Aquel muchacho le
estaba moviendo el piso, desarmando las estanterías y desordenando su cabeza
como nadie más lo había hecho. No sabía cómo ni por qué, pero simplemente
sucedía y debía aceptarlo.
- Shinpii, puedes
venir a casa? Tengo algo que contarte…
Daigo había llamado
a uno de sus grandes amigos, con quien disfrutaban de tocar la guitarra por las
noches tomando algunas cervezas, para contarle lo que le estaba sucediendo. Intrigado
por lo repentino de la propuesta, pero sobre todo por el tono de preocupación
de su amigo, Shinpei dijo que iría a cenar para que pudiesen hablar bien acerca
de ese “algo” que no sabía qué era.
- Permisoooo… -,
dijo Shinpei al arribar a la casa de Daigo, con varios paquetes de snacks y
algunas bebidas.
- Pasa, pasa! -,
exclamó Daigo desde la cocina, mientras preparaba la comida. – La cena ya está
casi lista!
Entre risas y anécdotas,
el momento de la comida pasó tranquilamente hasta que, como solían hacer,
fueron a la sala a “ver una película”, aunque sabían que terminarían hablando o
tocando sin prestarle demasiada atención al televisor. Luego de una media hora
de película, Shinpei recordó el motivo por el que Daigo lo había invitado
aquella noche:
- Oye…
- Hm? -, Daigo respondió
como pudo, con la boca llena de palitos salados.
- Primero que
nada, déjame decirte que te ves muy gracioso con granos de sal por todas partes
-, dijo Shinpei entre risas, mientras Daigo se pasaba la manga de la remera por
la boca. – Y ahora… Me dirás que era “eso” que tenías que contarme? Sonabas bastante
preocupado por teléfono…
Inmediatamente,
la cara de Daigo tomó un tono sombrío. No sabía muy bien por dónde empezar, por
lo que intentó armar la frase en su cabeza antes de decirla.
- Hola? -, Daigo volvió
en sí al escuchar la voz de Shinpei, quien había colocado su cabeza contra el
sillón, mirándolo desde abajo con cara de sorpresa.
- Qué estás
haciendo? -, preguntó Daigo riendo.
- Es que te
quedaste callado de repente y te fuiste del mundo… -, respondió Shinpei.
- Bueno sí, es que…
-, no podía callarlo más tiempo, debía decirlo: - Recuerdas a ese guitarrista
que toca conmigo? El chiquito de pelo largo…
- Sí, me suena..
-, Shinpei comenzó a hurgar en su memoria. – Katou era?
- Satou, Akihide Satou
-, aclaró Daigo ante la pregunta de Shinpei. – Bueno, él… Sabes de quién hablo…
- Ay, Daigo, sí! Me
confundí de nombre pero sé quién es! -, Shinpei parecía algo molesto. – Bueno,
qué hay con él?
Volviendo a bajar
la mirada y analizando lo que iba a decir, Daigo finalmente dejó salir lo que
tenía atragantado hacía un tiempo:
- Bueno… Creo que
me pasa algo con él…
A medida que su
amigo iba hablando, la mirada de Shinpei fue ascendiendo en su nivel de
asombro. Fue tal la sorpresa, que apenas pudo balbucear preguntas a medias, las
que Daigo intentó responder como mejor le salió:
- No sé, Shinpi,
no sé exactamente qué es. Se siente
extraño, de repente estoy mirando algún anime y pienso “sería lindo si Akihide estuviera
aquí mirándolo conmigo”, o veo pasar a una persona parecida y se me viene su
imagen a la mente… -, ante el silencio de Shinpei, que no podía salir de su
asombro, Daigo continuó: - Y lo peor de todo… Pienso en él sin ropa…
Habiendo escuchado
esto, Shinpei se atragantó con las papas fritas que estaba comiendo y comenzó a
toser ruidosamente hasta que logró volver a respirar normalmente.
- Sin ro… Daigo,
de qué diablos estás hablando?! -, estalló Shinpei sin recuperarse del shock.
- Bueno! No me
juzgues, Shinpei, que bien que no soy el único que imagina personas sin ropa!
-, bromeó como para distender un poco el ambiente, sabiendo que a Shinpei le
gustaba imaginarse desnudas a las actrices de las películas que solían poner. –
Mira, esto fue lo que pasó… -, dijo, acomodándose en el sillón. – Resulta que en
la última presentación que hicimos, cuando volvía del escenario hacia los
camarines, me confundí de puerta…
- Ay, Daigo… Mira
que eres despistado eh…
- Espera, que ahí no
termina! -, lo interrumpió. – La cuestión es que los músicos ya se habían retirado
del escenario y yo me había quedado saludando a la gente, no? Entonces, cuando
finalmente se cerró el telón y yo volví para la trastienda, entré a la puerta
que me pareció que era la mía… -, agachó levemente la mirada y continuó. – Y ahí
estaba él, quitándose la camisa que había usado en el show para ponerse su ropa
normal…
- Y entonces?! -, Shinpei
ya se había compenetrado en la historia y estaba ansioso por saber el final.
- Bueno… Fue sólo
por un segundo, pero lo vi en ropa interior y sin camisa, pues se ve que se
había quitado los pantalones antes… Y te juro, Shinpii, que jamás en mi vida había
pensado que un hombre podía ser bello en ese
sentido hasta que lo vi a él.
- Y qué hiciste?
-, volvió a presionar Shinpei, llevándose un puñado de papitas a la boca, como
si fuera el pochoclo que comía en el cine.
- Pues me fui, qué
otra cosa podía hacer?! -, Daigo parecía sorprendido ante la pregunta misma. –
No sé si se dio cuenta o no, no había terminado de abrir la puerta y él estaba
de espaldas a mí, mirando a la pared… Oye Shin, crees que me haya visto? -,
terminó, algo avergonzado.
- Y a mí me lo
preguntas! Cómo voy a saberlo, por qué no vas y se lo preguntas directamente?
-, Shinpei siempre había sido de ir al frente en ese tipo de situaciones y no
entendía las dudas de Daigo. – Además, si no te dijo nada desde ese momento,
debe ser porque no te vio o porque no le importó, no crees?
Daigo comenzó a
reflexionar: era cierto que Akihide no le había dicho nada desde aquel día…
Pero tampoco habían tenido la oportunidad de hablar tranquilamente: la gira
había terminado y todos se estaban tomando unas semanas de descanso, sin
ensayos ni grabaciones.
- Tiene sentido…
De acuerdo -, dijo Daigo con tono decidido, - la próxima vez que lo vea, se lo
preguntaré directamente… -, luego, en voz baja agregó: - No te molesta si luego
te llamo, verdad? Voy a estar con los nervios de punta y quiero que me
tranquilices!
- Pues no lo sé,
habrá que ver mis tareas de ese día… -, respondió Shinpei, antes de volver la mirada
hacia Daigo, quien había comenzado a hacer puchero. – Cómo no te voy a ayudar,
tonto! -, dijo dándose un suave golpe en la cabeza. - Llámame cuando quieras,
vale? Antes si quieres algún consejo, o después si quieres calmarte charlando,
sí? -, terminó con una sonrisa que contagió a su amigo.
El resto de la
noche transcurrió tranquilamente, con los dos chicos planeando cómo sería el “Día
A”, como habían decidido llamar al momento en que Daigo hablaría con Akihide.
Una semana había
pasado, y Daigo volvió al estudio a juntarse con su banda para empezar a preparar
su nuevo trabajo. “Listo, este es el momento. Si no vuelvo a mandarte un
mensaje, es que me morí de la vergüenza”, decía el mensaje que le había mandado
Daigo a Shinpei, justo antes de entrar a la sala de ensayos.
- Buenos días… -,
saludaron todos, a medida que iban ingresando al lugar.
Al verlo entrar a
Akihide, Daigo comenzó a ponerse cada vez más nervioso, pero logró concentrarse
en su trabajo y el ensayo resultó muy bien. Antes de salir, Daigo llamó a Akihide
aparte para, finalmente, poder hablar tranquilamente con él.
- Habrá pasado
algo? -, se preguntaban el resto de los músicos, mientras se retiraban de la
sala. – Daigo nunca llama aparte a nadie, y menos con esa cara de seriedad…
A los pocos
minutos, Akihide salió de la sala de ensayos con expresión pensativa, dejando a
Daigo solo, todavía dentro del estudio:
- Hola, Shinpii?
-, Daigo sonaba algo asustado al llamar por celular a su amigo.
- Y? Hablaron? Le
contaste? Qué te dijo? No me digas que van a empezar a salir?! -, acelerado y
enérgico como era, Shinpei no dejaba de lanzar preguntas, además de haberse
armado toda una fantasía en su cabeza acerca del resultado de aquella conversación.
- Qué? No! -,
exclamó Daigo apretando su teléfono. – Antes de contarte lo que hablamos, tengo
que preguntarte algo…
- Claro, lo que
quieras.
- Te gusta la
palabra Breakerz? -, preguntó Daigo, dejando a Shinpei completamente
desorientado.
- Eh? Daaaigo,
quiero que me cuenteees! -, protestó Shinpei.
- Ya te contaré,
pero primero contéstame eso -, Daigo sonaba realmente serio.
- Bueno, sí… No lo
sé, todavía no manejo muy bien el inglés, pero no es algo como “rompedor”? Si
hay que romper algo, yo te ayudo! -, se entusiasmó.
- Bueno, no
exactamente romper… Creo que se trata de armar…
- Basta, Daigo,
dime todo de una vez -, Shinpei ya estaba harto del misterio.
- De acuerdo… -, Daigo
tomó aire, juntó coraje y lanzó lo que quería decir y no se animaba: - Quieres
estar en una banda conmigo y Akihide? Breakerz suena como un buen nombre, no te
parece?...
Daigo jamás se
animó a confesarle a Akihide que lo había visto en ropa interior, aunque éste
era totalmente consciente de ello porque había visto el reflejo del cantante
asomado por la puerta por el espejo del vestidor. Shinpei se sumó a la
propuesta de formar una banda, ya apoyaba a Daigo en todas y cada una de sus
locuras, después de todo para eso están los amigos… Y años después de aquel
incidente, Breakerz sigue sonando tan vivo, alegre y sorprendente como fue
aquella llamada de Daigo a Shinpei desde la sala de ensayos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario