince minutos desde que el espectáculo había acabado, que Akihide sintió unos golpecitos en su puerta antes de abrirla a su amigo Shinpei. “Aki-sama, qué gran espectáculo que has dado hoy! Y ese solo final! Realmente no me lo esperaba, fue genial!”. La alegría de Shinpei era contagiosa, por lo que Akihide no pudo evitar sonreír ante la demostración de energía y felicidad que estaba presenciando. “Vamos, termina de arreglarte que ya he reservado una mesa y ordenado comida en el VIP para que podamos ver a la próxima banda. No te intriga quién será?” Shinpei no paraba de hablar, estaba entusiasmadísimo de poder volver a disfrutar un concierto con su amigo Aki-sama, pero este debió frenarlo y decirle “espera Shinpii, debo terminar de ordenar el camarín. Por qué no te vas adelantando a la mesa, que yo enseguida estaré allí, de acuerdo?”
El próximo y último show del festival de Zepp estaba programado para las 21:30, por lo que Akihide y Shinpei tuvieron un tiempo libre para comer y conversar alegremente en el VIP del lugar. Ya cinco minutos antes de la hora programada, las luces generales comenzaron a bajar su intensidad, los reflectores del escenario comenzaron a bailar por la sala al ritmo de una introducción de estilo orquestal, y la gente comenzó a inquietarse y entusiasmarse. Claro que todos ellos sabían quién iba a tocar, pero Akihide y Shinpei estaban a la expectativa esperando la aparición de la siguiente banda. Finalmente, a la hora señalada, todos los reflectores del escenario enfocaron hacia abajo, a una figura envuelta en una capa brillante. “No puede ser”, “será…?”, balbucearon los dos guitarristas al unísono mirando hacia el escenario. La música electro-pop comenzó a sonar, la capa voló hacia los costados, y la figura de Daigo se hizo visible en medio del escenario junto con los gritos de los fans. Akihide y Shinpei se miraron, sorprendidos ante lo que estaban viendo: quien estaba en el escenario no era nadie más que la tercera pata de los Breakerz, su vocalista y compañero durante años. No pudieron con sus emociones, y ambos saltaron de sus asientos para ponerse a saltar igual que el resto del público mientras sonaba el nuevo material de Daigo.
Como seguramente estaba pactado, Daigo tocó diez temas, repasando su nuevo disco y recordando viejos tiempos con canciones de su época anterior a formar Breakerz. En un show lleno de color, brillo y energía, Akihide y Shinpei no pararon de saltar y de reír juntos como hacía mucho que no hacían. Cuando el show ya había alcanzado casi la hora de duración, Daigo comenzó a despedirse de su público, pero sin antes dar un pequeño discurso como solía hacer en sus conciertos. Al finalizar ese discurso, cantó un tema más, que se suponía que debía ser el último, pero dijo algo que sorprendió a todas y cada una de las personas que estaban allí: “discúlpenme, señores de Zepp Tokyo, productores y organizadores, pero tengo un pedido para hacerles”. Los murmullos comenzaron a correr por el lugar, mientras Daigo aguardaba la respuesta de los mencionados. Luego de algunos segundos, un gesto de uno de los organizadores desde el fondo de Zepp le dio a entender a Daigo que siguiera hablando. “Como todos saben, en este festival tocaron antes que yo, la banda Muscle Attack y Akihide Satou. Oigan, sabían que Shinpei, Akihide y yo solíamos tener una banda?”, dijo con una sonrisa pícara Daigo. El ambiente cambió totalmente al escucharse esta última frase: la gente pasó de estar confundida a expectante, Akihide y Shinpei dejaron de estar simplemente sorprendidos y pasaron a estar completamente intrigados pero a la vez seguros de lo que iba a suceder. No era la primera vez que Daigo improvisaba algo en escena, pero siempre improvisaba cosas diferentes, por lo que no sabían realmente qué esperar, así que sólo pudieron mirar al escenario y aguardar a que el cantante continuara su discurso. “Bueno, creo que esos murmullos significan que sí lo sabían”, continuó Daigo entre risas, “así que… Akihide, Shinpei…”. Y dejando esa frase a la mitad, se dio vuelta, se agachó y comenzó a buscar algo al costado de la batería. Al cabo de unos segundos, Daigo se incorporó de cara al público, para mostrar unas orejas de conejo que adornaban su cabeza: “quieren venir y cantar Bunny Love conmigo una vez más?”. El silencio fue absoluto, la ansiedad de la gente casi podía tocarse en el aire. “Vamos, miren! Tengo también orejas para ustedes!”, dijo sonriente, mientras levantaba dos vinchas con un par de orejas de conejo cada una y mostrándolas al público.
Las caras de Akihide y Shinpei eran la definición misma de sorpresa, NADA de eso había sido planeado… Pero no podían negar que a ambos se les habían cruzado pensamientos durante el show de Daigo sobre una reunión de la banda, pero esa reunión obviamente iba a ser en los camarines, no arriba del escenario! Los dos guitarristas se miraron, y en esa mirada se cruzaron la sorpresa, la alegría, la confusión y la energía, todas las emociones condensadas en un segundo. Y en ese segundo, solamente con mirarse, supieron lo que tenían que hacer. Se sonrieron el uno al otro, miraron hacia adelante, y comenzaron a caminar hacia el escenario.

Aunque fuera sólo por una noche, los Breakerz volverían a ser una banda. Todos para uno, y uno para todos, como en los viejos tiempos. Mientras se dirigía hacia el escenario, Akihide recordó una canción escrita hace tiempo, allá por el 2008, la cual decía “un día quiero crear, sentir un mundo donde sólo nosotros podamos amarnos. Pero hasta ese día, Breakerz seguirá a toda potencia”.

Giró su mirada hacia Shinpei, quien corría alegre hacia el escenario. Alzó su mirada hacia Daigo, quien estaba allí arriba esperándolos. Se miró a sí mismo y dijo “Breakerz seguirá sonando a toda potencia!”, antes de correr detrás de Shinpei para subir al escenario.