6 de diciembre de 2014

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“Abrázame” le había dicho, y se lanzó hacia su pecho. No terminaba de entender muy bien lo que pasaba, pero sabía que aquella persona necesitaba de su apoyo y de ninguna manera se lo negaría. Sintió como su remera comenzaba a humedecerse en la zona de sus pectorales, apretados fuertemente por la cabeza de aquel muchacho que lloraba en silencio. No podía ser pasivo ante aquella situación, no era su naturaleza, por lo que lo rodeó con sus brazos y lo apretó contra sí, sintiendo cada una de sus respiraciones entrecortadas y agitadas.
Decidió no preguntarle qué sucedía, creyó que solamente lo empeoraría si lo hacía recordar lo que fuese que le hubiera pasado. Tampoco le importaba mucho qué o quién había sido el detonante de semejante catarata de emociones, lo único que quería era que él estuviera mejor, que pudiera sacar todo lo malo que sentía y que volviera a sonreír.
Acariciándole la cabeza suavemente, entremezclando sus dedos con el pelo sedoso y largo de ese chico que no podía dejar de lagrimear, esperó a que éste se calmara. El momento parecía no llegar nunca, pero después de largos y silenciosos minutos, pudo calmarse y se separó algunos centímetros de él, que jamás lo había soltado.
“Mírame” le dijo, levantando la cabeza que hasta ese momento había estado pegada a su camiseta. Lo tomó por las mejillas y le alzó la mirada para poder clavarle la suya en aquellos ojos negros enrojecidos e hinchados por el llanto. Le limpió la cara, mojada y algo pegajosa, y volvió a abrazarlo.
“Ya está, ya pasó todo” volvió a hablar, apretándolo contra sí nuevamente, “lo que sea que te haya sucedido, ya pasó.” Pasando sus dedos por aquellas mejillas hinchadas, lo miró a los ojos diciéndole todo lo que no expresaba con palabras. “Gracias, lo lamento,” le respondió ese hombre, sin soltarlo del todo. “No lo lamentes. Es mejor sacarlo que dejarlo adentro y que te corrompa lentamente; y si puedo ayudarte a quitarte ese peso de encima, allí estaré,” dijo, corriéndole el flequillo de los ojos.

“Gracias.” Lo expresaba con todo su ser: su mirada agradecida, su cuerpo liberado y su alma tranquila le agradecían aquel abrazo interminable que lo habían ayudado a sentirse mejor. Tomando las manos de esa persona que lo había protegido entre las suyas, las apretó y sonrió: “gracias,” dijo nuevamente, liberando una de sus manos. Comenzó a caminar sin soltar la otra; caminar hacia el futuro que lo esperaba mucho más brillante de lo que se imaginaba algunos minutos atrás.




Como vieron, los personajes no tienen nombres ni características demasiado definidas... Es la idea Yo lo imaginé con dos chicos que me gustan, pero la idea es que cada uno pueda ponerle el nombre y la forma que quiera a cada uno de los dos personajes :)
Sé que no se entiende demasiado, es bastante personal la historia. La escribí en un mal momento y fue lo que me salió: por eso no tiene trama ni personajes definidos y "no pasa nada". La idea era contar simplemente el mal momento de uno y el apoyo del otro como me hubiera gustado que me pasara a mi cuando estaba mal.
Perdón si no se entiende, pero es algo que escribí y quise publicarlo, no se enojen.

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