10 de octubre de 2014

Amigo Incondicional

Aquel muchacho le estaba moviendo el piso, desarmando las estanterías y desordenando su cabeza como nadie más lo había hecho. No sabía cómo ni por qué, pero simplemente sucedía y debía aceptarlo.
- Shinpii, puedes venir a casa? Tengo algo que contarte…
Daigo había llamado a uno de sus grandes amigos, con quien disfrutaban de tocar la guitarra por las noches tomando algunas cervezas, para contarle lo que le estaba sucediendo. Intrigado por lo repentino de la propuesta, pero sobre todo por el tono de preocupación de su amigo, Shinpei dijo que iría a cenar para que pudiesen hablar bien acerca de ese “algo” que no sabía qué era.

- Permisoooo… -, dijo Shinpei al arribar a la casa de Daigo, con varios paquetes de snacks y algunas bebidas.
- Pasa, pasa! -, exclamó Daigo desde la cocina, mientras preparaba la comida. – La cena ya está casi lista!
Entre risas y anécdotas, el momento de la comida pasó tranquilamente hasta que, como solían hacer, fueron a la sala a “ver una película”, aunque sabían que terminarían hablando o tocando sin prestarle demasiada atención al televisor. Luego de una media hora de película, Shinpei recordó el motivo por el que Daigo lo había invitado aquella noche:
- Oye…
- Hm? -, Daigo respondió como pudo, con la boca llena de palitos salados.
- Primero que nada, déjame decirte que te ves muy gracioso con granos de sal por todas partes -, dijo Shinpei entre risas, mientras Daigo se pasaba la manga de la remera por la boca. – Y ahora… Me dirás que era “eso” que tenías que contarme? Sonabas bastante preocupado por teléfono…
Inmediatamente, la cara de Daigo tomó un tono sombrío. No sabía muy bien por dónde empezar, por lo que intentó armar la frase en su cabeza antes de decirla.
- Hola? -, Daigo volvió en sí al escuchar la voz de Shinpei, quien había colocado su cabeza contra el sillón, mirándolo desde abajo con cara de sorpresa.
- Qué estás haciendo? -, preguntó Daigo riendo.
- Es que te quedaste callado de repente y te fuiste del mundo… -, respondió Shinpei.
- Bueno sí, es que… -, no podía callarlo más tiempo, debía decirlo: - Recuerdas a ese guitarrista que toca conmigo? El chiquito de pelo largo…
- Sí, me suena.. -, Shinpei comenzó a hurgar en su memoria. – Katou era?
- Satou, Akihide Satou -, aclaró Daigo ante la pregunta de Shinpei. – Bueno, él… Sabes de quién hablo…
- Ay, Daigo, sí! Me confundí de nombre pero sé quién es! -, Shinpei parecía algo molesto. – Bueno, qué hay con él?
Volviendo a bajar la mirada y analizando lo que iba a decir, Daigo finalmente dejó salir lo que tenía atragantado hacía un tiempo:
- Bueno… Creo que me pasa algo con él…
A medida que su amigo iba hablando, la mirada de Shinpei fue ascendiendo en su nivel de asombro. Fue tal la sorpresa, que apenas pudo balbucear preguntas a medias, las que Daigo intentó responder como mejor le salió:
- No sé, Shinpi, no sé exactamente qué es. Se siente extraño, de repente estoy mirando algún anime y pienso “sería lindo si Akihide estuviera aquí mirándolo conmigo”, o veo pasar a una persona parecida y se me viene su imagen a la mente… -, ante el silencio de Shinpei, que no podía salir de su asombro, Daigo continuó: - Y lo peor de todo… Pienso en él sin ropa…
Habiendo escuchado esto, Shinpei se atragantó con las papas fritas que estaba comiendo y comenzó a toser ruidosamente hasta que logró volver a respirar normalmente.
- Sin ro… Daigo, de qué diablos estás hablando?! -, estalló Shinpei sin recuperarse del shock.
- Bueno! No me juzgues, Shinpei, que bien que no soy el único que imagina personas sin ropa! -, bromeó como para distender un poco el ambiente, sabiendo que a Shinpei le gustaba imaginarse desnudas a las actrices de las películas que solían poner. – Mira, esto fue lo que pasó… -, dijo, acomodándose en el sillón. – Resulta que en la última presentación que hicimos, cuando volvía del escenario hacia los camarines, me confundí de puerta…
- Ay, Daigo… Mira que eres despistado eh…
- Espera, que ahí no termina! -, lo interrumpió. – La cuestión es que los músicos ya se habían retirado del escenario y yo me había quedado saludando a la gente, no? Entonces, cuando finalmente se cerró el telón y yo volví para la trastienda, entré a la puerta que me pareció que era la mía… -, agachó levemente la mirada y continuó. – Y ahí estaba él, quitándose la camisa que había usado en el show para ponerse su ropa normal…
- Y entonces?! -, Shinpei ya se había compenetrado en la historia y estaba ansioso por saber el final.
- Bueno… Fue sólo por un segundo, pero lo vi en ropa interior y sin camisa, pues se ve que se había quitado los pantalones antes… Y te juro, Shinpii, que jamás en mi vida había pensado que un hombre podía ser bello en ese sentido hasta que lo vi a él.
- Y qué hiciste? -, volvió a presionar Shinpei, llevándose un puñado de papitas a la boca, como si fuera el pochoclo que comía en el cine.
- Pues me fui, qué otra cosa podía hacer?! -, Daigo parecía sorprendido ante la pregunta misma. – No sé si se dio cuenta o no, no había terminado de abrir la puerta y él estaba de espaldas a mí, mirando a la pared… Oye Shin, crees que me haya visto? -, terminó, algo avergonzado.
- Y a mí me lo preguntas! Cómo voy a saberlo, por qué no vas y se lo preguntas directamente? -, Shinpei siempre había sido de ir al frente en ese tipo de situaciones y no entendía las dudas de Daigo. – Además, si no te dijo nada desde ese momento, debe ser porque no te vio o porque no le importó, no crees?
Daigo comenzó a reflexionar: era cierto que Akihide no le había dicho nada desde aquel día… Pero tampoco habían tenido la oportunidad de hablar tranquilamente: la gira había terminado y todos se estaban tomando unas semanas de descanso, sin ensayos ni grabaciones.
- Tiene sentido… De acuerdo -, dijo Daigo con tono decidido, - la próxima vez que lo vea, se lo preguntaré directamente… -, luego, en voz baja agregó: - No te molesta si luego te llamo, verdad? Voy a estar con los nervios de punta y quiero que me tranquilices!
- Pues no lo sé, habrá que ver mis tareas de ese día… -, respondió Shinpei, antes de volver la mirada hacia Daigo, quien había comenzado a hacer puchero. – Cómo no te voy a ayudar, tonto! -, dijo dándose un suave golpe en la cabeza. - Llámame cuando quieras, vale? Antes si quieres algún consejo, o después si quieres calmarte charlando, sí? -, terminó con una sonrisa que contagió a su amigo.
El resto de la noche transcurrió tranquilamente, con los dos chicos planeando cómo sería el “Día A”, como habían decidido llamar al momento en que Daigo hablaría con Akihide.

Una semana había pasado, y Daigo volvió al estudio a juntarse con su banda para empezar a preparar su nuevo trabajo. “Listo, este es el momento. Si no vuelvo a mandarte un mensaje, es que me morí de la vergüenza”, decía el mensaje que le había mandado Daigo a Shinpei, justo antes de entrar a la sala de ensayos.
- Buenos días… -, saludaron todos, a medida que iban ingresando al lugar.
Al verlo entrar a Akihide, Daigo comenzó a ponerse cada vez más nervioso, pero logró concentrarse en su trabajo y el ensayo resultó muy bien. Antes de salir, Daigo llamó a Akihide aparte para, finalmente, poder hablar tranquilamente con él.
- Habrá pasado algo? -, se preguntaban el resto de los músicos, mientras se retiraban de la sala. – Daigo nunca llama aparte a nadie, y menos con esa cara de seriedad…
A los pocos minutos, Akihide salió de la sala de ensayos con expresión pensativa, dejando a Daigo solo, todavía dentro del estudio:
- Hola, Shinpii? -, Daigo sonaba algo asustado al llamar por celular a su amigo.
- Y? Hablaron? Le contaste? Qué te dijo? No me digas que van a empezar a salir?! -, acelerado y enérgico como era, Shinpei no dejaba de lanzar preguntas, además de haberse armado toda una fantasía en su cabeza acerca del resultado de aquella conversación.
- Qué? No! -, exclamó Daigo apretando su teléfono. – Antes de contarte lo que hablamos, tengo que preguntarte algo…
- Claro, lo que quieras.
- Te gusta la palabra Breakerz? -, preguntó Daigo, dejando a Shinpei completamente desorientado.
- Eh? Daaaigo, quiero que me cuenteees! -, protestó Shinpei.
- Ya te contaré, pero primero contéstame eso -, Daigo sonaba realmente serio.
- Bueno, sí… No lo sé, todavía no manejo muy bien el inglés, pero no es algo como “rompedor”? Si hay que romper algo, yo te ayudo! -, se entusiasmó.
- Bueno, no exactamente romper… Creo que se trata de armar…
- Basta, Daigo, dime todo de una vez -, Shinpei ya estaba harto del misterio.
- De acuerdo… -, Daigo tomó aire, juntó coraje y lanzó lo que quería decir y no se animaba: - Quieres estar en una banda conmigo y Akihide? Breakerz suena como un buen nombre, no te parece?...


Daigo jamás se animó a confesarle a Akihide que lo había visto en ropa interior, aunque éste era totalmente consciente de ello porque había visto el reflejo del cantante asomado por la puerta por el espejo del vestidor. Shinpei se sumó a la propuesta de formar una banda, ya apoyaba a Daigo en todas y cada una de sus locuras, después de todo para eso están los amigos… Y años después de aquel incidente, Breakerz sigue sonando tan vivo, alegre y sorprendente como fue aquella llamada de Daigo a Shinpei desde la sala de ensayos.

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